Chapter Text
La noche se asemeja a un manto protector de las sombras y de las figuras enigmáticas que se ocultan entre la oscuridad del bosque en la montaña.
Wei Wuxian pasa desapercibido por los vigilantes de las fronteras del Receso de las Nubes de manera sencilla al igual que se abria paso por la barrera que impide el acceso de los intrusos.
Ante la facilidad de su invasión, Wei Wuxian no puede evitar sonreír con satisfacción, al mismo tiempo que la confianza adquirida tras cada nuevo obstáculo superado se eleva.
Sin embargo, una vez que empieza a escalar el muro de uno de los edificios convergentes para acceder finalmente al Receso de las Nubes e ir a su propia habitación para degustar la Sonrisa del Emperador como su bien merecido premio, las pisadas pertenecientes a unas botas blancas se posan frente a él en un movimiento elegante que termina con el desenvaine de una espada, lo cual hace que Wei Wuxian mire a su interceptor.
—Ha pasado el toque de queda, retrocede. —dice serio y tajante Lan WangJi.
La presencia del chico de túnicas blancas y totalmente desconocido frente a Wei Wuxian se puede definir como idílica y perfecta, especialmente con aquella mirada dorada seria y helada.
Por un momento el Wei se queda paralizado por la incomparable belleza del adolescente frente a él, pero no piensa mucho en ello antes de finalmente sonreír y dar un ágil salto para dejarlo parado frente al otro que sigue apuntándole con la fina espada.
—Lo sé, lo sé. Se me hizo tarde para regresar a los dormitorios. Vamos, amigo, que tal si haces como que no me viste.
—El acceso será hasta el día siguiente al amanecer. Vete.
—¡Aiyah!, ¿cómo que regresar?, ya hice todo el camino para llegar a aquí a tiempo, solo por esta vez. —vuelve a insistir Wei Wuxian de manera suplicante sin generar reacción en el otro.
—Estas incumpliendo con las reglas al ingresar con objetos no autorizados. —señaló Lan WangJi sin flaquear en la tensa posición en la que se encontraba señalando además el obvio contrabando de alcohol que el Wei tenía a la vista.
—No autorizados. —repitió Wei Wuxian antes de recordar su cargamento. —¡Es la Sonrisa del Emperador! Si comparto un frasco contigo, ¿puedes fingir que nunca me viste?
—El alcohol está prohibido en el Receso de las Nubes.
—Porque no me dices, ¿qué es exactamente lo que no está prohibido en tu secta?
Wei Wuxian huele el disgusto de la persona frente a él, aquello le pareció interesante, este chico era un qianyuan.
—Lee el Muro de las Reglas frente a la montaña.
Wei Wuxian en realidad si había observado en su reciente llegada al Receso de las Nubes el pedazo de roca grabada, y no evitó pensar en lo ridículo de cada uno de los preceptos cuando le dio un vistazo rápido.
No estar demasiado feliz.
No estar demasiado triste.
No asociarse con el mal.
No comer más de tres tazones de arroz, etc., etc., etc.
Sinceramente Wei Wuxian se preguntaba cómo era posible que se pudiera vivir con tantas restricciones y que además fueran tan implícitas, por lo tanto, no evitó responder de manera descarada.
—Honestamente, ¿quién los leería? ¡Pero está bien!, si el alcohol esta prohibido en el Receso de las Nubes lo beberé en la pared, esa no es una violación. —dijo Wei Wuxian al mismo tiempo que arrancó la tapa de la jarra y lo bebió de tajo el contenido líquido que no cayó del todo dentro de la boca del Wei que se empapó las túnicas negras.
Wei Wuxian no prestó atención al embelesamiento que generó su acción en su acompañante, pero tan rápido que pasó la conmoción de tal acción, Lan WangJi no dudó ni un segundo en lanzar un ataque al frasco en un vano intento de romperlo, pero para su sorpresa el impacto del metal con la cerámica de la jarra no fue posible ante la rápida respuesta del Wei que esquivó el ataque en un grácil movimiento.
—¿Oye hacer eso no también está prohibido joven maestro? —se burló Wei Wuxian provocando la ira de Lan WangJi que volvió a atacar y repetía una y otra vez el esquive ágil del Wei.
Era un simple pero audaz juego de pies que se acompañaba del tintineo de las jarras que convirtieron ese ir y venir en un baile a la luz de la Luna sorpresivo para Lan WangJi que debía de terminar con la clara diversión del intruso que sería castigado por su infracción.
La sonrisa de Wei Wuxian era clara, pero en un ligero tropiezo con una teja suelta hace que las jarras se alcen en el aire y finalmente Lan WangJi les diera el golpe certero rompiéndolas para indignación de Wei Wuxian que intenta incorporarse, pero sorpresivamente grita al ser tomado de la cintura por un desconocido de capa blanca que claramente es un Lan que lo aleja del tejado.
Por su parte Lan WangJi se da cuenta de la acción e intenta detenerla, pero el movimiento de la mano en un posible golpe de energía lo hace retroceder antes de siquiera poder avanzar, dándole ventaja al desconocido que cargaba a Wei Wuxian que intentaba soltarse de forma inútil del poderoso agarre mientras renegaba el trato que se calló por el hechizo silenciador.
Lan WangJi no se rindió e intentó seguir los pasos del par que sospechaba que eran cómplices, pero se dio cuenta de que los había perdido.
En ese momento la línea del destino empieza a dividirse en un nuevo camino inesperado.
