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El corazón de Barry se amarga cuándo ve el féretro ser bajado lentamente con ayuda de sus amigos.
Su pecho se aprieta, pero a pesar de ello, es incapaz de moverse o siquiera apartar la mirada de aquel profundo agujero dónde ahora quedaría Hal por el resto de sus días.
Los llantos de sus amigos son el único ruido que logra distinguir.
Wally llorando mientras se aferra a su tía.
Roy agachando la mirada mientras Dinah con las mejillas empapadas trata de consolarlo.
Oliver llorando igual de desconsolado que su esposa, a quien abraza junto con su hijo.
Clark llora, Carol llora, Diana llora y Bruce, por más sorprendente que parezca, también solloza en silencio.
Todos los linternas están aquí, rindiendo sus respetos y llorando su pérdida, mientras Barry sigue ahí parado. Incapaz de llorar o de moverse mientras los primeros puños de tierra siguen llegando.
Cada uno de los presentes tira uno, pero Barry no se mueve a pesar de que sus amigos le preguntan si quiere despedirse de Hal.
Tirarle una última flor antes de tirar un poco de tierra, pero Barry no responde; Wally es quién da un paso adelante y pide despedirse de su tío.
La escena es conmovedora.
Wally dedica unas últimas palabras antes de tirar una rosa blanca que afirma que le recuerda a su tío Hal, ya que a pesar de lo que todos creían, él siempre fue realmente bueno con todos.
Todos dan unas palabras y lo despiden, pero Barry se queda de pie.
No es capaz de abrir la boca y declarar su amor de esa forma, sin poder ver a Hal a la cara como en el pasado.
Se queda de pie mientras todos se van.
Se queda de pie aún cuándo el cielo se vuelve gris y comienza llover.
Se queda de pie aún cuándo llega a su departamento sin saber bien cómo diablos es que está ahí.
Se queda de pie el resto de la semana, de los días y de los meses.
Se queda de pie en cada reunión de la liga y cada vez que su sobrino va a visitarlo.
Se queda de pie cada vez que Iris le pregunta cómo está o cuando Carol va a llevarle alguna pertenencia de Hal que alguien había encontrado en algún rincón extraño de la empresa.
Se queda de pie esperando a que Hal reciba sus cosas y le cuenta cómo es que olvidó un zapato dentro de una ventilación.
Se queda de pie mientras espera a que Hal le cuenta de aquella vez que se quedó encerrado por su propia culpa y logró escapar gracias alguna idea fantasiosa que se le ocurrió de último segundo.
Sin embargo poco a poco, el cansancio comienza a doblar sus rodillas y casi después de un año de que Hal haya muerto…
No.
Después de un año de que Hal haya sido asesinado, Barry entiende…
Hal no va a venir a buscarlo.
La idea lo atormenta cada noche y cada día en todo momento.
No importa cuándo todos le digan que la vida sigue y que la vida lo ayudará a sanar su pérdida.
Barry no puede seguir.
Es como si su vida se hubiera quedado congelada, atrapada en un bucle donde sólo mira su anillo de compromiso, sabiendo que la promesa quedó inconclusa.
Mira su anillo mientras escucha a Wally reír leyendo algún cómic que Barry le dió.
Mira su anillo mientras Iris le sirve otra taza de café y toma su mano mientras lo mira fijamente.
Las palabras que dice lo golpean.
—Hal hubiera odiado verte así—declara con seriedad—. Él te amaba más que a su vida y lo sabes bien… Sí él se diera cuenta de lo delgado y enfermo que estás ahora, simplemente estaría molesto, igual que tú lo estabas cada vez que él regresaba del espacio luciendo tan mal cuidado.
Barry suspira y afirma.
—Se qué es difícil para ti, Barry… Pero no hay nada que puedas hacer para remediarlo, la muerte es el fin de todo, es el único problema que no puedes corregir.
Puede que Barry no le responda con palabras a Iris, pero sabe que ella lo conoce lo suficientemente bien para saber que la estaba escuchando.
Siempre los escucha a todos aunque sea incapaz de responderles.
Iris habla un poco más antes de que ella y Wally se marchen y vuelva a quedarse completamente solo.
Pero para su sorpresa, las palabras de Iris lo persiguen y atormentan esa noche.
“La muerte es el fin de todo”.
No había nada que pudiera hacer para traer a Hal a la vida sin tener que sufrir alguna consecuencia fatal a largo plazo.
El pozo de Lázaro jamás sería una opción.
Ese Hal, no sería su Hal y sólo lo haría sufrir más.
La idea lo sigue hasta que amanece y entonces el recuerdo de su último día con Hal lo golpea.
El día en que Eobard entró a su casa y mató a Hal en la cocina tal y cómo había matado a su madre.
La muerte no se puede evitar, pero el asesinato de Hal se podía evitar.
El asesinato de Hal era importante en su vida e historia, pero no era una pieza tan impactante a nivel multiversal como lo había sido la muerte de su madre.
Al final del día, este universo era uno de los pocos universos donde Hal y él se habían conocido y se habían enamorado.
Había universos dónde jamás se vieron o conocieron, o dónde jamás se enamoraron.
Por lo tanto, Barry sabía que no existiría problema alguno si evitaba que eso sucediera.
Únicamente cambiaría los eventos de su línea del tiempo, pero nos los cambiaría de una forma tan drástica.
Cuándo la mañana llega, se pone de pie, mira su despertador y se da cuenta de que tiene al menos una hora antes de empezar a trabajar.
Eso es suficiente para que puede viajar al pasado, salvar a Hal y regresar al presente como si nada hubiera pasado.
No duda en ponerse manos a la obra.
Se pone su traje, come un poco antes de prepararse para correr.
Corre tan rápido, más rápido de lo que alguna vez lo ha hecho en su vida.
Puede ver algunos acontecimientos pasar frente a él, pero realmente no reconoce ninguno hasta que ve el funeral de Hal.
Sólo debe avanzar un poco más y dará con el día cuándo Hal murió.
Corre un poco más y entonces se detiene.
Toma aire con esfuerzo y a tropezones va hasta el calendario que cuelga en el muro que da con la cocina.
El número es claro y salta contra sus ojos.
Es 20, el día en que Hal murió.
Ve las ventanas y el cielo comienza a iluminarse.
Es de mañana, si sus cálculos no le fallan, son las seis de la mañana.
Hal todavía debía seguir dormido y él también debía estarlo.
Sube corriendo para verificar su información.
Su corazón se detiene cuándo llega a la puerta de su habitación y ve a Hal a acostado sobre la cama durmiendo completamente desnudo mientras babeaba la almohada que tenía abajo de él.
Contiene las lágrimas y solloza miserablemente mientras se acerca a la cama.
Sí él hubiera sabido que esté era el último día que Hal viviría, Barry realmente se hubiera encargado de disfrutarlo al máximo.
Pero ahora ya no tendría que pensar en eso, porqué Barry estaba aquí para evitar que eso pasará.
Hal jamás moriría y entonces no tendría que preocuparse por apreciar más este día a su lado, porque tendrían muchos más juntos.
Cómo el día de su boda o de su noche de bodas.
Sintiéndose confiado, se cambia por su pijama que está justamente en su armario, camina hasta la cama y no duda en acostarse sobre está.
No debe esperar mucho para quedarse profundamente dormido.
Cuándo vuelve a abrir los ojos el sol acaba de entrar por las ventanas.
Mira a su lado y Hal no está.
Su corazón da un vuelvo preocupado.
Acaba de romper una de las primeras cosas que hizo el día en que Hal murió.
Ese día Hal se quedó dormido hasta tarde mientras Barry preparó el desayuno para ambos.
—¿Ya despertaste, bella durmiente?
—¡Hal!—exclama de inmediato cuando lo ve acercarse con una charola dónde puede observar dos vasos con jugo de naranja y una torre de panqueques tostados.
—Oye sé que soy asombroso e irremplazable, pero tampoco tienes que estar tan emocionado de verme—replica juguetón antes de dejar las cosas sobre la cama—. Acabamos de dormimos juntos.
Barry afirma sintiéndose más tranquilo.
No puede decirle a Hal que era la primera vez que lo veía en un año.
Así que sólo sonríe y deja que Hal hablé y hablé.
Recibe la comida quemada que Hal le preparó con esmero y que presume con una gran sonrisa surcando en sus labios.
Barry no lo cuestiona y come los panqueques quemados sin replicar.
Una sonrisa melancólica se dibujan en su rostro cuándo el sabor a amargo empapa su lengua.
Había extrañado tanto los panqueques quemados de Hal.
Siempre solía quemarlos porqué estaba demasiado distraído haciendo cualquier otra cosa que olvidaba cuándo había puestos los panqueques.
Generalmente mientras cocinaba estaba en llamada con los linternas, siempre quejándose sobre alguna misión.
Barry había extrañado tanto entrar a la cocina y escuchar a Guy darle la razón a Hal mientras iniciaba otra serie de quejas y maldiciones a los guardianes.
Era gracioso cómo Hal y Guy podían chocar en casi todo, pero cuándo se trataba de quejarse (sobre todo de Batma), eran el dúo más unido de todo el universo.
Barry sabía por boca del propio Guy que él también extrañaba quejarse con Hal.
—¿Tienes un plan el día de hoy?
Barry tararea y piensa.
Había planeado mucho que hacer.
Quedarse en casa no era una opción.
Había planeado salir con Hal a cualquier lugar, pero había decidido invitar a Iris y Carol a salir junto con Wally.
Wally ayudaría a distraerá a Hal y estarían muchas personas juntas en un mismo sitio, por lo que sería más fácil para todos percibir si algo raro sucedía.
Además el Hal en su línea del tiempo jamás logró ver a Iris y a Carol juntas, ya que murió antes de poder visitarlas.
Mentiría si negará no sentir curiosidad por ver su reacción.
—¿Podemos ir a casa de Iris e invitarla a salir a ella y a Wally?
—Bien—murmura con una sonrisa—. ¿Y a dónde iremos?
—Hay un parque de diversiones cerca de aquí.
Los ojos de Hal brillan de manera infantil y Barry sabe que su prometido está más que satisfecho con la idea.
***
Barry sonríe mientras camina al lado de Hal y ve el cielo oscurecerse.
Suspira tranquilo y sigue escuchando a Hal parlotear incesantemente a su lado.
Habla de tantos temas a la vez que Barry agradece poder procesar la información más rápido, ya que sino probablemente se habría pérdido de algún detalle.
Hal habla acerca de la reciente (no era reciente) relación de Iris y Carol.
Plantea escenarios y afirma que hará hasta lo imposible para que el día de su boda el ramo lo reciba Carol.
A Barry le hace feliz que Hal haya podido ver la noticia de primer mano y que ambos hayan podido convivir con Wally.
Pero sin duda lo que más lo hace feliz, es que Hal este vivo, caminado a su lado mientras ahora habla de su boda y cómo Iris le dijo que las flores que había elegido no combinaban con el estilo de la boda.
Cuándo Barry escucha a su prometido bufar, está seguro de que lo siguiente que recibirá será una lección sobre porqué sus flores eran perfectas para su temática.
Barry estaba bien con lo que Hal eligiera incluso si las flores desentonaba con la temática o el salón.
—¿Estás bien?
La pregunta de Hal sorprende a Barry quién levanta la cabeza sólo para darse cuenta que acaban de llegar a su hogar.
Los ojos marrones de Hal están sobre él y Barry sabe que está vivo, más vivo que nunca.
Él pensamiento lo hace querer llorar, pero le sonríe.
—Sólo…—susurra estirando su mano derecha para acariciar la mejilla de Hal—Te extrañaba mucho, han pasado tantas cosas que… Estoy feliz de que estés de nuevo aquí.
Hal le sonríe dirige su propia mano hacía la de Barry y la aprieta con dulzura.
La piel de Hal es tan cálida a comparación de aquel día.
Pero Barry no debe preocuparse más.
Ese día ya estaba apunto de terminar y Hal todavía seguía vivo.
Hal y él ahora estaba dentro de su casa, sentados uno junto al otro en su sofá, con ambos corazones latiendo a la par.
Hal y él todavía estaban vivos y juntos.
Barry suspira y deja que su cuerpo se relaje.
Sus músculos le duelen, pero cuándo ve a su prometido apoyar su cabeza contra el respaldo del sillón, todo valió la pena.
Deja que sus ojos se cierren lentamente cuándo Hal acaricia su cabello y bosteza.
Todos había salido bien.
Todo estaba bien.
Entonces vuelve abrir los ojos de golpe.
Hubo un ligero ruido el baño de la planta superior.
Barry trata de no alarmarse, pero cuándo no percibe a Hal a su lado, el miedo comienza a corroerlo.
Se levanta del sillón tratando de mantenerse tranquilo, repitiéndose así mismo que probablemente Hal sólo estaba bañándose o que quizá estaba siguiendo su rutina de belleza de la noche.
Quizá el ruido que escuchó era de alguna crema que se había caído al romperse.
No debía significar nada.
Convenciendose con esa idea, sube las escaleras y camina hasta su habitación.
No hay nada fuera de la habitual.
Y entonces camina hasta el baño, su mano se posa temblorosa sobre la palanca de la puerta.
Lentamente abre la puerta y su corazón choca contra su pecho con tal fuerza que siente que podría romperle las costillas.
Esto no podía estar ocurriendo de nuevo.
Sus piernas se doblan y resopla mientras se arrastra para tomar el rostro de Hal.
Toma su pulso, pero no hay nada.
La sangre esparcida por el baño es un claro indicio de que el mismo destino se había repetido sin que Barry pudiera hacer algo para evitarlo.
Acuna la cabeza de Hal cómo lo hizo la primera vez que lo encontró en sus cocina.
Llorar y grita, implora por una señal que le muestre en qué está fallando, pero el silencio es la única respuesta que obtiene.
Entonces Barry lo sabe.
Debe volver iniciar.
Debe volver a planear e iniciar.
Se levanta y deja cuidadosamente el cuerpo de Hal en el suelo, besa sus labios una última vez y le promete regresar por él.
Corre hacía la habitación, toma su traje de Flash y comienza a correr.
Vuelve a correr tan fuerte como sus piernas se lo permiten.
Pasa varias escenas.
La comida del día, cuándo Wally y Hal se subieron a una montaña rusa a la que nadie más se quiso montar.
Pero entonces más a lo lejos ve claramente el inicio del día.
El sol asomándose mientras delante de el está el calendario marcando el número 20 en todo su esplendor.
Es entonces cuándo Barry se detiene.
Vuelve a subir las escaleras y encuentra de nuevo a Hal dormido desnudo sobre la cama, babeando la misma almohada.
Se sienta a su lado y acaricia su cabello con cuidado.
Esta vez no se equivocaría.
Esta vez Hal estaría a salvo.
Hal abre sus ojos y lo mira adormilado.
—¿Qué haces vestido con tu traje?
—Fui a dar una vuelta—murmura—. Soñé que había una emergencia en la Ciudad.
—¿Todo en orden?
—Ahora lo está—susurra con una sonrisa cálida a la que Barry corresponde.
Hal estira sus brazos hasta sujetarlo con fuerza y tirarlo con él hacía la cama.
—Bueno, entonces ahora podrás regresar a dormir.
Barry sonríe y afirma.
—Solo debo quitarme el traje.
—Bien—acepta Hal soltandolo—. Cuándo despertemos podemos pedir comida para desayunar.
Barry sonríe y afirma mientras se separa de Hal.
Cambiarían de nuevo la historia.
La primera vez Barry había preparado el desayuno, la segunda vez Hal lo había hecho, está vez; ninguno de los dos lo haría.
Eso debía marcar una diferencia.
Cierra sus ojos y deja que el tiempo pase hasta que los besos de Hal lo despiertan.
Barry sonríe y abre los ojos para ver a Hal.
Su prometió le da una sonrisa brillante cómo respuesta antes de tirar hacía él y hacerle cosquillas.
Barry ríe y patea, súplica sin aire en sus pulmones a Hal que pare, pero su novio continúa hasta que parece satisfecho de haberlo dejado sin aliento.
Ambos se miran en silencio y Hal le sonríe burlón antes de alejarse y mostrarle su ropa.
Barry rueda los ojos, toma una almohada y se la avienta infantilmente, Hal la atrapa y se la regresa con dramatismo.
—Vamos bella durmiente, ponte de pie—pide—. Tenemos que ir a comer a algún buffet antes de que sea más tarde.
Barry afirma y en menos de que Hal pueda darse cuenta ya está vestido con su ropa favorita.
Hal silba y le dedica una sonrisa coquetea.
—Me encanta como te quedan esos jeans—comenta juguetón—. Realmente marca los lugares correctos.
Barry se sonroja y ríe a la par, antes de tirar a Hal y lo arrastra fuera de la habitación.
Él castaño no resopla y deja que su prometido lo guíe por cualquier lugar que deseé.
Barry no puede evitar sentirse herido por la incondicional muestra de confianza que Hal le brinda.
Su prometido confía en él tan ciegamente que a veces Barry no puede evitar sentirse tan enojado consigo mismo.
Él había permitido que Hal muriera.
Había fallado a la confianza que su novio le tenía y no había podido protegerlo de Eobard.
Gracias a él, Hal había muerto dos veces.
—¿Estás bien?—la pregunta de Hal lo vuelve a despertar por completo.
Barry lo mira con sus grandes ojos azules y de inmediato nota un entorno vagamente familiar.
Mira hacía su alrededor y nota cómo están sentados en una mesa de un restaurante conocido, aquel al que Hal y él suelen ir con regularidad debido a sus buenos precios y gran sabor.
Mira su plato y el de Hal, notando cómo por primera vez Hal parecía estar apunto de terminar de comer antes que él, mientras que Barry ni siquiera había sido capaz de tocar una sola porción de su plato.
La mirada marrón sigue cernida sobre él.
—Estoy bien, sólo algo distraído.
—¿Es un caso?
Barry resopla, pero afirma.
—Debió de haber sido una escena horrible—murmura Hal llevándose un poco de spaghetti a la boca—¿Quieres hablar de ello?
La sangre de Barry se congela cuándo revive las imágenes en su cabeza.
¿Cómo le podría decir a Hal que lo vió muerto dos veces?
—Fueron dos asesinatos—susurra jugando con su tenedor—. Uno en el baño y otro en la cocina.
—¿Un asesino en serie?—pregunta Hal levantando una ceja, Barry afirma con pesadez.
—Un asesino en serie—repite saboreando como suena la palabra dentro de su boca.
¿Esto podría ser considerado un asesino en serie?
La víctima había sido la misma, simplemente los sucesos habían hecho que la ubicación cambiará y la forma de llevar acabo el homicidio también lo hiciera; pero ambos fueron totalmente premeditados y realizados por la misma escoria humana.
Barry no necesita pruebas para reconocer la marca personal de Eobard.
—Oye—susurra Hal apretando su mano—. No te preocupes demasiado, yo sé que podrás resolverlo… Eres la persona más inteligente que conozco, sé que encontrarás al culpable… Siempre lo haces.
Barry le sonríe a Hal.
Iba a encontrar al culpable y lo iba a hacer pagar por hacerle pasar por todo esto.
Le sonríe a Hal mientras le agradece por apoyarlo igual que siempre, Hal le regresa la sonrisa y continúa comiendo mientras incita a Barry a hacer lo mismo bajo la amenaza de comerse su plato.
Barry sabe que Hal jamás lo haría, pero al ver la determinación en sus ojos prefiere hacer caso y escuchar a Hal hablar sobre su última misión.
Barry conoce la historia bien
Fue la última historia que Hal le contó antes de morir.
Y cada vez que volvía a ver en la Atalaya con Guy, Jessica, Kyle o John, alguno de ellos relataba la misma historia dónde de una u otra forma acaban sollozando ante la pérdida de su amigo.
Barry sabía perfectamente lo mucho que había impactado a la corporación la muerte de Hal.
Incluso Kilowong viajaba al menos una vez cada mes para visitar a Barry y llevarle algunas flores extrañas a la tumba de Hal.
Barry continúa comiendo mientras disfruta del relato de Hal, sabiendo que ahora nadie tendría que sollozar al hablar de ese recuerdo, ya que Hal estaría ahí para contradecir y discutir la historia.
Kilowong no tendría que viajar mes con mes para presentar sus respetos a una frívola tumba, sino que podría seguir molestando a Hal cada vez que tuvieran una misión juntos.
***
Barry estaba completamente seguro de que ahora todo estaría bien.
El día había transcurrido con seguridad.
Hal había llevado a Barry a conocer algunos museos que su hermano menor Jim, recorrió junto a su esposa la última vez que vino a visitarlo.
Hal le reveló que su plan original fue planear su pedida de matrimonio en alguno museo de la zona, pero dado al poco tiempo que estaba sobre la tierra, lo único que pudo hacer era pedirle matrimonio encima de un edificio cualquiera antes de irse de la tierra por unos meses.
A pesar de lo decepcionado que siempre pareció Hal por la forma en la que le pidió matrimonio; Barry siempre la recordaría como el momento más hermoso de toda su vida.
Pasearon por aquí y por allá.
Yendo a todos los lugares que Hal quería visitar y que se había enterado por un amigo o conocido cualquiera del que Barry nunca había escuchado hasta ese día, pero de nuevo, no le sorprendía, Hal solía hacer amigos en todos lados y en todos momentos.
Ese siempre fue su encanto.
Cuándo la noche cayó, Barry temiendo lo peor, convenció a Hal de no regresar a casa y en cambio ir a un motel.
Hal aunque sorprendido por la propuesta, aceptó sin dudar.
Barry sabía que entonces, este sería el reinicio correcto.
El problema era su hogar.
Eobard conocía su hogar y por ende sabía hacía dónde ir para lastimar a Hal.
Si no estaban en su hogar, él jamás podría matar a Hal a sangre fría.
Ahora mientras ambos entraban a la habitación, Barry pensaba hacía dónde podría mudarse para vivir de ahora en adelante sin seguir siendo vigilado.
Quizá deba comenzar a mudarse con regularidad, pero Barry estaba bien con eso, haría lo que sea para mantener a salvo a Hal.
—Quiero ducharme—replica Hal mientras hace una mueca al oler su axila—. ¿Crees que puedas esperar al menos cinco minutos?
—Sabes bien que puedo—afirma Barry con una sonrisa confiada—. La pregunta es… ¿Tú puedes?
—Que gracioso, Bartholomew—replica cruzándose de brazos mientras frunce su entrecejo.
Barry me sonríe antes de besar su mejilla lo que definitivamente hace que Hal dejé su berrinche momentáneo.
Ambos sabían que Hal pocas veces se enojaba en serio, la mayoría de veces sólo estaba irritado y quería llamar la atención de su velocista, y la mayoría de las veces lo conseguía.
—¿Entonces te vas a bañar?
—Definitivamente—replica—. Apesto peor que el baño de la Atalaya después de que Ollie cocina su curry.
Barry ríe cuándo Hal hace una mueca.
Si Hal supiera que Ollie seguía dejándole un plato de curry cada vez que cocinaba para la liga, sin importar que Hal ya no podía comerlo.
—Bien, báñate—susurra—. Yo quizá me acueste en la cama.
—Puedes leer uno de esos noticieros dónde chismean acerca de sí Bruce y Batman están casados—replica abriendo la puerta del baño con una gran sonrisa mezquina en su rostro—. Esos noticieros siempre son mis favoritos, dan tantas pruebas que comenzó a creer que que Spocky realmente está casado con un clon que hizo de sí mismo… Aunque quizá eso sea un poco narcisista y espeluznante, pero seamos honestos, esas palabras siempre lo han definido.
Barry ríe mientras ve a Hal entrar al baño con una sonrisa radiante.
Hal adoraba merodear en internet en busca de algún material para poder molestar a Bruce.
En general, adoraba poder molestar a quién fuera; pero siempre había tenido una especial fijación por discutir con Bruce hasta el punto que toda la liga tuviera que intervenir.
Barry suspira y se sienta sobre la cama, toma su celular y pasa algunos minutos leyendo notas sobre política, salud y asesinatos.
Reúne algunos datos que considera interesantes y los manda al grupo que comparte con toda la liga mientras continúa esperando a Hal.
Mira a sus pies en el piso moverse ansiosos y golpearse entre ellos tratando de calmarse.
Se repite así mismo que todo va a estar bien.
Se repite así mismo que Hal sólo está tardando más de cinco minutos porqué había tenido meses estresantes fuera del espacio, eso no significaba nada.
Realmente no tenía que significar nada.
Barry resopla y finalmente se pone de pie.
Camina al baño temblando y golpea la puerta con suavidad esperando escuchar a su prometido preguntarle qué pasaba o permitirle entrar; pero cuándo los segundos transcurren y no hay respuestas, no duda en abrir la puerta.
Suspira aliviado cuándo ve a Hal aún en la bañera con los ojos ojos cerrados y la cabeza ligeramente inclinada en dirección a la puerta.
Hal sólo se había quedado dormido en la bañera… Por quinta ocasión.
Barry se acerca con una sonrisa tímida hacía Hal y se coloca al lado de la bañera, deja que sus manos toquen los hombros pecosos y tibios de su pareja.
—Hal—lo llama moviéndolo suavemente para despertarlo.
Barry resopla cuándo ve a su futuro esposo aún dormir con los ojos cerrados, entonces vuelve a empujar con un poco más de fuerza, pero aún no hay respuesta.
Respirando con más dificultad empuja y tira más fuerte, pero Hal no se mueve.
Barry jadea sintiendo como su respiración se vuelve errática y su vista comienza a nublarse.
Tira de los hombros a Hal y con esfuerzo logra sacarlo de la bañera.
Está desnudo cuándo comienza a tratar de escuchar su pecho y el silencio absoluto es todo lo que hay.
Siente cómo el aire comienza a faltarle y niega una y otra vez con la cabeza.
Otra vez estaba pensando.
Otra vez Hal había muerto por su culpa.
Pero Barry no se había dormido, sólo habían pasado siete minutos… Sólo habían sido siete minutos.
Llora amargamente mientras vuelve a sostener el rostro de Hal.
Sus ojos se empañan y no es capaz de ver nada por varios segundos hasta que entonces arrastrándose logra separase del cuerpo de Hal para ponerse de pie.
Debe correr.
Debe correr y reiniciar el día.
***
Barry había perdido la cuenta de que vez era está.
Había tenido que correr y reiniciar tantas veces ese día, que no sabía cuánto tiempo llevaba atrapado y tampoco era cómo si le interesa saberlo.
Había reiniciado el día tantas veces.
Había cambiado tantas cosas, pero aún así Hal jamás llegaba al siguiente día.
Siempre acaba asesinado.
Barry había intentado todo.
Había desaparecido ese día por completo, yéndose a Gotham para evitar que Hal muriera, pero el resultado había sido el mismo.
Había convencido a Hal de ir a visitar a sus hermanos a su ciudad natal y tuvieron una tarde maravillosa junto a ellos, pero el resultado no cambió.
Habían ido a visitar a Clark y Lois para estar lejos de su casa, pero aún así Hal acaba asesinado en los sembradíos de los Kent.
Habían ido a la Atalaya, pero aún así Thawne había encontrado una forma de seguirlos y acabar con Hal dentro.
Incluso habían ido a la jodida Atlantis con el pretexto de visitar a Mera en su embarazo, y aún así, Hal murió.
No importa cuánto cambiará el día, que tan lejos se fueran o cuánto tratará de reiniciar.
El resultado era el mismo.
Hal acaba asesinado.
Pero Barry no se daría por vencido, no importaba cuántas veces tuviera que reiniciar el día.
No importa cuántas veces tuviera que volver a correr o cuánto tiempo invirtiera en esto.
Hal estaría vivo y a salvo.
Hal no tendría el mismo destino que su padre o su madre.
No perdería a Hal.
Sus pies se detienen mientras vuelve a estar frente al calendario.
El número veinte vuelve a resaltar con burla frente a sus ojos y desea tanto arrancarlo y destrozarlo, pero Barry sabe que eso no podrá cambiar nada, ya lo había intentando en su quinto reinicio.
Cansado se sienta en las baldosas de la cocina y se quita su máscara.
No sabía que más hacer.
Comenzaba a quedarse sin ideas hasta que Eobard pasa delante de él.
Barry jadea y se pone de pie de inmediato preparándose para lo peor.
—¿Ya te rendiste?—pregunta burlón a lo que Barry resopla—. Tú amor es tan débil que sólo pudiste aguantar… ¿Cuánto? ¿Doscientos diecinueve reinicios?
—¿Por qué Hal?
—Supongo que las cosas estaban escritas así—resopla—. Tú no puedes ser feliz, Barry… No importa en qué universo estés, ni cuánto te esfuerces, tú jamás vas a ser feliz por completo, yo siempre estaré ahí listo para arruinarlo.
Barry resopla sabiendo que es verdad.
La felicidad no era algo que los Flash tenían, más bien, era que siempre les faltaba.
Ningún Flash era feliz por completo porque… Porqué tenían a Thawne.
Eobard siempre se encargaría de detener y borrar esa felicidad.
Es entonces cuándo Barry lo entiende.
Hal jamás podría vivir si Eobard seguía respirando.
La única forma de lograr que Hal no fuera asesinado, era eliminar por completo a Thawne de su línea temporal.
Y Barry sabía cómo eliminar a Eobard.
También sabía qué hacer para que nadie jamás encontrará algún resto de él.
Barry lo mira con su acostumbrada seriedad y atención, pero sus ojos son inyectados por una determinación inusual.
Deja que Eobard hablé y hablé. Lo deja terminar su monólogo de inicio a fin; incluso lo deja subir hasta la planta alta, haciéndolo sentir que tiene el control cuando Barry sabe que no es verdad.
Cuándo Eobard coloca una de sus sucias manos sobre la manija del cuarto dónde duerme Hal, Barry no dudó en actuar.
Su mano vibraba tan rápido que sabe que probablemente ni siquiera Eobard pueda notarlo y entonces golpea.
El movimiento es violento y mezquino.
Con sus manos tira de aquel órgano hasta que se asegura que dónde estaba su corazón no quedé nada.
Eobard no suelta nigún grito, no tiene ni siquiera tiempo de reaccionar cuándo su cuerpo ya estaba tirado en el suelo.
Barry mira el cuerpo.
No se siente orgulloso de lo que acaba de hacer, pero definitivamente no se siente culpable.
Tuvo que elegir entre su futuro esposo o su moral.
Y Barry siempre elegiría a Hal.
Elegir a Hal significaba ser egoísta y elegirse así mismo.
Y por primera vez quería elegirse.
Suspira mientras mira el desastre que acaba de hacer.
Ahora sólo debe llevar a cabo la siguiente parte de su plan.
Limpiar la escena del crímen.
Toma el cuerpo y cualquier cosa que pueda incriminarlo, huye con todas las evidencias que lo incriminan y desaparece de la ciudad.
Corre tan lejos con el cuerpo de su enemigo hasta llegar a una grita multiversal.
Sabe perfectamente que nadie jamás podrá encontrar a Eobard ahí, así que lo arroja con desdén, junto a algunas evidencias que podrían inculparlos.
Sin embargo, el corazón no se va con Eobard.
Barry lo lleva de regreso y lo entierra en los más profundo de alguna playa solitaria de Coast city.
Sabe que ahí estará a salvo de cualquier curioso que intenté encontrarlo, ya que cree fervientemente que la ciudad natal de Hal protegerá a su héroe tal y cómo Barry defiende a su amado.
Entonces regresa a su casa.
Vuelve a ver el día 20 marcado en su calendario con tranquilidad.
Esta vez el maldito número no se burla de él, sino que por el contrario, parece esconderse de su mirada.
Probablemente sabe lo que acaba de hacer, pero es no importa, ya que no puede exponerlo.
Sube las escaleras y limpia todo el sitio hasta que no quede ninguna evidencia de su pecado.
Cuándo sabe que está todo en orden, entra al cuarto, se cambia por su pijama habitual y se tumba en su cama.
Mira a Hal dormir profundamente, babeando sobre su almohada.
Y Barry acaricia su cabello, quita aquellos mechones rebeldes de la frente de Hal antes de acercarse para besarlo.
Ahora puede dormir, sabiendo que Hal despertará a su lado.
