Chapter Text
Había un tiempo en que Wangji confiaba en su familia, en que los amaba y apreciaba profundamente, un tiempo en el que creía ciegamente en las reglas talladas en el muro de la entrada y en el hipócrita lema con el que creció.
¿Justicia? ¿Rectitud? ¿Moral?
Eso no eran más que palabras bonitas dichas por los cultivadores, personas que se alzaban sobre otros con sonrisas falsas y mascaras que ocultaban sus horribles seres.
— ¡Buenas noticias! ¡Wei WuXian ha muerto!
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Había un tiempo, antes de que Wangji se enamorara, un tiempo en el que Wangji era ingenuo, un tiempo antes de que conociera a un joven con la sonrisa más hermosa, cuyos ojos eran tan resplandecientes como la luna y su cabello, tan oscuro como el cielo nocturno, era sujeto por un característico lazo color rojo sangre.
— Wangji, sabes que el joven Wei estaba fuera de todo perdón. A−Yao me ha dicho…
Lan Wangji miro con sus vacíos ojos a su hermano mayor instándolo a terminar la oración, a justificar nuevamente sus acciones. Sus visitas eran las mismas desde que Wangji se había recluido para lamer sus heridas. A−Yao me ha dicho… A−Yao me dijo… A−Yao, A−Yao, todo era sobre A−Yao, como si sus palabras eran las únicas verdaderas, como si fuera incapaz de mentir. A−Yao solo tenía que decir algo y su hermano las tomaba como verdaderas. Creyó en A−Yao antes que al propio Wangji, antes que su sangre.
— Piérdete
— ¿Wangji?
— ¡Piérdete!
Una mirada lastimada adorno el rostro de Lan Xichen, pero no se atrevió a discutir con su hermano menor, todo era su culpa. Xichen se culpaba por haber alentado esa unión, ese lazo que termino destrozando a Wangji, el mismo lazo que una vez había destrozado a su padre.
Nuevamente solo, los pensamientos de Wangji comenzaron a ir a la misma dirección, su cabeza se llenaba de las memorias, de los momentos que paso con Wei Wuxian, recordó como lo llamaba, como continuamente lo molestaba, recordó cada pequeña e insignificante cosa sobre el joven.
— Wangji
— Lan Wangji
— ¡Lan Zhan!
Wangji recordó su hermosa sonrisa, su voz estridente pero extrañamente encantadora, el como sus ojos brillaban cuando descubría algo nuevo y cual misteriosamente suave era su piel a pesar de estar marcado por el mundo.
Antes de darse cuenta, con solo la luna y las estrellas como únicos testigos, Wangji se movió aturdidamente entre las sombras. El cielo nocturno le recordaba aquel día, cuando tenía quince años y conoció por primera vez a Wei Ying.
— ¡Es La Sonrisa del Emperador! Si comparto una jarra contigo, ¿Puedes hacer como que nunca me viste?
Un simple encuentro que sacudió su mundo.
Ignorando el ardiente dolor de su espalda, la sangre que se escurría de sus heridas y manchaba su túnica, forzando sus cansados músculos a moverse, Wangji estaba determinado a llegar al LuanZang. De que servía una vida sin esa persona a su lado, tal vez, si Wangji rogaba y demostraba ser digno, si dejaba de ir contra el destino y actuaba según sus sentimientos, en la próxima vida podría encontrarse con él.
Wei Ying. Wei Ying. Wei Ying… W̴͍͉̟̕̕͠e̵̺̻͑͘͜i̴͚̦͒͘͠ Y̵͎͖͛̓i̸͎͖͓̔̓n̸͚͙̞̿͊͝g̸̟̼͓͌͋͘
El nombre se repetía como un mantra en la cabeza de Wangji, como un hechizo que lo embrujaba y atraía a tierra maldita.
El segundo maestro de los Lan ni siquiera se había dado cuenta que dejo de respirar hasta que sus pulmones comenzaron a doler. La locura de sus ojos se volvía más claro con cada paso que cada, progresaba a medida que se adentraba al LuanZang. Fue allí cuando lo sintió, una energía tan cálida y familiar, como una polilla atraída por las flamas, Wangji olvido toda etiqueta y rectitud para correr al interior de la cueva. Allí, en un altar de piedra que una vez funciono como cama, se encontraba un delgada y pálida figura dormida.
…Oh, que generoso ha sido el cielo.
El alivio recorrió su cuerpo, sus agotadas piernas cayeron rendidas mientras Wangji se arrodillaba a lado de la cama para tomar una de esas pálidas manos. Los ojos del cultivador no abandono el rostro del hombre, dispuesto a memorizar y recordar cada pequeño detalle de su persona, hasta que un ondeante rojo llamo su atención. Sobre la zona media del estómago de Wei Ying se encontraba flotando una frágil llama roja, Wangji movió la mano con la intención de alejarlo sin permitir que provocara algún daño a la persona que amaba…
— ¡Detente!
El repentino grito femenino detuvo a Wangji, quien habilidosamente se movió para ponerse en medio de Wei Ying y el intruso. Tan concentrado estaba que no se dio cuenta de la nueva presencia hasta que fue demasiado tarde, Wangji se regañó y se prometió mejorar. Esta vez no abandonaría a Wei Ying, no dejaría que alguien lo dañara nuevamente.
— Deja el acto, soy solamente yo
De la oscura entrada comenzaron a aparecer una persona que Wangji nunca espero volver. Wen Qing, se veía tan completa como si el fuego no le hubiera hecho daño, pero Wangji sabía la verdad, que esta persona fue reducida cenizas y esparcidas frente a los cultivadores.
Lan Wangji hizo una simple reverencia para saludar, pero la tensión en sus hombros y la expresión fría en su rostro mantuvieron a la mujer alejada — Joven Ama Wen
Wen Qing, al parecer no molesta por la obvia hostilidad, devolvió el saludo con su propia reverencia — Lan-er-gongzi, esto debe ser una sorpresa para usted, pero le pido que no toque esa flama
La voz de Wen Qing era cansada, pero firme. Lan Wangji había visto tantas expresiones en esta mujer que una vez estuvo a lado de Wei Ying, recordó que una vez estaba celoso por la doncella que lo acompañaba y curaba su herida, eso fue hasta que descubrió la relación de hermanos. Wangji mantuvo en secreto el periodo donde los celos eran más fuertes y le susurraban que eliminara a la joven ama Wen, eso había terminado cuando Wei Ying comenzó a llamarla hermana.
— ¿Esa flama?
— Es el alma de Wei Wuxian. Un simple daño y deja de existir…
