Chapter Text
Siempre supo que esto pasaría, no debería de estar sorprendido.
Su padre es un imbécil, atrapado en el pasado, en donde los omegas deben ser los más débiles de las castas, ante sus ojos.
Él es el único omega de la familia totalmente compuesta por alfas, su vida en cierta manera fue miserable, vivió encerrado en la mansión, bueno podía salir al jardín pero jamás al exterior, o mancharía el buen nombre de la dinastía Mikaelson.
Su hermano Finn es o más imbécil que su padre, obediente de todo lo que la inepta de su madre dice, para ser una mujer alfa seguía todo lo que su padre decía sin cuestionar.
Su hermana Freya, la primogénita, es un maldito sol brillante, fue quien le enseño a leer y escribir, para el disgusto de Mikael, quien no podía decirle que no a su princesa.
Elijah es neutral, su aroma le es confortante, suele darle la porción más grande de cualquier postre.
Kol solo tenia un año de diferencia pero lo seguía a todos lados, siempre territorial con él, Kol quería absorber toda su atención.
Un año después del nacimiento de Kol vino Rebekah, fue horrible a partir de ahí, Kol hacia berrinches cuando su atención se la lleva su hermana y viceversa si su atención iba para él, Rebekah arma escándalo.
Henrik llego a su vida cuando solo tenía cinco años, a esa edad ya entendía todo lo que necesitaba un bebé, Elijah lo vigilaba por si necesitaba ayuda. Ya que su madre vio como hacia un buen trabajo no había contratado a ninguna niñera, su vida fue así de tranquila hasta que cumplió los once años.
Cerca de que la madures sexual del omega florece, su padre lo drogo y se lo llevo fuera de Europa, estaba seguro de que esta en América, donde la venta de omegas aun es legal.
Tiene un estúpido collar que tiene adornos dorados y algunas joyas, trae un lindo conjunto, se cruzo de brazos y miro a su alrededor, había otros omegas, algunos mas miserables que otros, otros agachan su cabeza y enseñan su cuello con sumisión.
Si, no él no hará eso, pueden matarlo antes de comportarse de esa manera.
Mikael lo mira de manera amarga y amenazante, otros omegas lo ven con lastima, es él mas joven en la sala, todos ellos son exhibidos como si fueran ropa o algún estúpido accesorio.
Deseaba tanto poder apuñalar a Mikael.
Un hombre se detuvo frente al él, se estremeció al ver la sonrisa perversa que se le formo al sujeto.
El tipo raro y su padre comenzaron a hablar, ambos estrecharon su mano y el tipo le paso un maletín lleno de dinero.
Trago saliva, el sujeto lo tomo del brazo y lo arrastro lejos de ahí, miro por ultima vez a su padre.
Él lo esta mirando.
— Vete a la mierda Mikael.
Dijo solo moviendo sus labios, luego le dio la espalda, siguió caminado como si no fuera nada, en el fondo de su ser esta llorando, quiere volver con sus hermanos, Mikael lo había sacado en medio de la noche.
Henrik no se despierta bien si no esta junto a él, Esther no sabe cual es su jugo favorito, tampoco que no le gustaba la corteza de los sándwich, que odia el olor a pepino no tolera los trozos grandes del tomate, que cuando los muerden hace llorar sus ojos.
Mientras esta en su ola de pensamientos, el tipo este lo mete dentro de una jaula.
— Eres un hermoso omega querido —tenía ganas de patearle la entre pierna a este bastardo— serás el perfecto regalo para mi hijo Damon.
Ya veras viejo, cuando me dejas salir de esta jaula, estés durmiendo voy a quemar tu casa con todos tus hijos.
Se recostó contra los barrotes y llevo las rodillas contra su pecho.
Estúpidos alfas engreídos.
…
Esta rodeado de sus amigos y familia, su padre se había ido a dios sabe donde, no es como le importara, no sería el primer ni el ultimo cumpleaños que se pierde.
— Feliz cumpleaños Damon —le dijo Bonnie con una gran sonrisa entregándole su regalo y luego dándole un abrazo.
Bonnie ha sido su mejor amiga desde que tiene memoria, siempre juntos para desatar el caos donde quiera que vayan, ella olía a eucalipto y a esas velas aromáticas, solía preguntarle si se los frotaba por su cuerpo.
— Gracias Bon-bon.
Sintió un duro golpe contra su espalda junto a el un aroma picante.
— Feo, espero que te hagas mas viejo —una caja mal envuelta apareció frente a su rostro, típico de su prima.
— Gracias Nora.
Le dio una sonrisa torcida.
— Para que esta la familia —palmeo su espalda, dándole espacio a su hermano pequeño.
— Feliz cumpleaños —felicita con un suave tono, el aroma de Stefan es de frutos del bosque y vainilla, recibe el regale que le tiende feliz.
— Gracias hermanito.
Le da un fuerte abrazo y froto su mejilla contra la de él, impregnando su aroma.
El aroma a limón y jengibre llego de manera intensa a su nariz, el entusiasmo de Enzo es palpable y le paso su regalo.
— Feliz cumpleaños Damon, aquí el mejor regalo de todos que vas a recibir.
Solo rodó los ojos ante la declaración egocéntrica de su amigo, un aroma amargo lleno la habitación, todos se pusieron tensos, solo había una persona que podía arruinar el hambiente alegre.
— Creo que debo de contradecirte Lorenzo.
Giuseppe Salvatore, o mejor conocido como su padre controlador, siempre fardando de su estatus de alfa y el de sus hijos, cada vez que entra a una habitación siempre intentando imponer.
— Padre, no esperaba que llegaras temprano —intento ocultar la amargura de su voz.
— Y perderme el cumpleaños de mi primogénito, eso sería una tontería —exclama elevando los brazos.
No sería la primera vez.
Reprimió la necesidad de señalárselo, se ahorro un mal momento.
Observo como su padre le hizo señas a alguien afuera, un aroma dulce, casi hogareño, sintió la tensión llegar, una cosa cuadra con una manta arriba.
— ¿Qué es eso, padre? —intento controlarse, no sabía porque se sintió tan ansioso.
— Que bueno que lo preguntes hijo, es tu regalo de cumpleaños —menciona con una sonrisa amplia, que no le dio buena espina, cuando quito la manta, su estomago cayó y podía sentir el leve jadeo detrás suyo, su padre p no se dio cuenta o deliberadamente ignoro a todos — tu primer omega.
El niño tiene una expresión furiosa, para nada tímida ni sumisa a la que esta acostumbrado a ver, su piel es pálida unos pocos lunares salpican sobre su cuello, al menos es lo que puede apreciar debajo de ese collar por muy decorado que este, no deja su horrible significado, su cabello es rizado y rubio, unos hermosos ojos azules con unos tintes verdes lo miran con odio.
Se removió incomodo, miro a su padre que tiene una sonrisa orgullosa.
— Padre… —le interrumpió dándole unas palmaditas.
—Lo se un buen regalo, no tienes porque agradecer, viene de una dinastía de alfas, el fue la única falla —el omega detrás de su padre solo rueda los ojos y pone a una expresión indiferente— me advirtió que es algo problemático pero nada que no puedas controlar hijo.
— Soy muy joven para tener un omega padre —respondió algo tenso.
La expresión alegre de su padre se torno seria.
— Sería una pena que tuviera que devolverlo, el sujeto que me lo vendió era de Inglaterra no creo que siga en el país, revender un omega le daría mala reputación al pequeño de allí y sabe lo que les hacen a los omegas que se revenden.
Dirigió su mirada al niño pequeño y delgado, trago saliva, él sabía las cosas horribles que les hacen.
— Esta bien.
Su padre amplio la sonrisa, se alejo de él y saco al niño de la jaula, arrojándolo contra de él, lo atrapo antes de que tocara el suelo, el chico se tenso al tacto.
— Feliz cumpleaños hijo.
…
Damon se removió incomodo en su lugar, el silencio se había vuelto abrumador y en verdad molesto.
— ¿Entonces como te llamas?
El omega separo la vista del cuaderno que le había entregado para que haga lo que quiera en el, el niño porque eso es lo que es, tomo un lápiz y pareció dibujar en el, lo observo unos segundos y volvió a lo que estaba haciendo ignorando su pregunta.
Esto iba excelente, entre todas las ideas, su padre le compro un omega como regalo numero dieciocho, no pudo ser como otros padres ricos y regalarle un auto nuevo.
Su padre es un maldito bastardo manipulador.
Si bien el chico es lindo, es solo un niño, debe tener alrededor de diez o doce años si no es que menos es demasiado pequeño, ni siquiera parece estar cerca de su primer calor.
— Niklaus —murmuro el chico, interrumpiendo su ola de pensamientos.
— ¿Qué? —pregunto confundido.
— Que me llamo Niklaus —contesto en un tono fastidiado, mientras rueda los ojos.
— Soy Damon.
— Lo sé —respondió algo agresivo— tu padre me lo dijo mientras me metía en la jaula.
Volvieron al silencio incomodo.
— Mira se que estas enojado y que no te agrado pero no me entusiasma la idea de tener un omega y menos un niño, pero quiero que esto funcione porque se lo que te harán si te rechazo.
El aroma del omega se volvió amargo, haciendo que su lado alfa quisiera complacer y consolar a Niklaus. Él solo resoplo y cerró con fuerza el cuaderno.
El estúpido alfa charlatán no lo dejaría concentrarse.
— Puede parar, no estoy enojado contigo, creo que eres de los pocos alfas que no me cae mal, pero no estoy de humor, en este momento me encantaría poder apuñalar a mi padre por arrancarme de la comodidad de mi hogar y traerme aun continente desconocido y tienes suerte de haberme caído bien, porque había planeado quemar tu casa con todos los habitantes dentro.
De acuerdo, eso no se lo esperaba, si bien había notado la mirada de odio, no se espero esa confesión.
Es bastante agresivo.
Nuca había visto un omega así, estaba acostumbrado a ver omegas que siempre miran al suelo, encorvados, nunca levantan la voz y con suerte pueden seguir una conversación.
Pero Niklaus, clava su mirada en él, con el mentón en alto desafiante, tal vez porque es de Europa, los omegas ahí son libres de hacer lo que quieren.
— ¿Sabes leer?
Niklaus estrecho los ojos.
— Si, también se escribir y usar matemáticas —respondió en un tono burlón, su aroma dejo de ser amargo, lo que hizo que se relajara— ¿tú también sabes leer oh alfa?
No pudo contener la risa, la pequeña mierda tenía lo suyo.
— Eres gracioso, Niklaus.
— Klaus, prefiero que me llames así, el nombre que me dieron lo imbéciles de mis padres es demasiado largo.
También tiene una boca sucia.
— Klaus —saboreo el nombre en sus labios, el aroma del chico se volvió mas agradable— ¿Quieres que te saque el collar?
Pudo ver como se tensa y su aroma volvió a picar su nariz.
— ¿Vas a marcarme?
Negó con la cabeza.
— Diablos no, eres un niño, jamás haría eso contra tu voluntad.
Él solo asintió, miro su cuaderno.
— ¿Me lo sacarías? —la pregunta sale suave, podía sentir la leve timidez brotar de él.
— Claro.
Se acerco detrás de él, desabrocho esa endemoniada cosa, cuando al fin lo libero del collar su aroma se hizo mas claro, lavanda, fresas y un toque picante.
Tuvo que contenerse el no hundir su nariz contra el cuello de Klaus, quiere ahogarse en su aroma, ve como se masajea el cuello.
Se ve más relajado, su piel luce tan suave.
— Gracias.
Hay una pequeña y suave sonrisa, el aroma que expide hace que su alfa quiera erguirse de orgullo.
— Es lo menos que puedo hacer por ti —acerca su mano tentativa sobre la cabeza del omega, puede ver que tensa un poco pero luego se relaja, acaricia con delicadeza, puede sentir como Klaus se apoya más a su tacto— ¿Cuántos años tienes?
— Once, hace unas pocas semanas los cumplí.
Bien, su padre tiene buen ojo.
Piensa con ironía, pero al niño pudo haberle ido peor, de la sola idea que otro alfa lo tocara solo le hacía enojar. Tomo unos cuantos respiros, no necesitaba trasmitir su ira al chico.
Después de esto va necesitar vacaciones.
…
Esta tan agradecido de que su padre se haya tenido que ir, el ambiente es mas ligero sin él rondando, Klaus mira todo con cuidado, es bastante desconfiado, mira con cierto recelo a su hermano.
Sabía que no sería fácil.
Klaus quiso recorrer la casa, decidió que eso es una buena idea, para que no se pierda la mansión es demasiado grande, cuando se lo dijo él se burlo diciendo que su mansión es todavía mas grande.
Bueno al menos esta acostumbrado al lujo.
Él solo camina cerca suyo, cuando llego la noche se había dado cuenta que no tenía ropa para él.
Le ofreció unas de sus camisetas para que duerma un poco más cómodo, casi gime cuando su aroma se mezclo con el suyo, le llega a cubrir las rodillas, le quedaba como un camisón.
Luce sumamente tierno.
No lo diría ni loco, ama conservar todas sus extremidades, muchas gracias.
Su cama era lo bastante grande para los dos, aun que había dicho que podía dormir en el sofá, Klaus se negó, afirmando que no le tenía miedo y que si actúa bajo sus instintos, lo castraría. Realmente no dudo de su afirmación.
Se acurrucó contra su pecho, lo observo hasta que se quedo dormido, es muy adorable, se dejo vencer por el sueño.
