Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2024-02-19
Words:
2,399
Chapters:
1/1
Comments:
6
Kudos:
16
Hits:
178

dulces sueños

Summary:

Nazario no quería dormir, y al parecer estaba solo en eso, nadie estaba ahí para hacerle compañía. Hasta que para su dicha, apareció una luz, Ronaldinho, dispuesto a borrar esa sensación de soledad que había en el momento.

Notes:

necesito más fics de ellos así q hice uno nuevo jabzkajsja 😭

ME INSPIRÉ EN UNAS DECLARACIONES QUE HABÍA HECHO RONALDO SOBRE LO QUE PASÓ ANTES DE LA FINAL pero lo cambié a un final feliz(? (gracias ronaldo por darme algo para hacerme de comer muejejeje)

x si les interesa: https://www.elmundo.es/deportes/futbol/2019/05/14/5cda8522fdddfff9478b467e.html

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La tarde es tranquila en Yokohama. Por las afueras solamente se escucha la brisa recorriendo y las hojas bailando entre ecos; dentro del hotel está el personal, que no lograba escuchar. Su presencia es muy poco notable, rozando lo invisible. Si el objetivo es no molestar a los que duermen, lo estaban haciendo genial.

Quizás es el único al que no le servía mucho el silencio. Estando allí despierto, en su habitación compartida, acostado mirando al techo; inmerso en sus pensamientos esperando a que el tiempo pase más rápido, aunque no le esté resultando.

Ya había analizado cada rincón de la habitación. El techo, el baño, hasta su propia cama. Las horas no pasaban y el aburrimiento se agrandaba. Debió haber arrastrado a Dida cuando tuvo la oportunidad, lo estaba pagando caro, la falta de compañía estaba afectándole.

Miró la cama que del otro lado del cuarto "Xará -pensaba- ¿Estás despierto?" los duraderos segundos observando la inmóvil espalda de su compañero en silencio fueron suficientes para brindarle una repuesta.

No importa. ¿Quién lo necesita? Podía enfrentar esta solitaria, melancólica y vacía situación por su cuenta. Las voces de su cabeza y él son suficiente. No necesitaba a alguien tan comprensivo, carismático, alegre y divertido como él para hablar de la vida, contar anécdotas y sentir compañía de calidad para pasar el tiempo.

La verdad no le hacía sentir mejor pensarlo de esa manera.

Mejor fijarse en otras cosas, como los pasillos, que parecían abandonados por el silencio que había allá; o las puertas, que tras ellas no habían ningún alma despierta; o el hotel, que se sentía desierto. Nazario sentía estar solo en el mundo ahora mismo. Realmente esto no está funcionando.

Miró a la ventana por un momento; los deslumbrantes rayos de sol atravesaban los pulcros cristales. Analizando la intensidad de su brillo, no parecía tarde aún. ¿Tan lento pasaba el tiempo hoy? Suspiró, y volvió a recostarse.

Entrecerró los ojos y solamente se dedicó a pensar en la final. En cómo podría alistarse, imaginar futuros escenarios, y haciéndose preguntas importantes, tales como si podrá anotar un gol en la final.

No lo ha pensado mucho, la verdad. Tal vez porque se trata de algo demasiado difícil. Mas, en caso de que lo hiciera, ¿A quién se lo dedicaría? Hay varias personas para hacerlo, pero tendría que ser alguien muy especial. Pasando de una incógnita a otra: ¿Quién podría ser ese alguien especial?

Escuchó a alguien aclarar su garganta──. ¿Ya nos vamos? ──Palabras que lo sacaron de sus cavilaciones, y al mirar, notaba a su compañero de habitación, Ronaldinho.

Recién había despertado; no estaba mirándolo, su vista estaba perdida en la nada. Masajeaba sus ojos levemente intentando volver a la realidad.

──Para nada. Ni siquiera es tarde todavía.

──Qué suerte, porque no tenía ganas de levantarme ──expresó, para después soltar un bostezo──. Como sea, ¿Tú que haces despierto?

──No quiero dormir aún.

Inclinó la cabeza levemente. ──Bueno, yo que tú lo haría. Así estás al 100% para la final.

──El sol ni se ha ocultado todavía. Hay tiempo, no te preocupes por mí.

──Si tú lo dices... ──decía, estirándose un poco──. Está bien, nos vemos más tarde -Se recostó, volvió a cubrirse con la sábanas y se acomodó.

──¿Qué? ¿Vas a volver a dormir? ──Preguntaba por lo bajo.

──Sí, ni modo ──respondió, con los ojos ya cerrados y sin moverse un centímetro──. A mí si me gustaría estar bien para la final ──Con un último comentario que seguro iba para él.

Ronaldo no respondió, y el intercambio de palabras no volvió a suceder; con una prolongada afonía entre ambos, donde Ronaldinho no volvió a soltar palabra alguna y Nazario quedaba, nuevamente, en compañía con el gélido silencio de la habitación.

La acortada conversación fue más entretenida de lo que pensó. Un par de palabras con Dinho fue más divertido que los largos minutos examinando el techo.

No quería que el moreno se durmiera todavía, o al menos quería estar un poco más con él. Estar a más de tres metros lejos de suyo no le servía. Quizás ir a 'molestarlo' en su cama sería 'mejor idea'.

Tomó una bocanada de aire y exhaló profundo. Tragó saliva a la vez que procuraba ignorar el pequeño nudo en la garganta que sentía. Suspiró por última vez, y decidió hablar.

──Xará, ¿Podría acompañarte?

Tras hablar, había notado lo ridículo que estaba sonado.

Recapacitó al último minuto. Sus mejillas elevaron su temperatura y estaba al borde de comenzar a sudar. ¿En serio intenta molestar a alguien que trata dormir?

Ronaldinho, por su parte, no respondía ni se inmutaba. ¿Tan rápido retomó el sueño? Era impactante y a la vez reconfortante. Al menos no lo escuchó. Nazario sintió el alivio llegar a su pecho al saber que evitó un potencial momento incómodo para ambos.

──¿A qué te refieres? ──La voz del más joven llegó a sus oídos, y sintió un escalofrío recorrerle hasta la médula. Para su 'dicha' Dinho no se había dormido.

──No me malinterpretes, quiero decir, todos están dormidos y no tengo con quién hablar. Y como tú estás despierto... podría molestarte un rato.

──¿Molestar? Para nada ──Dinho se hacía a un lado para brindarle un espacio.

Ninguna mueca o risita, realmente parecía estar esperándolo. Dependía de él ir o no, y optó por ir como un cachorro emocionado a acompañar a su dueño.

Y apenas se sentó al borde de la cama, comenzó a hablar. Sobre lo mucho que se aburría sin nadie cerca, detalles que había notado en la habitación en la que estaban, recapitulando juntos algunas anécdotas durante la trayectoria que atravesaron en el mundial, hasta planeado jugadas que podrían hacer durante la final.

Nazario podía ser muy hablador a veces. No es algo que a Ronaldinho le molestaba, es más, le agradaba; era más entretenido de lo que alguien podría pensar. Siempre encontraría la manera de formar una conversación, y era una cualidad que le encantaba de él.

──Ahora que lo recuerdo, había olvidado preguntarte algo -Dijo Ronaldo, generando intriga al contrario──. ¿Por qué despertaste? De un momento a otro estabas mirando a la nada.

Volteó, mirando a su lado──. Oh, sobre eso... Desperté de un mal sueño, por no llamarlo pesadilla. Pero solamente quedó en eso, por suerte, o eso me gustaría pensar.

──¿Pesadilla? ──cuestionó el mayor, preocupado.

──Yo... soñé que perdíamos la final ──confesó──. Quizás estoy demasiado nervioso por que algo salga mal. Odiaría que perdamos contra Alemania.

──¡No tienes porqué verlo de esa manera! Te garantizo que todo saldrá bien. Pensar así no te ayuda mucho.

──Lo sé, trato de ser optimista. Confío que de tu mano pueden pasar cosas buenas ──expresó. Ronaldo se sintió levemente halagado──. Por cierto, ¿Y tú por qué no quieres dormir? No creo que quieras jugar una final con sueño o cansado.

──Xará, realmente no quiero dormir, no tengo sueño. Tampoco lo necesito, pero...

──¿Por qué no? ¿Pasa algo? ¿Tienes insomnio?

Dinho insistía, preocupado por el ciclo se sueño de Ronaldo. Mas no podía enojarse, era solamente alguien preocupándose por él. Por lo que Nazario, con un semblante más serio, prosiguió a hablar.

──No quiero dormir, Xará. Me da pavor convulsionar otra vez, repetir ese escenario, el ambiente tan pesado, sentir que algo me pueda volver a pasar. Preferiría dormir una mierda a que todo eso se vuelva a pasar. Quiero evitarlo a toda costa.

La habitación se había vuelto silenciosa, otra vez. Ninguno de los dos habló. Ronaldo no miraba al otro, todavía sentado en el borde de la cama, con la vista enfocada a un extremo del cuarto. Tal vez había exagerado demasiado, sonando ridículo o un paranoico, sin embargo, por más patético que suene, Ronaldo lo sentía así.

Un par de brazos llegaron desde atrás, brazos ajenos que rodeaban su cuello. Era Dinho, abrazándolo por la espalda; apoyó su cabeza por ésta, a la vez que gradualmente aumentaba la fuerza.

──Sé que no quieres que nada de eso se vuelva repetir, y te garantizo que no volverá a ser así -decía por lo bajo──. ¿Sabes, Ronaldo? Tal vez todo eso haya sido producto del estrés; quizás esta vez podrías tratar de dormir más tranquilo.

──¿Cómo piensas que haga eso?

──Dejando de pensar tanto ──Ronaldinho se recostó, e hizo un ademán para que lo haga también.

Las palabras del moreno no sonaban como una broma. No tenía pensando que esto funcionaría, mas, apenado, se acostó. Tratando de mantener la distancia adecuada para no incomodarlo, y ahora, estaban cara a cara, con un Dinho muy relajado.

Ronaldo siguió hablando, a pesar de ello, el moreno respondía con menos frecuencia, con frases cortas y en voz baja. Cosa que a Ronaldo le generaba mala espina.

No negaría que le transmitía cierta paz el momento, pero quizás eso de recostarse era una excusa que Dinho inventó para que pudiera dormir sin tener que echarlo de ahí.

Lo mejor sería levantarse, pero no quería aceptarlo tan fácil; sería mejor comprobar que era así como pensaba. Por lo que, decidió poner a prueba su teoría dejando de hablar un rato para ver cómo reaccionaba.

Y para su desgracia, nada pasó. Y lo que más le dolía, hablar sin ser escuchado, siendo ignorado. Sus párpados ya se habían cerrado, sus rizos de azabache esparcidos por la almohada...

Sí, se veía lindo durmiendo, pero esa no era razón para dejarle hablando solo.

Analizando un poco más la escena, a Ronaldinho no le quedaba mal el cabello largo. Lo hacía ver... ¿Mejor? Por decirlo de alguna manera. Le facilitaba más molestarlo.

En las charlas con Scolari, tenía la costumbre de sentarse detrás suyo o a su lado para jugar con sus rizos. Era más entretenido que escuchar a alguien hablar por media hora.

En eso, uno de sus cabellos se había esparcido hasta su cara, provocando la reacción inmediata de Ronaldo de acercarse y desviarlo de ahí. Su mano, rozando el rostro ajeno, movía el rizo con prontitud por detrás de las orejas, asegurándose que no volvería a molestar.

Viéndolo más todavía más de cerca, en el momento, notó que Ronaldinho tenía unos labios muy llamativos; gruesos y brillosos, que provocaban algunas dudas en él: ¿A qué sabrán? ¿Cuántas chicas los habrán probado? ¿Estaría mal hacer lo que pensaba? Lo tenía tan cerca que hacerlo sonaba tentador...

Más rápido de lo que podía pensar, un besito en la nariz llegó por parte del más joven, con el otro apartándose al instante de sentir el contacto.

──¿Pasa algo, Ronaldo? ──soltó una risita──. ¿Por qué dejaste de hablar? Tu historia era entretenida.

──¿¡Qué no estabas dormido!? ──preguntó con nerviosismo.

──No, solo estaba escuchándote demasiado tranquilo ──contó──. ¿Qué fue lo que pensaste?

──¿Qué fue lo que pensé?

Sus mejillas ardían y sus latidos se aceleraban. Trataba de hacer salir más palabras, mas los gestos y risitas del otro solamente lo ponían más nervioso.

──¿Hmm...? ¿Te pasa algo?

──Cualquier cosa que hayas pensado, no quise hacerte incomodar. Me iré ahora mismo ──Sintió como se lo impedían al agarrarlo del brazo.

──No has hecho nada malo, Ronaldo. Habías apartado un simple pelo nada más.

──¡No fue solo eso! Había intentado algo más horrible ──Hasta este punto, Dinho no sabía lo que estaba pasando──. ¡Como robarte un beso! ──confesó a la rápida, realmente estaba avergonzado.

Ronaldo pensaba en lo mismo una y otra vez: ¿Qué diablos había intentado hacer en ese momento? Seguro piensa que trató de aprovecharse de él -y eso sonaba todavía mas horrible- ¡Va a odiarlo de por vida!

La afonía de la otra parte solo podía aumentar su pánico. Tal vez iba a echarlo de la habitación, se lo contraría a Scolari y después echarlo de la selección justo antes de la final para finalmente no volver a verlo nunca más en la selección.

Mientras su cabeza daba vueltas e inventaba escenarios inexistentes, Ronaldinho se había acercado más.

──¿Era eso? ──La pregunta le había erizado la piel.

──Si deseas golpearme, lo entenderé ──cerró los ojos con fuerza, esperando lo peor.

──No voy a golpearte. Si querías uno, simplemente podías pedirlo.

──¿Qué...?

Fue interrumpido al sentir los labios ajenos contra con los suyos. Nazario no podía resistirse por más que quisiera, correspondió a la par de unos segundos, ignorando todo el manojo de dudas, confusión y extrañeza que sintió en algún momento.

──Lo peor de esa pesadilla, era que tú no estabas ──Decía al moreno tras separarse──. Está bien si quieres irte a tu propia cama, pero me sentiría más tranquilo si estás cerca mío.

──Puedo hacerlo, pero antes necesito algo a cambio.

──¿Cómo qué? ──cuestiona con intriga.

Nazario respondió llevando unos de sus dedos hasta su propio rostro, señalando sus labios. El moreno soltó una risita y asintió.

A Ronaldo le encantaba las sensaciones que sentía. Tan dulce, suave y encantador; era embriagante, los anhelaba, uno o dos roces jamás serían suficientes. Separarse es como dejar una abeja a centímetros de una flor y aún así no pueda alcanzarla.

──¿No hay más? ──preguntaba Ronaldo apenas el otro se separó.

──¿Acaso quieres que nos quedemos sin oxígeno? Como sea, ahora te toca cumplir tu parte del trato.

──Está bien... ¿Te importaría si me das uno último antes de eso?

Suplicaba con ojos de cachorro, a los que Ronaldinho no podía resistirse. Se acercó Nazario, quien ya estaba preparándose con los ojos cerrados y los labios listos, y Ronaldinho, con mucho amor, le dio un beso en la mejilla.

──No habías dicho dónde.

──¡Eso no...! ──El mayor bufó──. Bueno, tienes razón ¡Pero qué injusto! ──Se tiró a la cama con brusquedad y cerró los ojos. Dinho rió, y se acomodó también.

Esta vez no quería seguir hablando, dejaría al moreno dormir. Tampoco sabe si el lo hará, lo que si sabía, era que no podía estar tan lejos suyo a pesar de estar en el mismo lecho.

Lentamente se acercó al moreno, y le dio un último besito en la frente. Prosiguió a envolver sus brazos alrededor de él, y apoyar su cabeza sobre la otra.

──Que duermas bien, Xará ──Decía Ronaldo, mientras jugaba con sus rizos.

A medida que pasaba el tiempo, jugaba con los rizos cada vez más lento; por momentos, su vista se hacía un poco más borrosa, y su cuerpo se relajaba más. Por el otro lado, el moreno iba acurrucándose en los brazos ajenos sin darse cuenta y cada extremidad suya perdía fuerzas.

Nazario, sin darse cuenta, se había quedado dormido junto a Ronaldinho.

Notes:

disculpen si esto parece hecho con el ogt ajhskash, recuerden q no soy de lo mejor escribiendo y se intenta.

recuerden que todo esto es ficción! nada de esta situación es real y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. pro weno, ojalá les haya gustado! ❣️