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Compañía

Summary:

Desde lo que pasó con su padre a Jane no le gusta estar sola. Jane cuenta los pasos de los extraños por la calle, para saber si están cerca; duerme en la misma habitación que Sam, pero a veces también cambia de lugar con Jack o Billy en la habitación de los chicos, porque saber que están ahí la ayuda. 

Prompt: Vouyerismo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Desde lo que pasó con su padre a Jane no le gusta estar sola. Jane cuenta los pasos de los extraños por la calle, para saber si están cerca; duerme en la misma habitación que Sam, pero a veces también cambia de lugar con Jack o Billy en la habitación de los chicos, porque saber que están ahí la ayuda. 

Fue Jack quien golpeó a su padre cuando descubrió lo que estaba pasando, le rompió una de sus botellas en la cabeza y amenazó con matarlo. No lo hizo, aunque luego fue él quien puso la cara por todos en el tribunal. Billy tiene el instinto casi paranoico, se parece a él en esa forma en que se obsesiona con las cosas, pero él no le haría daño, ha sido quien más veces la ha abrazado hasta que se queda dormida. Ambos son los únicos hombres a los que Jane tolera. Por eso, cuando mamá ya no está y comienzan a pasar tanto tiempo solos, no se espanta por encontrar que deben compartir más espacio y temas de los que esperaba. 

Cuando van a la iglesia, en el pueblo, trata de no sentirse vista por los demás, sobre todo los hombres que le preguntan a Jack si podrían intentar cortejarla. Su hermano dice que no, si ella no quiere, y ella no lo quiere. 

Ella está bien así. 

Está bien con el hecho de tener un suntuoso baño del segundo piso para sí misma, con la bañera y la gran ventana que da hacia el bosque. Su madre le dijo que antes era la habitación de sus abuelos, que el baño se hizo cuando tuvieron a su primer hijo, el tío que murió. Jack puede desnudarse allí con tranquilidad —antes se bañaba con el camisón puesto o completamente vestida— y sumergirse en el agua sin ninguna pena. También se puede quedar allí, mirando hacia los árboles, sin sentirse desprotegida. 

Se masajea el cabello, lo lava a profundidad, sacando de allí la tierra y las malezas que ha  recogido en la huerta y en la cocina. Se masajea los hombros y los brazos, más fuertes ahora por el trabajo, y luego baja por sus pechos, los que han crecido más allá de su intentos de ocultarlos, dos protuberancias sensibles que la hacen sentirse extraña con el cambio de temperatura del agua, sus pezones sonrosados se elevan sin pena. Baja por su vientre, suave y liso, más allá de él, el vello púbico esconde el sitio en el que no quiere pensar, pero a la vez le atrae. Cuando la lastimó, cuando la hizo sangrar, cuando lloró hasta quedarse sin lágrimas. Ha leído libros donde las mujeres se sienten a gusto con ello, ¿no es tan malo si lo hace alguien bueno? Se lava allí sin pensarlo, solo dejando que el agua corra. Para finalizar, estira sus piernas por arriba de la bañera, las masajea con jabón mientras revisa bien entre los dedos de los pies. 

Se queda allí un rato, dejando que el agua se enfríe hasta casi hacerla tiritar. 

La puerta está entreabierta. Puede distinguir las figuras de Billy y Jack en la penumbra del pasillo, cerca de la mesa baja con el jarrón que siempre dicen van a llevar con flores, pero se queda vacío. Sabe que no se irán hasta que sepa que se encuentra bien. 

Ella está bien mientras ellos miran. Ella está bien mientras sabe que están cerca. Ni siquiera puede mantener la puerta cerrada sin sentirse inquieta. 

Se levanta del agua. El agua fría y el viento la hacen tiritar, su piel se eriza. Desnuda. Estar desnuda debería ser incómodo, con esos ojos mirándola, pero no puede sentirse así, no es la misma mirada perdida de su padre, no es el desenfreno irracional. Jack la mira siempre con tanta ternura y Billy la detalla, sabe dónde está cada lunar en su piel. Ninguno la tomaría por el cabello para arrastrarla a una habitación oscura. 

Camina, pequeños charcos bajo sus pies. Toma la toalla, se seca paulatinamente empezando por los hombros. Abriga sus pechos, con sus pezones despiertos, y después su vientre, asegurándose de no dejar gotas en su ombligo, luego baja por sus piernas, primero la derecha, luego la izquierda. Después, se coloca nuevamente su camisón blanco. 

—He terminado —anuncia, con la boca seca y el corazón agradablemente cálido. 

Desde la puerta, nadie dice nada, pero escucha los pasos pesados, el aliento por fin liberado, el movimiento extrañamente casual. Se pregunta qué pasaría si un día los deja entrar, y los baña, como hacían cuando eran niños. ¿Seguirán siendo tan dóciles como entonces, cómo ahora? Una extraña sensación se aloja en su bajo vientre, un deseo de…

—¡Jane! —llama Sam, desde el interior de la otra habitación, donde lo dejó durmiendo.

—Voy, acabo de bañarme. Dame un momento. 

Camina hasta su perchero, toma una falda y una camisa. Azul marino y blanco. Fueron su regalo por su cumpleaños. Ojalá a Billy y Jack les guste como se ve.  

Notes:

En este universo, Jack no fue idiota y no encerró a sus hermanos. Billy le abrió la cabeza a su papá con un bate.

¡Vamos con entusiasmo por esta