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¿Y dónde está Bugs Bunny?

Summary:

Todo el mundo sabe que Daffy Duck detesta a Bugs Bunny, claro que no es una sorpresa. La segunda estrella tenía razones válidas para estar celoso.

Por esa misma razón fue muy fácil encontrar un culpable una vez que Bugs Bunny había desaparecido en una noche importante como lo era la gala de los premios Zherry.

Daffy sin saber qué pensar exactamente, huye de la policía en busca de limpiar su nombre y encontrar a su rival y coprotagonista.

Notes:

Aprovechando que este año acaba de salir el reboot de los Tiny Toons, está este fic inspirado en el episodio 50 de Tiny Toons avedtures. Aunque también me basaré en el reciente.

Este episodio es uno de los más épicos en mi opinión y me pareció interesante experimentar con las personalidades de Bugs y Daffy. Sólo me pregunté qué pasaría por sus mentes si estos dos estuvieran en una situación ¿sentimental? Pero sin aclarar nada, sólo siendo idiotas entre ellos. Hasta qué una desaparición los hiciera contemplar y comprender sus sentimientos.

Lo cual sería difícil para ellos en circunstancias normales, sólo un acontecimiento extremo los haría abrir los ojos.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: El viernes no fue mi mejor día

Chapter Text

 

 

 

Tenía que ser una broma. Definitivamente lo era, porque... no había razón como para olvidarse de él y mandarlo al cuarto de limpieza. Estaban hablando de Daffy Duck, uno de los mejores actores que existían en la industria del cine. Simplemente no podían darle de camerino un sucio cuarto lleno de utensilios de limpieza.

 

— Señor Duck, comenzamos en cinco.-Escuchó como la cansada voz del conserje le daba el aviso.

 

Se miró frente al pequeño espejo para acomodarse bien su traje azul. Se sonrió así mismo, dándose ánimos, pero su sonrisa flaqueó hasta transformarse en una mueca. Le echó la culpa al foco parpadeante, eso seguramente hacia qué se viera mal y poco presentable. Sí, no tenía nada que ver el hecho de que el foco en malas condiciones le recordara el lugar en donde estaba. Malditos, todos eran unos malditos por olvidarse de quien era, de su historia y todo porque preferían a Bugs Bunny.

 

-Bugs, Bugs... "Ohh Bunny, eres el mejor", "Bugs, ojalá ser como tú"— imitó todas aquellas frases que escuchó a lo largo de su carrera con una voz empalagosa hasta hacerlo sonar ridícula.Frunció el ceño mientras se encaminaba a la puerta. — no saben lo que es bueno.... ¡Ahh! ¡Estúpida escoba!

 

Su columna ardió en dolor ante la dura caída que había recibido. Sin embargo ya estaba acostumbrado a las golpizas y caídas. No había producción en donde no lo humillaban con chistes de ese tipo, o donde tenía que hacer tales acrobacias que necesitarán mucha condición y él se negaba a tener un doble. Con mucho esfuerzo se apoyó con la pared echándole una última mirada a la escoba con la cual tropezó, también notó las innumerables cubetas, trapos y trapeadores que había. Con enojo abrió la puerta mientras sentía picar en su nariz el aroma de la lejía. Se hizo la nota mental de conseguir una loción.

Caminó por el estrecho pasillo de lo que se supone serían los camerinos de todas las celebridades que se presentarían hoy. Aceleró el paso si es que quería llegar a presentar a tiempo los premios. Pero se detuvo al escuchar un murmullo cerca de una puerta, miró el emblema para leer el nombre de Bugs Bunny en la puerta. La curiosidad se hizo presente y se acercó a escuchar más.

 

—“Ohhh querida, eres lo más hermoso que he visto”

 

Tragó saliva con pesadez a la posibilidad de que Bugs se encontrara ahí dentro con una novia. No le molestaba, para nada ¿y entonces porque le dolía el pecho? No, él solo quería interrumpir ahí y arruinarle la noche a ese tonto conejo, solo por diversión, para burlarse un poco así como Bunny hacía cada vez que él se encontraba en una cita con Melissa.

 

— Parece que Bugsy tiene una novia, woohoo — Con entusiasmo abrió la puerta.

 

En el lujoso camerino con la silla a terciopelo, tocador con espejo enorme iluminado por focos y paredes rosas estaba Bugs Bunny abrazando su más preciada estatuilla Oscar. Muchos tacharían de raro y egocéntrica tal acción, pero Daffy lo veía de lo más normal. Si tan solo él tuviera una estatuilla dorada haría lo mismo, la cuidaría con mucho recelo y la abrazaría incluso besaría.

 

— Que ególatra, conejo todavía de que hoy te darán el premio Zherry . — Se adentró a la habitación mirando con admiración la dorada figura en las manos enguantadas de su coprotagonista.

 

Bugs abrió la boca reluciendo sus anormales dientes frontales con sorpresa al intruso. No esperaba ver al actor en su camerino esta vez, si no mal recordaba habían acordado esa noche verse hasta más tarde con los demás. Dejó la estatuilla sobre su tocador, fingiendo que no había pasado nada raro.

 

— ¿qué hay de nuevo, doc? — recompuso volviendo a su actitud normal de siempre. — No sé de qué hablas Duck, tengo una competencia muy fuerte esta noche. — Guiñó un ojo mirando con coquetería a Daffy.

 

Daffy agresivamente apartó su rostro de la vista de Bugs esperando a que no viera su sonrojo, lo cual era estúpido al ser de tez oscura no se notaba a simple vista. Apagó en sentimiento que se apoderaba de él para volver a su pensamiento original.

Él sabía, no, todos sabían quien iba a ganar el Zherry esta noche, estaba leído en las estrellas, tan obvio como que el cielo es azul. La gente estaba emocionada en espera de quien era el mejor actor, decían que sería reñido pues los nominados eran actores que por años habían demostrado su talento, y se trataban de Bugs Bunny, Mickey, Tom y él. Sin embargo ante todo pronóstico, Bugs iba a ganar, ese año en su última película había demostrado una versatilidad envidiable, hizo a todos llorar y reír al mismo tiempo, todos sabían que ganaría.

 

— Sí, no debatiré en qué soy uno de los mejores actores con los que competirás. — Alardeó mientras pasaba una mano por su reluciente cabello negro peinándolo una vez más. Bugs aburrido bostezó, sabía que en unos momentos el otro comenzaría a parlotear en que era el mejor. — Pero nadie comprende que yo soy el mejor, tienen un mal gusto y al final siempre escogerán al tipo con orejas grandes. — Lo último lo dijo con más amargura de lo que quisiera decir realmente.

 

Hace mucho tiempo existió una estrella más brillante que nunca, tenía una personalidad que todos amaban, los hacía reír a carcajadas hasta doler el estómago que gobernó por cuatro años gloriosos de fama.Esa estrella había comenzado como un niño imitador en bares y restaurantes amando con desespere el arte en todo su esplendor, hacía de todo, desde complicadas coreografías hasta tocar el piano con destreza, sin embargo destacó su personalidad. Era un tipo loco en toda la palabra, hacía muecas a todo momento, haciendo bromas a cualquiera mientras soltaba una risa peculiar, era muy expresivo y guapo. Decía que su abuelita estaría orgullosa de él y eso era todo lo que deseaba. Pero todo lo que sube tiene que bajar, y así pasó ante la llegada de un nuevo actor prometedor a la Warner, todos lo adoraron. Había llegado una nueva estrella que venía iluminar el camino de la empresa, con nuevas ideas innovadoras y frescas.

 

— Ehh Daff, lo que sea que digas... no es mi culpa que me amen. — Tal vez no eran las palabras correctas, incluso sonaba narcisista, lo era. Pero esta ocasión sólo no quería pelear. Tocar ese tema con Daffy era como un campo minado.-Porqué no mejor nos relajamos. — Con voz arteciopelada se acercó con lentitud para tomarlo por los hombros.

Masajeó los tensos hombros de Daffy concentrándose en la tarea. Esperando besar los labios carnosos de su compañero y rival, se relamió los suyos ante la idea.

En un principio la estrella más vieja era ajena a la nueva, dándole igual el éxito que estaba teniendo la última, él también estaba yendo por buen rumbo. Una vez los presentaron alegando que se llevarían bien, no fue incorrecto, tenían cosas en común, la joven estrella incluso miró a la más vieja con asombro y admiración, pero nunca se lo dijo. Era perfecto hasta que sucedió un día fatídico.

 

— Apártate conejo. — Sin mucha fuerza se deshizo de las manos encima de él, queriéndole dar la espalda. Lo único que le faltaba, Bugs quería más justo en el momento que él recordaba su desdicha. Sólo lo hacía sentirse más irritado de lo que ya estaba. — Ese Óscar era para mi.

 

Los directores, hasta guionistas aseguraban que las dos estrellas serian una combinación ganadora, sus personalidades combinaban muy bien, tenían una química que aseguraba risas. Tampoco se equivocaron en eso, Chuck los unió en un proyecto, hasta hacerlo trilogía diciendo que sería exitoso. Y fue cierto, todos los amaron, alagaron el producto, pero la estrella mayor ya no recibía tanto reconocimiento. Se burlaron de él, la llamaron broma humillándolo cada vez más para hacer brillar más a la joven. Y el podio, los años gloriosos se fueron para él, ya no más. Si quería relucir por su cuenta sólo sería en sus sueños, porque en la realidad sólo lo usarían para ser el chiste, si él quería ser el héroe de una película, no podría hacerlo a menos que le pusieran al lado de Porky como coprotagonista... su brillo cada vez se iba opacando.

No era justo, pero tenía que vivir con su realidad.

 

— Es todo lo que te importa, ¿eh viejo? — Se cruzó de brazos indiferente, tratando de disipar lo herido que se encontró con el rechazo de Daffy. Miró su premio sobre su tocador, luciendo reluciente y dorado, por una razón ahora verlo le trajo malestar.

 

— Ja, Bugsy como si a ti no te importara. Eso lo es todo, el reconocimiento de tu esfuerzo, del talento que tienes... tú lo sabes muy bien. — Divagó de igual manera viendo el premio. Quiso acercarse sintiéndose mágicamente atraído por este y agarrarlo para sentirlo suyo. — No lo entiendo... todos te aman.

Bugs lo miró sin comprenderlo del todo. No era su culpa lo que sucedió, él sólo era un joven en busca de relucir sus dotes actorales, él sólo quería trabajar al lado de su actor favorito, no estaba en sus planes destacar. Sin importarle mucho, se intentó acercar a Daffy, anhelando tocar su cálida piel bronceada.

Daffy tomó asiento sobre la alcochada silla de color perla mientras se perdía en un punto fijo, ausente de su alrededor. Era natural amar a Bugs Bunny, no había muchas explicaciones, sólo lo amaban y ya. Tal vez era su carismática frase mítica de "qué hay de nuevo, doc?" o tal vez era la astucia que poseía que le permitía salirse con la suya siempre, no lo entendía. Pero Bugs era atrayente para toda la gente.

 

— Es parte del encanto Daff... ¿Tú me amas? — Con coquetería batió sus pestañas y se acercó a invadir su especio personal. Le gustaba bromear con el mayor hasta llevarlo a su límite. Miró cómo ojos esmeraldas se abrían en sorpresa ante sus acciones, sonrió al ver cómo drásticamente ahora sus gruesas e imponentes cejas se fruncían. — Vamos Daffy, se que me amas. — Y con atrevimiento Bugs se acercó hasta sus labios para plantarle un rápido y brusco beso.

 

Lo empujó lejos como si su toque fuera lo más doloroso y ardiente, como si le quemara hasta lo más profundo de su ser. No lo quería cerca, al menos no ahora. Bugs cayó a tropezones contra una pared, su cabello platinado perdió su total pulcritud. Hizo una mueca ante el intenso dolor en su cabeza.

Daffy titubeó por pequeños momentos al verlo tan vulnerable en esa posición. Tuvo el impulso de ir hacia él para socorrerlo, sostenerlo en sus brazos para protegerlo. No hizo caso a sus instintos, apretó los puños tratando de contenerse.

 

— Como si pudiera amar tu despreciable cara, conejo. — Se limpio bruscamente sus labios como si aquel contacto fuera veneno. Enfureció ante el poco interés del pálido que le estaba mostrando. Este se mantuvo sereno mientras se paraba como si nada.— Eres despreciable, ni siquiera sé porque acepté ese acuerdo.

 

Mentira. Comenzaba a amarlo, cada pequeño detalle de Bugs era interesante ante sus ojos. Quería odiarlo hasta sus entrañas, despreciarlo solo por ser él, sólo porque él era más exitoso y todos lo querían más. Deseaba poder hacerlo sufrir hacerle sentir como él se siente, quería verlo llorar, verle enojado hasta el punto de explotar. Pero ahora sólo puede pensar en su piel tersa y blanca, adoraba besar con suavidad sus delgados labios rosados todas las noches. Pero si le preguntaban qué parte era su favorita, diría que nada que lo odia, pero muy dentro de él gritaría que sus dientes, que cada vez que sonríe y muestra los dientes frontales similares a los de un conejo lo hacen ver adorable y a la vez la persona más sexy.

Pero no puede decirle eso, eso significaría que él ganaba. No quería amarlo, no podría.

 

— ¿Y sabes qué? Estoy harto de ti, tú sólo triunfas a costa de los demás... creo que sin mí tú no serías nada. — Acusó mientras colocaba un dedo sobre el pecho de Bugs. Presionándolo cada vez más con cada palabra dicha.

 

— Duck... probablemente tengas razón, aún así el público me prefiere a mi. — Bugs lo retó. Tal vez no quería discutir, pero ahora ya no era una opción, el ambiente comenzaba a ponerse tenso.

 

— Por algo será que me buscas mucho, también solo te sirvo para satisfacerte, ¿No orejudo? — No supo porque de repente se sentía dolido. — Nunca me dejas en paz.

 

Bugs se mantuvo apacible sin ninguna emoción escrita en su rostro, manteniéndose tranquilo. Daffy frunció el ceño al verlo así, quería que lo odiara, pero siempre era amable o burlón. "Sólo mándame por un hoyo maldita sea" gritó en su mente.

 

— Daffy.

 

— solo eres un actor de pacotilla, estúpido conejo. — La envidia de reflejó en sus ojos. No era justo que Bugs recibiera todo el reconocimiento, él estuvo primero. A veces sólo anhelaba ser como él, que todos lo amen sin cuestionamientos.

 

- ... Daffy. — No lo escuchó, a pesar de que el tono de voz iba en aumento, casi como una demanda. Pero no le importó, lo encaró de frente mirando los ojos azules que lo han atormentado por años en noches de insomnio. Bugs sólo levantó el mentón, en alto esperando por lo siguiente que diría Daffy.

 

— Te odio, me arruinaste.— Bugs frunció el ceño ligeramente, apenas notable.

 

Realmente no lo hacía, era incapaz de hacerlo porque cada vez que pensaba en Bunny traía a su mente los recuerdos vividos de sus caricias y besos sobre su piel, cada vez que le deseaba el mal su conciencia le traía el ruido de su risa o el pequeño gesto que tenía al arrugar su nariz cuando olía el polvo.

Aunque quisiese no podía odiarlo para su mala fortuna.

 

— Será mejor que te vayas Daff... — lo invitó a salir señalándole con un ademán de mano el lugar por donde había entrado en primera. Le sonrió cordialmente sin muestra de estar afectado. — Pronto saldrás allá afuera con Stanley.

— Bien... no puedo hacer esperar a mi público. — Los humos del momento bajaron, trayendo devuelta a Daffy a la realidad.

 

Sin embargo él inconformidad aún seguía presente. Sin titubear y con la frente en alto salió del camerino de Bugs azotando la puerta.

Soltó un suspiro pesado al estar una vez sólo en el pasillo. ¿Qué había hecho? No debió hacerlo estaba seguro, pero era un ciclo interminable que siempre hacía. Se recargó en la pared mientras metía las manos en sus bolsillos, en esos momentos como deseaba tener un cigarrillo o algo de alcohol para aliviar el estrés.

No era la primera vez que discutían, pelear era parte de ellos, a veces solos discutían o al menos él reclamaba su desdicha hasta terminar teniendo sexo en alguna de sus viviendas otras veces eran cómo estás, donde Bugs lo corría sin emoción alguna.

 

— Oye, Daffy, ¿porque esa mala cara?— Frente a él se detuvo un hombre robusto y alto, con una mirada enojada o al menos así parecía. Se trataba de Stanley, otro actor como él pero recocido en Francia.

 

— Stanley. — Saludó con un asentimiento de cabeza. No tenía humor para hablar, sólo se encogió de hombros dándole un último vistazo a la puerta de Bugs. — Sólo problemas con la temporada de conejos. — Sonrió a medias tratando de aliviar la tensión que sólo él sentía en el ambiente con un poco de humor.

 

Pero sólo sabía que el único que se reiría de eso sería Bugs. Aunque ninguno de los dos lo mencionaran, ellos le tenían cierto amor y favoritismo a ese chiste que tenían entre los dos.

Stanley asintió mientras rodaba los ojos con fastidio. Pero Daffy no se dio cuenta al estar metido en sus pensamientos o eso creyó el hombre robusto, pero si había notado el gesto.

 

— Ya veo, supongo que no soy el único que le saca de quicio ese Bunny. — comentó dirigiéndose hacia el escenario. Daff lo miró comprendiendo las palabras.

 

Cuestionó la razón de Stanley en el lugar, se supone que su camerino se encontraba del otro lado, no había razón de estar ahí... había algo raro pero asumió que lo estaba buscando. Después de todo ellos saldrían juntos a presentar la categoría de mejor vestuario. Así que se dirigió a seguirlo, pero entonces se detuvo.

Tenía que terminar con lo que fuera que tuviera con Bunny. Era lo mejor para Bugs y para él mismo.

Decidido abrió nuevamente la puerta sin importarle si lo interrumpía.

 

— Bugs, será mejor que terminemos con nuestro acuerdo. — No lo miró, ni siquiera quería esperar una respuesta.

 

Se marchó en cuanto terminó su aviso ignorando que Bugs al escucharlo se levantó de su asiento como si quemara y luciendo asustado o desconsolado con la idea aventó su Oscar lejos de él.

Daffy con mirada decidida se fue mientras se acomoda el traje.

— El show debe continuar...

 

 

 

•••••••

 

 

 

— No puedo creer que estemos aquí para ver las nominaciones Zherry.

 

Bads alucinaba con lo elegante del lugar, desde la fachada de la entrada del teatro gritaba "uhh la, la señor francés, que elegancia la de Francia" y ella se sintió más que bien al tener un hermoso vestido adecuado para lucir en la alfombra roja.

Ni ella ni Buster se esperaron estar una noche en las nominaciones de algún premio importante como este, sin embargo aquí estaban en Francia en una de los más reconocidos teatros del país junto a los actores del momento. Ya había visto a Minnie y a Mickey pasar por ahí, incluso había visto al conocido como la pantera rosa. Agradeció estudiar en la loonivercidad por tal privilegio de estar ahí.

 

— Ni yo, esto va a ser grandioso, no puedo esperar a que gane Bugs. — Buster imaginó el momento en que su figura a seguir y tutor era merecedor del premio.

 

— Tú qué sabes de quién ganará, es obvio que Daffy ganará el premio.— Plucky empujó a Buster del camino con una sonrisa presumida mientras Hamton lo seguía.

Buster rodó los ojos ante el grosero comportamiento de su amigo. Tenía que ser igual de narcisista y presumido que su mentor. Sin embargo le agradaba Daffy, lo consideraba un buen actor aunque no tan genial como Bugs.

 

— Plucky, no seas gro-gro-grose-se maleducado con Buster.— A lo lejos Porky perseguía al menor en busca de regañarlo adecuadamente.

 

Suspiró con pesadez. Ya se había arrepentido de haber aceptado de cuidar a los estudiantes de la universidad looney. Tampoco es que tuviera muchas opciones, Granny que era la directora de la institución había exigido que alguien tenía que cuidarlos y darles un recorrido mientras le contaba la historia del teatro y no había nadie mejor que hacerlo que los tres principales, pero dos de las cabecillas de la Warner estarían ocupados recibiendo la fama y él al ser el tercero y sin hacer nada era el perfecto. Sí claro, era una tonta excusa, sólo porque Granny tenía cierto favoritismo por Tweety y Sylvester no los ponía a ellos. Pero no le reclamó nada a la mayor, sabía muy bien que si le ponían un pero ella se encargaría de hacerlo sufrir.

 

— Chicos, si-síganme que tenemos que llegar a nuestros lugares. — Los dirigió dentro del auditorio, donde ya varios estaban sentados en las butacas.

 

Todo el lugar era enorme y elegante, desde los asientos tapizados de rojo carmesí, las luces amarillas le daban un toque cálido al lugar y en las paredes eran de mármol con figuras esculpidas en ellos. Se notaba a simple vista de que el teatro era viejo, pero con cierta fama de ser uno de los mejores de Francia. Era bien sabido que muchos artistas de alto calibre se habían presentado ahí. No sólo eso, en ese escenario fue donde Pepe Le Pew nació como actor.

En el escenario ya estaban algunos actores presentando algunas categorías de las nominaciones, desde mejor dirección, guion, producción y un sin fin de premios fueron anunciados. Sin embargo Porky y los chicos esperaban ver a Bugs y Daffy en el escenario pronto.

 

— Oye, Bads hay que ir por palomitas. — Buster tomó la mano de la chica para ir a la dulcería. Necesitaba algo con el que matar el tiempo.

 

Porky con preocupación los miró irse, rogando que no se metieran él problemas. Aunque ellos ya eran lo suficiente mayores como para saber qué hacer o no. Con resignación mejor se recargó cómodamente en su asiento.

Miró a Hamton y a Plucky entusiasmados mirar todo el show. Le hizo recordarse así mismo junto a su mejor amigo Daffy. Ellos se conocían desde hace años, demasiados diría como para conocer muy bien a su coprotagonista. Ellos se conocieron desde el orfanato, él sólo era un niño rechoncho que sufría de burlas y Daffy también, de alguna manera se tuvieron el uno al otro.

 

— Damas y caballeros, ahora aquí nuestra afamada estrella de parís, Francia... démosle la bienvenida a Sappy Stanley.

 

Del escenario salía un hombre robusto con un traje negro para la ocasión y se inclinaba con gracia mientras recibía los aplausos. Stanley se dispuso a dar un discurso hablando del honor que era estar para él presentando la categoría de vestuario junto a dos de los mejores actores de Warner bros. Porky no le puso mucha de su atención, sólo esperó ver la hora en que sus amigos salieran.

 

— Daffy ya casi va a salir. — murmuró el joven con ojos brillantes mientras abrazaba a Hamton con mucha fuerza hasta dejarlo morado.

 

— Plucky, me-me me asfixias.— El mencionado lo soltó con una mirada apenada.

 

Expectantes miraron cómo Stanley acomoda su traje mientras daba una breve introducción al siguiente actor que pasaría al escenario.

 

— Y un fuerte aplauso para al quien se hace llamar lo mejor de lo mejor, la "más brillante estrella" o ese cree él cretino Daffy Duck. — Stanley señaló el lugar donde el foco alumbraba.

 

Sé preparó mentalmente dando respiraciones lentas y una vez que puso una brillante y blanca sonrisa salió afuera. Hizo la mejor entrada que se le ocurrió, con una coreografía bien planea hasta hacerla muy difícil como para que alguien más la replicara. Esperó los aplausos del público, pero se quedó todo en silencio. No tenía porque sorprenderse, era parte del acto para que cuando Bugs entrara fuera más cómico y recibiera toda la atención.

A lo lejos alcanzó a visualizar que los únicos que animaron y aplaudieron fueron su más fiel amigo de la infancia y sus alumnos. Al menos contaba con ellos.

— Pero no te emociones Daffy, que todos sabemos que el Zherry es para Bugs. — Lo abrazó por los hombros con demasiada fuerza casi sofocándolo.

 

Daffy intentó soltarse tratando de escapar más no pudo debido a lo fuerte que era su acompañante.

 

— Sabes Stan, Bugs Bunny ya ha ganado el Oscar hace tiempo, por que no mejor le dan el Zherry a quien realmente se lo merece. — Le dijo casi olvidando que se encontraban frente a un público. — a mua por ejemplo.

 

Stanley soltó a Daffy por fin dejándolo libre. Y en lo que él se arreglaba el moño recordó que esto no era parte del ensayo. Se suponía que hablarían de los vestuarios de las películas y luego aparecía Bugs para burlarse de los múltiples disfraces que ellos hacían, al final anunciarían qué película tuvo el mejor vestuario.

 

— Sí, Sí. — Se giró a verlo mientras le daba unas palmadas en su rígida espalda, bajó su mano hasta donde llegaban los bolsillos de Daffy. Pasó casi desapercibido y sólo los ojos más atentos se darían cuenta de que Stan colocaba algo en los bolsillos. — Todos saben que estás celoso de Bugs. — pasó sus manos detrás de su espalda y con actitud superior miró al segundo actor de Warner.

 

— Eso no es cierto. — Indignado reclamó viendo con enojo al robusto hombre, deseando con todas sus ganas que esté desapareciera de la nada.

 

Stanley disfrutó del dolor en los ojos de Daffy, se veía como un pobre patito miedoso sin saber cómo reaccionar. Él había escuchado la pelea, la diferencia y la envidia que existía entre esos dos, no había manera de que pudieran ser amigos, y ahí seguían intentándolo. Le gustó presionar los botones, quería ver al moreno explotar como siempre.

 

— Sí lo estás. — Se burló con una presumida sonrisa. — Lo estás porque siempre ha sido el mejor, tú antes fuiste el primero hasta que ese conejoso llegó, tú película de Robin Hood no ganó.-Cierto desagrado se mezcló en sus palabras que querían soñar con burla.

 

— ¡Robin Hood lo merecía! Fue una obra de ¡arte! Arte incomprendida. — Daffy se puso a la defensiva, importándole poco que comenzaba a humillarse solo. — Era para mi, yo lo merecía más que nada. Ese estúpido dientón no lo merecía.

 

Stanley lo miró aburrido, dándole esa misma mirada que era muy conocida para él. Así lo miraba Bugs cada vez que se quejaba, así lo miraban todos. Se sintió tan chico, en un lugar enorme casi sintiendo que podría hiperventilarse ahí mismo. No le gustó la sensación.



 

 

•••••••

 

 

 

Buster y Babs caminaron tranquilamente con sus dulces y palomitas en brazos. Se habían comprado cada uno de lo dulces que se encontraban en la vitrina.

 

— ¿No crees que nos excedimos con los dulces?— Buster vio cómo Babs comía una barra de chocolate mientras él cargaba todo lo demás.

 

Ella se encogió de hombros no dandole mucha importancia, disfrutó del azuacarado sabor de su barra.

 

— Nah, aparte no todo será para nosotros. — Ella siguió al frente marcando la dirección en donde estaban la sala.

 

Hubieran seguido todo normal sino fuera por la intromisión de una señora. Sí, estaban seguros de que lo era, una muy fea a decir verdad. Aquella dama con vestido floreado con colores chillones hasta el punto de lastimar la vista de cualquiera llegó y empujó a ambos jóvenes casi atropellandolos.

 

—Quítense de mi camino niños malcriados! — Exclamó con una voz gruesa, casi como la de un hombre con problemas de tabaco. Corría y corría como si tuviera mucha prisa, se notaba en la desesperación en el tono con el que gritó.

 

"Cuando uno tiene ganas de ir al baño uno puedo volverse salvaje" pensó Buster con disconformidad aún en el suelo. Esa mujer con su enorme cuerpo y peso fue suficiente como para dejarlos inmóviles por unos segundos. Bads no se encontraba de lo más feliz con el incidente, enojada se levantó y se acomodó su esponjoso y rosado pelo. Se había arruinado su peinado, ahora parecía un algodón de azúcar mal hecho.

 

— ¡Algunas personas simplemente están atropellando a los demás! — Le gritó a la señora que se alejaba cada vez más.

 

Babs le extendió la mano al chico, ayudándolo a levantarse.

 

— ¡Ay!— Se quejó mientras se limpiaba el polvo de su ropa. Vio cómo la mujer iba hacia la dirección equivocada. — ¡Qué tonta!, ahí no son los baños, esos son los camerinos.

 

Se rió de la estupidez de la mujer junto a Babs y se fueron de ahí.

 

 

•••••••

 

 

— Fue una joya esa película... grandiosa protagonizada por mi. — Alegó poniendo una barrera emocional tratando de proteger su orgullo.

 

- Ajá Daffy.

 

— Bugs sólo come una maldita zanahoria y todo el mundo le besa los pies, en cambio yo he hecho mucho más.

 

Nunca lo entendió y al mismo tiempo si lo hacia, más no quería verlo, preferiría mil veces vendarse los ojos y caminar por carbón al rojo vivo que aceptar del todo su derrota.

 

 

•••••••

 

 

La habitación se encontró en un silencio que podría matarlo en cualquier momento. Las voces y recuerdos de momentos antes llegaran a su cabeza mucho más fuerte, sonando una y otra vez hasta dejarlo aturdido. Fue como tener una campana gigante en su cabeza.

Se arregló su cabello volviéndolo a peinar, luego de que Daffy lo empujara y lo dejara así, no podía aparecer así frente a todos. Tarareó una suave melodía de jazz en espera de que eso aliviara su malestar.

Bugs nunca se consideró el tipo más sentimental, pero cuando se trataba de Daffy Duck se volvía solo un poco vulnerable. Más nunca lo demostraría, decir y hablar sobre sus emociones era bastante complicado. Jugó con la costura de sus guantes blancos tratando de comprender la situación.

Todos lo ven como alguien seguro de sí mismo, aún así no tiene las agallas para dejarlo mirar más adentro de si mismo, abrirse adecuadamente. No, simplemente no puede, sabe con certeza que Daff nunca apreciaría las cosas que esconde. Él lo odia, se lo dijo y nunca cambiaria.

Era doloroso, muy doloso, era como si sus palabras fueran armas hasta llegarlo a matar, sus crueles palabras eran filosas como una navaja que se clavaba crudamente sobre su pecho, hasta llegar al corazón. Y sin embargo no había de que sorprenderse, su relación se basó en eso, en una lucha constante todo lo que han formado se ha vuelto una batalla. Aunque él tampoco era un santo, también era igual o peor que Daffy.

 

— ¿Por qué...? — Murmuró al aire, casi como si fuera su último suspiro.

 

Por qué se tuvo que fijar en un estúpido narcisista que sólo buscaba la fama.

Admiraba a Daffy desde que tenía quince y como no hacerlo si Duck en ese entonces sólo contaba con diecisiete años y ya estaba en la pantalla chica, haciendo reír a la gente y a los diecinueve ya estaba trabajando en la Warner y se volvía parte de los looney tunes. Bugs quería ser como él, tener su gracia y sentido del humor, fue su modelo a seguir.

 

"…sin mí tú no serías nada."

 

A pesar de sonar crudas y con el afán de lastimarlo, Daffy no podría estar más que en lo correcto. Sin él no estaría aquí en el camerino de uno de los teatros más prestigiosos del mundo esperando a salir para presentar premios y para ser nominado.

Sus manos temblaron ligeramente con nerviosismo o ansiedad. Por qué se tuvo que fijar en él, ¿por qué no en Wile? O en la abuelita al menos.

Estampó su cara sobre la madera de su tocador con desespero.

Le encantaba los gestos que hacía Daffy, era muy expresivo con sus espesas cejas y sus labios, era fácil leer que le gustaba y que le desagradaba. Maldijo el día en que se dio cuenta de que no sólo admiraba al mayor, sino que le gustaba.

Pero maldijo aún más el día en que hicieron el acuerdo...

 

 

 

La lluvia no paraba y varios de ellos estaban en los estudios de grabación en espera de que la lluvia terminara. Vio cómo Porky abrigaba a petunia pues el aire comenzaba a colarse entre las ventanas.

Sonrió al verlos. Bugs se encontró solo en la mesa de catering mientras comía panecillos de zanahoria y mantequilla. Continuamente miraba la entrada o cualquier lugar en busca de Daffy. No lo había visto desde aquella mañana en Ibiza y sólo quería acercarse para hablarle, preguntarle que eran.

— "Conejo. "— El hombre de sus pensamientos hizo su aparición con cara de matar a quien se cruzara en su camino.

Su paso era rígido y rápido, al parecer alguien había olvidado su paraguas, puesto que de su rostro goteaba finos hilos de agua y eso explicaba su mal humor.

— "¿Qué hay de nuevo, Duck? "— Le dio un mordisco a su panecillo mirando la camisa blanca mojada de su contrario. La prenda sólo hacía que el marcado cuerpo se notara más, no era muy musculoso pero si tenía que presumir algo.

— "Lo de Ibiza... Bugs será mejor que lo olv"-

— "No."— Interrumpió sin querer escucharlo terminar la frase. No quería que se acabara, ahora qué lo había probado no podría imaginarse dejarlo, era como una droga. Se recompuso mientras aclaraba su garganta. —Te propongo un trato.-Casi susurro para que nadie escuchara.

Daffy arqueó una ceja expresando tácitamente que escuchaba con interés lo que diría. Se acercó un poco más para que pudiera escucharlo, pero no lo suficiente como para que se viera raro o sospechoso.

Su corazón martilleó con fuerza casi impidiéndole concentrarse. Los nervios lo carcomían y podía sentir que sus piernas pronto flaquearían.

— "Podemos hacer esto, sólo físico, sin sentimientos... vamos doc, tú lo disfrutaste y yo también. Fue bueno aliviar la tensión y podemos continuar haciéndolo, las chicas no lo entenderían, ellas en cuanto las invitas a tu cama se imaginan una vida entera contigo." — Sugirió tratando de convencerlo.

Sabía que no era la mejor idea, ni siquiera era correcto pero si está era la única manera de tenerlo que así fuera.

— "mmh... no lo sé, orejón." — Se cruzó de brazos dudando de la propuesta. — "¿sin compromisos?"— Bugs asintió. — "Bien, el que meta sentimientos pierde."

Daffy declaró extendiéndole su mano y le sonreía con burla. Miró la mano más grande que la de él, notando al instante las diferencias, la de él estaba desnuda dejando al descubierto su exquisita piel suave y oscura. La estrecharon notándose visiblemente que su mano era la enguantada, lucia tan pequeña y delicada.

— "Trato." — acordó con lo dicho como si nada.

Si tan solo supiera Daffy que Bugs ya había perdido desde el instante en el que se conocieron.

 

 

 

Pensó que sería fácil, que tener una relación con benéficos sería la mejor solución a sus problemas.

Su tonta cabeza ingenuamente creyó que si le sugería eso a Daffy, no habría problemas con los altos directivos, ellos no sabrían qué estaba teniendo relaciones sexuales con su coprotagonista del mismo sexo, y también se podía librar de decirle cómo se siente realmente, porque era muy cobarde para decirle la verdad.

Se equivocó. Era frustrante tenerlo tan cerca y a la vez tan lejos, no podía ir con él y reclamarlo como suyo... porque no lo era. Sólo se quedaba ahí parado mientras veía cómo salía con montones de chicas, luego llegó Melissa la chica "definitiva" la única que lo perdonaba sus infidelidades, cortaban y regresaban. No había tanto problema porque él notaba que Daffy no la amaba, pero era demasiado tedioso ver cómo cada cuánto tenía una nueva novia. Él no se quedó atrás, en cuanto pudo se hizo novio de Honey Bunny.

Esto sólo trajo roces y discusiones sin sentido, eso y agregándole que Daffy lo envidiara en cada momento, que le dijera de insultos. Eso sin duda era lo más doloso. Saber que a quien amas y has admirado durante años sólo te utiliza y te odia.

Pero él cosechó esto. Era cansado, pelear por ver quien era el mejor o por celos, o lo que fuera.

Esta semana había sido dura, el lunes había sido el peor día. Lo había visto besarse con Melissa mientras la consentía con regalos extremadamente caros y en la noche le reclamó dándole la pobre excusa que por culpa de ella no terminaron las grabaciones, aunque la verdadera razón era que estaba celoso. Daffy se indignó.

El viernes no fue su mejor día, y a pasar de siempre salir ganador y prácticamente era llamado el "conejo de la suerte" ese día había sido de lo más desastroso, no encontraba su camisa favorita, había llegado 30 minutos tarde al estudio y al final Daffy era humillado por los hermanos y lo culpó a él de su desdicha.

Pero el miércoles al menos fue el mejor día, por que el miércoles en la noche tuvieron sexo, se encargó de darle un buen momento, de disfrutarlo y así fue. De al menos demostrarle en acciones cuanto lo amaba, cada beso sobre la apiñonada piel era una confesión y cada caricia era para sentirlo suyo.

Y hoy era sábado, por lo cual tampoco fue un lindo día. Él lo "terminó" y de tan solo recordarlo le provocaba dolor de cabeza, Daffy sólo jugaba con su cabeza y corazón.

 

— Fue lo mejor terminar con eso.— Se dijo así mismo sin muchos ánimos.

 

Se volvió a mirar al espejo, odió ver su rostro demacrado como si estuviera muy enfermo. Se refregó sus manos tratando de borrar cualquier rastro de tristeza. Tenía que volver a cómo antes, él iba a recibir un premio, estaba seguro de que él ganaría. Y si lo hacía realmente esperaba restregarle el premio en la cara de Daffy, y recibiría cada halago y aplauso de todos, solo para molestarlo. Esto era guerra.

Volvió a tararear una canción más movida y animosa mientras se admiraba en el espejo una vez más y se colocaba loción.

Detuvo sus acciones en cuanto escuchó el crujir de algo detrás de él. No supo de dónde provenía pero entonces vio cómo se formaba una enorme sombra en las paredes. Se giró asustado viendo que no estaba sólo en aquel lugar de cuatro paredes.

 

— ¿Qué hay de nuevo, viejo? — Tartamudeó con miedo palpable.

 

Se levantó de su asiento mientras miraba al hombre robusto con traje. Intentó retroceder dando lentos pasos pero chocó rápidamente con la pared.

Nunca había demostrado miedo, lo único que verías en Bugs Bunny serían sus ojos perezosos que le darían un atractivo y genialidad, pero ahora sus ojos casi se le podían salir de la impresión que mostraba, mientras se intentaba proteger poniendo sus brazos sobre él.

No pensó nunca ver a quien estaba ahí. Stanley era aquel que estaba invadiendo su lugar con una mirada desquiciada, su sonrisa podría traerle pesadillas de lo alocada y enferma que se veía. En sus manos portaba su Óscar, alzó la estatuilla con poder y trató de pegarle con ella.

 

— Pagarás por lo haz hecho, Bunny. — Stanley comenzó a reír mientras soltaba golpes intentado darle.

 

— Oye, doc, no sé de qué me hablas. — Puso sus manos en frente de él, como si le mostrara que no tenía nada y él fuera acusado de algo.

 

Con agilidad esquivó su Oscar que fue aventado hacia él, afortunadamente este dio con el espejo rompiéndolo en pedazos. Stanley gruñó con enojo al fallar. Dio pasos pesados hacia el tocador todo destruido y volvió a tomar el premio.

 

— Cielos, doc tendrás mala suerte por siete años. — Se burló corriendo hacia la puerta. —Aaaahhg— gritó ante el repentino jalón de su traje haciéndolo caer boca abajo.

Miró hacia atrás a Stanley frunciendo el ceño. Verdaderamente sintió miedo.

El hombre aprovechó que ahora estaba tirado en el suelo para tomarlo del pie y no dejarlo escapar. Lo arrastró lo más lejos de la salida.Bugs no sabía que debía esperar, su corazón latió cada vez más rápido como el de un verdadero conejo.

Soltó el pie del joven actor y se acercó más a este asegurándose de pisar el pecho de Bugs con satisfacción escuchó cómo se quejó. Alzó la estatuilla y lo golpeó duramente.

— Eso es todo, amigo. — sonrió mirando el ahora cuerpo inmóvil.



 

•••••••

 

 

La risa de Stanley resonó con malicia y diversión. Irritado lo vio, comenzaba a querer golpearlo en su gorda cara. Ya estaba harto, definitivamente no era su día. Aunque nunca tuvo muchos días buenos técnicamente.

 

—No te mereces el premio, Daffy. Sólo eres un pobre y viejo actor que no sabe enfrentar su presente. - Le señaló oscureciendo sus mirada, esto le dio una mala espina. - Ya eres historia.

 

Cerró los ojos con fuerza ante las palabras, se negaba a creerlas, su fama todavía existía y tenía un legado. Aún era importante.

 

— ¡¡Es mentira!! — Gritó entre dientes, casi quería soltar alaridos.

— Ya, Ya basta de drama, ahora un aplauso para Bugs Bunny el actor del momento, espectacular en todo su esplendor. — Anunció Stan naturalmente, aunque su labio comenzaba a temblar ligeramente sabía que eso significaba que quería soltarse a reír. Pero hizo el mayor esfuerzo en no mostrar ningún rastro risueño.

 

Nuevamente las luces se enfocaron en cierto lugar en específico para dar indicación de la entrada de Bugs. El público aplaudía eufórico por ver al actor entrar, peor no hubo nada.

 

—¡Ajam! Bugs Bunny. —Volvió a nombrarlo y no apareció.

 

Daffy miró el lugar alumbrado por los focos vacío, realmente algo andaba mal. Ya lo estaba presintiendo.

Miró entre el público a Porky pidiéndole con tan sólo una mirada de preocupación si sabía algo de Bugs. Su regordete amigo entendió lo que quiso decirle, pero se encogió de hombros.



••••••

 

 

— Señor Bunny, ya es hora. — El conserje tocó la puerta.

 

Luego de que no se apareció con Daffy y Stan allá afuera la preocupación era evidente para todos y lo mandaron a llamarlo.

No hubo respuesta detrás de la puerta, volvió a tocar, una, dos y tres veces más. Pero no recibía respuesta.

 

— ¿Señor Bunny? — Tomó la manija del picaporte dudoso en abrir, sin darle muchas vueltas al asunto decidido ingresó.

 

Lo que vio le heló la sangre. Lo que una vez había sido uno de los camerinos más lujosos del teatro, con todo lo caro que uno se podría imaginar pasó a un lugar totalmente sacado de un documental de asesinos seriales. Ese lujoso espejo con sus focos ahora sólo era pedazos, uno de los sillones de alguna manera estaba volteado y lo que más le impactó fueron las marcas en el suelo. Dudoso se acercó a mirar más de cerca, la reluciente madera ahora se encontraba con manchas de sangre, no era tanta solo eran unas cuentas gotas del líquido rojo.

Salió corriendo del camerino buscando urgentemente a los de seguridad o algún teléfono.



•••••••

 

 

Podía ver tras bambalinas cómo se comenzaba a armar un alboroto, más ellos tenían la indicación de actuar normal, siempre ha sido así. Vio cómo el conserje se acercaba a los de producción y les susurraba algo. Desde ahí fue cuando todo se salió de control ahí dentro.

 

— Parece que alguien se quedó dormido. — Intentó aligerar el ambiente sin saber qué decir realmente.

 

Stanley lo miró escéptico como diciéndole si acaso era lo único que se le ocurría. Daffy suspiró pesadamente, tenía que tragarse la poca dignidad que tenía y miró a su acompañante con soberbia. Infló su pecho con orgullo y se pavoneó por ahí con sonrisa presumida.

 

— Ya que no está el conejo, pasemos de una vez a la nominación de mejor actor... — Sugirió. Stanley asintió correspondiendo su gesto de sonrisa, pero la de esta fue más grande. Era como si él quisiera y esperaba que él hiciera esto. — Dénmelo, yo lo quiero. — Exigió.

 

Bugs se las pagaría muy caro, maldito conejo desgraciado. Todo lo que hacía para ganar tiempo y él apareciera. ¿Acaso no se habían burlado de él ya lo suficiente?

 

— Ah no lo creo, pato. — Se negó con una lástima sobre fingida.

 

— Sólo dilo y el mejor actor es.... ¡Daffy Duck! — Exclamó con alegría y se abalanzó sobre el gordo actor, realmente ahí ni siquiera estaba actuando si quería lograr derribarlo y golpearlo.

 

— ¡Quítate de encima! — Exclamó cómo pudo tratando de quitarse de encima a Daffy. No se vió muy fastidiado con la interacción, pudo ver que sus oscuros ojos se veían triunfantes.

 

Stanley logró zafarse, pudo dejarlo nada más así, pero empujó a Daffy con mucha fuerza. Esperaba que eso fuera suficiente como para que sea lo que llevara en sus bolsillos saliera a la luz.

Así fue, entre tanto empujón y jaloneo entre ellos, algo salió volando hasta caer en suelo de madera haciendo un ruido lo suficiente fuerte como para llamar la atención.

Una exhalación de sorpresa de muchos se escuchó al ver lo que había caído. Daffy incluso se sorprendió. Tirado ahí estaba el Óscar de Bugs, el que momentos atrás el anhelaba tomar en sus manos, el Óscar que había iniciado una pelea.

 

— ¿Cómo llegó esa preciosidad ahí? — Cuestionó nerviosamente viendo cómo todos lo miraban con ojos acusadores y enojados.

 

Stanley se acercó tras bambalinas yendo con el conserje directamente, le hizo la platica. Realmente sólo quería hacer un momento dramático y que nadie sospechara. Así que una vez que obtuvo la información salió con cara preocupada. Esto sólo era la cereza del pastel.

 

— ¡¡Bugs ha sido secuestrado, que escándalo!! — Gritó con preocupación en su voz haciéndola más frágil y débil, aunque era casi imposible pues su voz era ronca como la de un fumador.

 

Una vez más el público exclamó con pánico y sorpresa.

Sintió su mundo caer, no, más bien sintió cómo si un enorme y pesado yunque le cayera encima. Daffy quiso que esto fuera una mala pesadilla o un loco sueño retorcido de esos en donde una vez que Bugs desaparecía él volvía a su fama. Aunque ahora ya no estaba tan seguro de querer ese sueño.