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Summary:

“Hyung, tus pectorales son tan grandes que parecen tetas!”

“Cállate”

Work Text:

Una de las cosas que más destacaba de Jihoon era su cuerpo formado. Desde hace años iba al gimnasio todos los días y había tenido sus frutos, dando como resultado un cuerpo musculoso del cual se sentía orgulloso.

Sus miembros lo halagaban mucho,
"Hyung, tus músculos se han vuelto más grandes" "woah, quisiera tener tu cuerpo" eran comentarios que lo hacían sonreír, pero había una parte de su cuerpo de la que hablaban más y no estaba tan feliz con ello. "Jihoonie, tus pectorales son tan grandes como unas tetas".

No entendía la obsesión de sus miembros con esa parte de su cuerpo, pero tampoco podía negar que era la parte que más destacaba de él. Habia ganado demasiada masa muscular en esa parte especifica, viéndose grandes y suaves como los de uno mujer.

"A quien vas a amamantar?" Seguramente
Soonyoung aún no olvidaba el dolor que sintió cuando Jihoon lo golpeo al decir eso.
Siempre que lo querían molestar le tocaban el pecho y siempre terminaban con un golpe o un regaño, pero había una sola excepción.

Yoon Jeonghan.

Los miembros aún no sabían pero
Jeonghan y Jihoon tenían una relación de casi un año, que inició en una noche donde ambos después de ganar un premio confesaron sus sentimientos.

Jeonghan era el único que tenía el privilegio de tocar el cuerpo de Jihoon en cualquier momento sin que este se moleste, aunque claro no era tan obvio cuando estaban frente a los demás.
Y algo en lo que Jeonghan podía coincidir con los demás es que su parte favorita de Jihoon aparte de su hermosa cara y sus ojitos brillosos era su pecho. Sin duda era su almohada favorita.

Pero no era su culpa, es como si los
"pechos" de Jihoon lo llamarán y el no podía negarse. Los usaba como almohadas, bolitas anti-estrés, incluso una vez intento amamantarse con ellas (al final Jihoon le dio un golpe en la cabeza)

"Jeonghan-ah, deja de hacer eso"
Jeonghan estaba sentado sobre la cama que compartían con Jihoon sentado en su regazo. Una mano rodeaba su cintura mientras recargaba su cabeza en su hombro, viendo su celular, mientras que la otra estaba bajo su camisa, amasando sus pectorales y pellizcando sus pezones.
Jihoon se mordía los labios, tratando de tomar la mano de Jeonghan para que se detenga, pero sólo logro que pellizcara con más fuerza, sacándole un pequeño chillido.

Jeonghan le dio un beso en el cuello, dejando su celular tirado en la cama para dirigir su otra mano también hacia sus pectorales, ahora usando ambas manos para amasar y pellizcar.

Era una de las actividades favoritas del mayor, tocar los pechos de Jihoon hasta que este tenga una notable ereccion y hacerse cargo de ella.

Ya podía notar un bulto en los pantalones cortos del menor, aunque el también sentía su erección apretarse en los suyos.

'Hoonie, muévete un poco" pidió el mayor con ojos a los que Jihoon no se pudo negar. Se acomodó mejor en el regazo del mayor, sintiendo su ereccion rozar con su trasero. Lentamente empezó a mover sus caderas, frotando la entrepierna de Jeonghan contra el. Pasaron unos minutos así, con Jihoon frotándose y soltando leves jadeos.

"H-Hyung..necesito más" Jihoon jadeo contra el oído de Jeonghan, meneándose
con más fuerza ante la deliciosa fricción.

"Shh, sigue moviéndote" Jeonghan miro hacia abajo, distrayéndose entre sus manos agarrando los grandes pectorales del menor y sus caderas moviéndose sobre las suyas. La ropa estorbaba en ese momento pero Jeonghan quería que Jihoon rogara un poco más, solo un poco más.

Pellizco ambos pezones de Jihoon, sabiendo lo sensible que era en esa zona.

"Hyung! Porfavor..."
Sentía como Jihoon de movía cada vez más rápido, claramente desesperado por más fricción.

"Eres muy desesperado Jihoonie" Jeonghan rio. Dejó un beso en el cuello del menor, subiendo la camisa de este hasta quitarla por completo, dejando ver su cuerpo trabajado y pezones hinchados de tantos jalones. Movió el cuerpo de Jihoon con facilidad, dejándolos frente a frente.

Sus labios no tardaron en tocarse, con Jeonghan mordiendo y chupando los labios de Jihoon, aunque él tampoco se quedaba atrás. La mayoría de sus besos eran una guerra por dominar que siempre terminaba ganando jeonghan.

Jeonghan gimió cuando sintió la mano de Jihoon recorrer su cuerpo hasta llevar a sus pantalones, estirando la tela y tocando su bulto por encima de la tela.
Se separaron con un chasquido, viéndose fijamente a los ojos.

“Bebé, ya no tenemos más lubricante” Dijo Jeonghan con una sonrisa, aún jadeando por el beso”¿No quieres mojar mi pene con tu linda boquita?”

Jeonghan vio la mirada de lujuria en Jihoon, que iba desde sus ojos hasta su entrepierna que la veía con deseo. No respondió, simplemente bajo su cabeza hasta las piernas abiertas del mayor, lamiendo por encima de la tela.

“Dios, me vas a volver loco” Jeonghan llevo una de sus manos hacia su pantalón con intenciones de bajarlo, pero la mano de Jihoon lo detuvo.

“Déjame encargarme esta vez” El menor le sonrió, volviendo a su trabajo. No sabía si la tela mojada era por su saliva o por el líquido preseminal de jeonghan, pero ya estaba siendo molesto. Tomó con ambas manos el elástico de los pantalones, bajándolos lentamente junto a la ropa interior para liberar la erección del mayor.

Jeonghan siempre había estado orgulloso de su pene y no era de menos. Su cabeza estaba roja e hinchada, liberando líquido preseminal; el resto era largo y grueso, incluso con el tiempo que llevaban teniendo relaciones aún era algo complicado para Jihoon tomarla entera.

Jeonghan vio con ojos nublados como Jihoon le daba un beso en la punta, lamiendo y chupando mientras dejaba que su baba escurriera por su polla. Lentamente fue bajando un poco más, tomando menos de la mitad dentro de su boca, apartándose el pelo de la cara que le estorbaba.

La intensidad fue subiendo poco a poco, con las arcadas de Jihoon y el sonido de su saliva llenando la habitación. Jeonghan había tomado su cabeza, bajando y subiendo al ritmo que él quisiera pero sin entrar lo suficientemente profundo para que doliera. El menor la sacó de su boca, agitado y con baba escurriendo por su barbilla. Tomó la polla de Jeonghan entre sus manos, masturbando todo el falo mientras chupaba la punta, tragándose los pequeños chorros que dejaba salir.

“¡Ah!” Jihoon soltó un quejido cuando sintió a jeonghan tomarlo del pelo, separándolo de su pene. apenas iba a preguntar qué pasaba, pero sintió las manos de Jeonghan tomarlo por los hombros.

“Esto se verá muy bonito” Susurró el mayor, tomando su pene y masturbándose rápidamente, ansiando llegar a su orgasmo. Bastaron unos segundos más para que el mayor se corriera con un gemido sobre el cuerpo del menor, o más específicamente, sobre sus tetas. Largos y gruesas cuerdas blancas cubrieron su pecho lechoso, escurriendo lentamente sobre la curva de este.

“Te ves hermoso, Hoon” Jeonghan le sonrió, tomando su cara y elevandola para iniciar otro beso. Jihoon se movió, poniéndose a horcajadas sobre jeonghan, sintiendo los dedos del mayor recorrer todo su cuerpo. Gimió cuando este ahuecó sus nalgas entre sus manos, amasando y dejando cachetadas sonoras sobre este.

Jeonghan lo tomó del cabello para separarlos, mirando el desastre que era Jihoon; su boca estaba roja e hinchada, escurriendo saliva de los costados mientras intentaba tomar aire, sus ojos vidriosos y mejillas sonrosadas, dándole un aspecto erotico que causó otra erección en Jeonghan.

Sus tetas aún tenían su semen, haciendo que brillara junto a su sudor.

Sin decir nada acercó dos de sus dedos a la boca del menor, indicándole que hacer solo con una mirada. Jihoon los tomó en su boca, chupando lo mejor que podía la extensión de sus dedos. Eran largos y delgados por lo cual era difícil, pero Jihoon sabía que su saliva sería lo que reemplace el lubricante esa noche.

Cuando Jeonghan los sacó aún había un hilo de saliva conectándolos a la boca de Jihoon, rompiéndose en un instante.

“Dios Hoonie, me vas a volver loco” Susurró Jeonghan contra su oído para después volverlo a atraer a un beso, pasando sus manos por su cintura hasta llegar a su trasero. Separó sus mejillas entre sus manos, tanteando su entrada con sus dedos humedecidos.

“J-Jeonghan…por favor” Gimió Jihoon contra su oreja, aferrándose a los hombros del mayor como si fuera la única manera de mantenerlo corde en ese momento.

Jeonghan solo dejó ir un pequeño gruñido, no se podía resistir ante la voz de su pareja. Metió los dos dedos sin aviso dentro de él, causando que el menor arquee su espalda y muerda sus labios para evitar el grito que estuvo por salir.

“Jeonghan!” Gimió cuando sintió los dedos del mayor moverse dentro de él, entrando y saliendo de manera desenfrenada. Casi se queja cuando frenó, pero solo un gemido pudo salir de él cuando sintió a Jeonghan tocar su próstata con la punta de sus dedos, moviéndolos para acercarse más a ese punto.

Pronto añadió un dedo más, abriendo la entrada de Jihoon lo más que podía. Vio hacia abajo con curiosidad, viendo la entrada de Jihoon tragándose sus dedos con avidez, haciendo que su polla diera un jalón de excitación.

“De verdad me vas a volver loco” Sacó los dedos de su entrada sin aviso, escuchando quejas de Jihoon ante el vacío que sintió, pero rápidamente se calló al sentir la punta de Jeonghan engancharse a su entrada.

“Dios, dios, dios” Jihoon se quedó sin aliento cuando sintió como poco a poco se iba adentrando, abriendo sus paredes más de lo que Jeonghan había preparado. Dolía un poco, pero así le gustaba a él.

Jeonghan no pudo contenerse más, escuchar la voz necesitada de su novio fue la gota que derramó el vaso para el. Lo tomó de las caderas y lo obligó a bajar, metiendo el resto de su polla dentro de su estrecha entrada, sintiendo el calor de esta envolver toda su extensión. Jihoon arqueó la espalda con un grito silencioso, normalmente jeonghan hacía eso, sabía de su poco autocontrol, pero aún no lograba acostumbrarse del todo.

El mayor volvió a agarrarlo de las caderas, subiéndolo hasta que solo la punta de su pene quedó dentro de él para después soltarlo, llenando de nuevo su interior. Jihoon mordió su hombro, con ojos vidriosos a punto de soltar lágrimas por el placer.

“Muévete Hoon” Le dijo Jeonghan, palmeando su trasero repetidas veces hasta que su piel blanca se hizo roja.

Jihoon tragó saliva, subiendo lentamente y volviendo a bajar, tomándose las cosas con calma para poder acostumbrarse. Gimió cuando Jeonghan asentó una fuerte nalgada en su maltratado trasero.

“¿Eso es todo lo que tienes?” Jihoon negó, nublado por el placer mezclado con el dolor que sentía. “Entonces demuéstrame cuánto lo quieres, perra”

El menor acató la orden, rebotando con más fuerza sobre su regazo, dejando ir gemidos que coreaban el nombre de Jeonghan. Unos minutos más tarde se volvió un ritmo desenfrenado, Jihoon saltaba sobre su regazo de manera rápida, sacando su polla hasta la punta y volviendo a hundirse sobre ella, tocando su próstata sin descanso. Se aferró a los hombros de Jeonghan por el placer, arañando y gimiendo sin control.

Jeonghan estaba seguro que estaba en el paraíso, no solo tenía a Jihoon rebotando sobre su regazo, sino que también sus tetas rebotaban en su cara, salpicando la mezcla de semen y sudor que había dejado hace un rato. Hundió la cara en su pecho, sintiendo aún la colonia de Jihoon combinada con sus flujos. Jeonghan sacó la lengua, sintiendo los pechos de Jihoon rebotar con fuerza sobre ella, dejándolo más que satisfecho.

“Jeonghan! Jeonghan!~” Jihoon sentía que pronto se iba a venir y el mayor lo entendió, envolviendo su mano sobre la polla hinchada de Jihoon, masturbandolo al ritmo de sus rebotes.
Jihoon se corrio con un grito, derramando su esencia en la mano y abdomen de Jeonghan, apretando su entrada de manera infernal en el pene del mayor.

Jeonghan soltó un gemido, tomando a Jihoon del trasero para marcar un ritmo más rápido, sintiendo su orgasmo cerca. El menor sollozaba por la estimulación, dejando que el manipulara su cuerpo para perseguir su propio placer.

Finalmente Jeonghan se corrió, tiñendo el interior de Jihoon de blanco. Sintió como el menor temblaba bajo su agarre, viendo sus muslos temblar ante el esfuerzo y placer que sentía. Recargo su cabeza y brazos sobre los hombros del mayor, mordiendo y chupando su cuello mientras sentía como las manos del otro recorrían su cuerpo. Se estaba quedando dormido sobre el cuerpo de Jeonghan, su respiración estabilizándose y su cuerpo finalmente relajado, solo había un pequeño problema, Jeonghan seguía dentro de él, y lo sentía duro.

Soltó un chillido cuando sintió al mayor cambiar de posición, tirándolo sobre la cama mientras este se posaba arriba de él, aún manteniendo su pene dentro.

“¿Pensaste que habíamos acabado?” Rio Jeonghan, acercándose al rostro del menor que lo veía suplicante con lágrimas secas en sus mejillas. “Eres muy ingenuo, Jihoonie.”

Sacó su polla entera del menor, volviéndola a meter con una embestida que le sacó el aliento. Jihoon ya no tenía fuerzas para hablar o moverse, solo recibía lo que el mayor le daba sin quejarse.

“Que buen chico, deberías tener tu recompensa” Jeonghan lo tomó de las caderas, paseando sus manos hasta sus muslos lechosos, subiendo sus piernas sobre sus hombros.

Desde ese ángulo Jihoon podía sentir su pene hasta su garganta, haciéndole ver estrellas debajo de sus párpados. Seguía sensible por su orgasmo, sin embargo Jeonghan estaba decidido de no terminar ahí. Rápidamente reanudó las embestidas, abusando de su prostata sensible sin que él pudiera hacer nada más que gemir y tomarlo.

Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas de placer, derramándose sobre sus mejillas rojas y mezclándose con su sudor. La vista que tenía Jeonghan sobre él era obscena, no solo veía su cara arruinada y tetas rebotar ante cada embestida, sino que también veía como la entrada de Jihoon tomaba su polla, succionándola como si no quisiera dejarlo salir.

Soltaba gemidos bajos al sentir la entrada caliente del menor apretarse contra el, ansiando su orgasmo.

“Jeonghan! Estoy cerca!” El menor sollozo al sentir el pene del mayor llegar más profundo, sintiendo su prostata liberal corrientes de placer que ni el mismo podía soportar. “Ah! M-Más lento!”

“Tranquilo bebé, ya casi terminamos” Jeonghan sonrió, embistiendo más rápido para terminar dentro de él. Escuchó un grito de Jihoon y después de eso, una cuerda blanca y caliente cayó en su mejilla. “Vaya, todo eso guardaste esta noche?” El mayor río.

Jihoon tenía los ojos nublados por las lágrimas, de su boca solo salían gemidos y sollozos que no podía controlar. Ya se había venido dos veces esa noche y ya no era capaz de tomar más, arañando las sábanas a su alrededor por la hipersensibilidad. Acercó una de sus manos al rostro de Jeonghan, indicándole que se inclinara hacia el; cuando el mayor lo hizo, Jihoon lo atrajo hacia un beso, arañando su espalda y enredando sus dedos en su largo cabello mientras soltaba sollozos entre el beso.

“Jeonghan…por favor” gimió el menor contra su boca.

“Lléname, arruíname, por favor”

Jeonghan no pudo oponerse ante la voz del menor hablándole así, él le iba a dar todo lo que merecía. Casi era inhumano lo rápido que Jeonghan iba, pero finalmente alcanzó su orgasmo cundo el menor apretó sus paredes, aprisionando el pene del mayor en su interior.

Jeonghan salió de él con un jadeo, viendo el cuerpo debajo de él. El cuerpo de Jihoon estaba lleno de sudor, rojo y con marcas de mordidas y chupones. Jeonghan tampoco estaba mejor, Jihoon se había encargado de dejar incluso más marcas en su cuello, con la espalda ardiendo y jadeando, tratando de recuperar el aire.

Se tumbó al lado de Jihoon, demasiado cansado como para siquiera moverse. Atrajo el cuerpo del menor hacia el suyo, sintiéndolo temblar bajo su toque. Rápidamente los envolvió entre las sábanas, cubriéndolos hasta el cuello. Se miraron mutuamente, intercambiando sonrisas cansadas y uno que otro beso.

“No siento mis piernas” dijo Jihoon con voz ronca. Se acercó más al cuerpo del mayor, abrazándolo por el torso mientras recargaba su cabeza en su brazo.

“Lo siento” Susurró el mayor con una pequeña sonrisa, besando las mejillas de su novio. “Descansa, hoon”

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Se habían olvidado que al día siguiente tenían práctica. Ambos tuvieron que poner la excusa de que estaban enfermos para seguir acurrucados el resto del día, después de un baño relajante.