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Falta de atención

Summary:

Pinocchio le confiesa a su hermano que esta enamorado y Carlo no lo acepta

 

Este capítulo está relacionado con mi otro fanfic llamado *Hermanos* aunque se puede leer de forma independiente.

Notes:

Me complace publicar el primero de varios capítulos que tendrán como temática a Carlo y Pinocchio como hermanos ❤️

Work Text:

Carlo seguía molesto después de lo que su hermano le había contado y no era para menos, pues le había dicho que estaba enamorado.

-¿Si sabes que solo tienes 15 años? -preguntó con tono severo.

Pinocchio estaba sentado en su cama con la cabeza agachada mientras el mayor estaba parado enfrente con los brazos cruzados y expresión molesta.

-Nisiquiera sabes que es tener pareja.

-Tu tampoco y estás saliendo con Romeo.

-Eso es diferente, yo lo conozco desde hace mucho.

-Yo igual.

-Pero es mucho mayor que tú.

La acusación incómodo a P porque era verdad, la persona de la que estaba enamorado era varios años mayor que él incluso podría ser su padre.

-Además no creo que le atraigas de esa forma.

-Lo se… -suspiro derrotado.

-No quiero que estés triste -su tono de voz paso a ser más amable -pero debes entender que hay personas en las cuales no debes fijarte.

Lo abrazó dándole algunas caricias en la cabeza, cosa que a P siempre lo calmaba cuando estaba triste o estresado.

-¿Enserio crees que no me aceptaría?

-Pino dudo mucho que eso pase y aunque dijera que sí, nunca lo permitiría.

-¿Por qué no? 

-No voy a dejar que roben tu pureza y menos alguien mayor -se separó haciendo que sus ojos se encontraran con lo azules de su gemelo -Me rehuso a dejar que alguien te robe de mi lado.

-Pero yo no digo nada cuando tú y Romeo se escapan.

-Eso es cosa aparte, ya somos pareja y además yo soy el mayor.

La discusión se dio por finalizada ya que alguien tocó la puerta de su habitación.

-Debe ser padre -dijo Carlo con fastidio.

Al abrir la puerta efectivamente encontraron a Geppetto pero no estaba solo, a su lado estaba Venigni quien los saludó con una sonrisa. Pinocchio saludo evitando verlo directamente y eso hizo que Carlo de molestarán más.

-Tengo algunos asuntos en la fábrica así que se quedarán en el hotel.

-¿Y porque vienes con él?

-Carlo -regaño su padre -no seas grosero. Venigni vino porque después de irlos a dejar nos iremos directo a la fábrica.

-Como sea.

Carlo tomó la mano de su hermano y lo jalo hasta llegar a la puerta principal. No necesitaban empacar ropa ya que el hotel era como una segunda casa y ahí ya tenían ropa y algunas cosas personales.

-No se que le he hecho pero tengo la impresión de que Carlo está molesto conmigo.

-Lo siento amigo, Carlo suele tener arrebatos como este, no lo tomes enserio.

Los cuatro subieron al carruaje y la molestia de Carlo era muy notoria, haciendo el ambiente pesado. El viaje no fue muy largo y una vez que estuvieron frente al hotel, los niños bajaron y se despidieron de los mayores.

-No tienes porque estar enojado.

-Eres mi pequeño hermano, claro que tengo que estar enojado si alguien quiere mancillarte.

Las mejillas de Pinocchio se pusieron rojas y Carlo se rió de él por ser tan tímido.

-Nadie quiere hacerme… eso… -dijo con vergüenza- además soy yo quien está enamorado.

-No sabes si es amor o solo un capricho pasajero.

-Claro que es amor.

-No lo es.

La discusión llamó la atención de Antonia quien los había ido a recibir y escucho algunas partes de la plática que mantenían.

-Creo que tú hermano es capaz de diferenciar sus sentimientos, mi querido Carlo.

-Lady Antonia -saludaron al mismo tiempo.

-Él amor es complicado pero es algo hermoso y nuestro dulce Pino tiene derecho a experimentarlo.

-Si, pero no con esa persona -gruño Carlo cruzándose de brazos.

-Porque no seguimos está conversación dentro, Polendina preparó té y unos postres para recibirlos.

Ya una vez instalados en la biblioteca, para mayor privacidad continuaron con la plática.

-Entonces quién ha sido la persona afortunada que a robado el corazón de mi niño.

P estaba indeciso pero Antonia era una de las personas a las que le tenía más confianza y sabía que la mujer nunca lo regañaría, quizá solo intentaría que cambiará de parecer, pero no lo forzaría a nada.

-Venigni -confesó con un sonrojo adornando su blanca piel, mientras que Carlo gruño nuevamente.

Antonia no dijo nada por algunos minutos tratando de comprender lo que Pinocchio le había dicho.

-Eso no era algo que me esperará -dijo con tono amable -pero dime querido, ¿Que te ha llevado a esa conclusión?

Pinocchio le dijo lo mismo que a su hermano. Que Venigni siempre era atento con él y que lo admiraba por lo inteligente que era. Igual le comento las muchas veces que lo ayudó y lo consoló cuando su padre lo regañaba o cuando tenía problemas en el internado.

-No quiero que lo tomes a mal querido niño, pero puede que el cariño que le tengas no sea exactamente algo romántico.

-Pero se lo que siento.

-Estoy segura de ello, pero creo que es admiración más que amor.

-Estoy seguro de que no es admiración -refuto intentando sonar convincente -siento admiración por muchas personas, pero no es igual.

-Si me permiten opinar -interrumpió Polendina quien había ido a dejar algunos aperitivos y había escuchado toda la plática -creo que el joven Pinocchio quiere al señor Venigni porque su lo distante que es su padre.

Lo dicho por la marioneta los dejo desconcertados.

-Hay algunos que dicen que la falta de uno de los padres puede afectar en los intereses románticos de los hijos.

-¿Que tiene que ver una cosa con la otra? -preguntó Carlo sin entender a qué quería llegar.

-Me refiero a que el joven Pinocchio busca la aprobación de su padre y por eso le atraen las personas mayores, como si quisieras sustituir el cariño y la atención que no recibe.

-Es una buena observavion -dijo Antonia convencida de que esa era la explicación a los sentimientos de P -Puede que lo que sientas sea más que admiración pero está siendo influenciada por la relación que mantienes con Geppetto.

-Si se le ocurre acercarse a ti, lo mato -dijo Carlo alarmado de que el inventor se aprovechará de la falta de cariño que tenía su hermano.




-Chicos llegaron algunas cartas -dijo Romeo hojeando los sobres que acababan de llegar.

-Son de lady Antonia y de Eugenia -dijo P agarrandolos.

-Aqui hay otra -Romeo leyó el remitente y sonrió recordando algo que Carlo le había contado hace algunos años -Es del amor platónico de nuestro pequeño P.

-¿Que? -grito Carlo llendo adonde estaba su novio arrebatandole el sobre.

-Eso ya quedó en el pasado -dijo Pinocchio sonrojado por la vergüenza.

-Nunca dejaré que se te acerque.

Romeo río por la actitud que tenían los gemelos. Aunque él esperaba que P encontrará a alguien a quien amar, resaba porque su siguiente interés romántico no fuera alguien que le doblara la edad para que Carlo no teminara encerrandolo.