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— Wei ying no murió, lo esperaré
Esta frase se repetía año tras año, pero es imposible cambiar los hechos, y repetir una frase no altera la verdad.
Wei Wuxian murió junto con todos los otros Wens en el asedio a los túmulos funerarios.
Lan Wangji estuvo ahí, el vio como Wen Ning fue despedazado por cientos de espadas, vio como incendiaron sus restos.
Estuvo ahí en el momento en el que el ejército de Wei Wuxian lo devoró vivo, observó cómo los cultivadores y el fuego arrasaban con todo.
Presenció como los Jin encontraban el escondite de A-yuan, vio como uno le cortó la garganta.
Estuvo ahí y sin embargo no pudo hacer nada, por sus heridas, por su debilidad, porque estaba completamente solo, porque su gente se había vuelto en su contra.
Él estaba ahí, lo presenció todo y por alguna razón aún se niega a creer la verdad. Su mente aun no puede procesarlo todo, sabe lo que paso pero prefiere creer que fue solo un mal sueño.
En su fantasía A-yuan está bien, está junto con el siendo criado en gusu.
Wei ying no murió, él logró escapar y está oculto en alguna aldea.
Y por supuesto, ningún cultivador podría con el general fantasma.
En su fantasía sin embargo el no niega la muerte de los otros Wen, no es que no le importe es que sus muertes sucedieron antes de que el infierno se desatara, antes de que el caos lo consumiera todo.
Todos fueron asediados pero los otros wens cayeron antes de que el verdadero suplicio para Lan Wangji empezara.
Aun lo recuerda, Wen Ning trató de esconder a A-yuan pero fue descubierto y… ¿y después de eso? Lan Wangji estuvo ahí pero si apenas recuerda lo que vino después.
Todo sucede en cámara lenta como si de un sueño se tratase… Wen Ning estaba rodeado de Jins que poco a poco lo estaban acorralando, el trató de defenderse pero con el pequeño y aterrado A-yuan en sus brazos era muy difícil defenderse de los ataques, lo hiso lo mejor que pudo pero simplemente eran demasiados, dos Jins atacaron al mismo tiempo uno por el frente y otro a sus espaldas. Al proteger a A-yuan del Jin de enfrente no noto al otro hasta que una espada estaba atravesando el pecho.
Se vuelve incluso más borroso después de eso, recuerda muchos gritos y un llanto desconsolado, sangre, demasiada sangre, la imagen de wei ying sosteniendo el pequeño cadáver de A-yuan entre sus brazos, se están llevando a Wen Ning. Hay un grito tan fuerte que se sobrepone a todo el ruido de la destrucción, es desgarrador, no sabe si es él el que está gritando, luego todo se vuelve negro.
De eso hace más de sesenta años y Lan Wangji ha tenido que vivir todos esos agonizantes años solo. Ahora cansado y con el corazón completamente roto ha decidido hacer un viaje.
Se despide de su hermano, no lo hace de su tío y vuela hacia los túmulos funerarios, lugar donde comenzará y terminará su viaje, donde podrá reencontrarse con su amado.
Bichen es un arma formidable y capaz, y Lan Wangji está agradecido de que le sea útil una última vez.
Cuando el filo del metal se encuentra con su cuello Lan Wangji puede decir que por primera vez en mucho tiempo está feliz.
Y al borde de la inconciencia logra vislumbrar dos figuras familiares dirigirse hacia el de la mano.
— wei ying
— Aiya∼ Lan zan ¿por qué eres tan impaciente? Sabes que a-yuan y yo pudimos esperar un poco más.
— Xian gege tiene razón, el hermano rico no debió adelantarse.
A pesar de lo dicho las figuras parecían muy felices de verlo.
— De todos modos ya no se puede hacer nada, vamos Lan zan es hora de ir a casa.
