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El lamento de un omega

Summary:

Años después de cerrar el diario de los fantasmas, Satsuki y Hajime intentan construir una vida tranquila juntos. Pero cuando los ecos de la vieja escuela comienzan a despertar y una voz desconocida empieza a murmurarle a Hajime, el equilibrio entre alfa y omega se resquebraja.

Mientras los viejos amigos vuelven a reunirse, las marcas, los miedos heredados y los fantasmas del pasado reclaman su lugar. Entre maternidad, celos y redención, dos parejas deberán enfrentarse a los límites del amor, al peso del linaje alfa y a los rencores que ni siquiera la muerte pudo enterrar.

Porque incluso en un mundo de castas, amar sigue siendo el acto más valiente.

Notes:

Por obvias razones, los personajes ya son adultos. Me base principalmente en la versión latina del anime, pero use los nombres originales e hice pequeñas referencias al doblaje en inglés.

Para quienes no están familiarizados con el omegaverse o necesiten refrescar algunos conceptos, en estas historias existen tres castas principales (hay muchas variantes más, pero eso depende del autor y los requerimientos de la historia): Alfas, territoriales y los que se encuentran en la cima de la sociedad, suelen tener un aroma bastante intenso, además cuentan con una voz de mando que les permite someter a betas y omegas. Betas, básicamente un humano común, pues no poseen un lobo interno ni un aroma propio. Y por último, los omegas que son quienes tienen a los cachorros y tiene un aroma más dulce.

Acá viene lo que puede ser confuso, y polémico para ciertas personas, pues los alfas pueden embarazar a los omegas (sea hombre o mujer) y a mujeres beta. Esto también depende de cada autor, en mi caso plantee que las alfas femeninas también pueden embarazar a sus parejas, salvo que sea un hombre beta. La explicación lo dejó a interpretación del lector porque yo solita me hice bolas varias veces mientras escribía esto (ya lo arreglé, pero no quería más caos).

También aquí hay una variación de alfas que son los alfas puros, este concepto se ira explicando a lo largo de la historia, pero su voz de mando es más potente y puede someter a otros alfas de menor rango.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: ◇◆◇ Nuevo hogar ◇◆◇

Chapter Text

Ya habían pasado quince años desde que su lobo interno despertó. Aún no encontraban una explicación que ayudará a comprender porque una chica que parecía estar destinada a ser beta se presentó cómo alfa de un momento para otro, pero eso quedaba en segundo plano cuando recordaba que gracias a eso pudo cumplir uno de sus mayores anhelos en la vida, estar con aquel omega de cabello negro y piel bronceada con olor a vainilla que había amado desde que eran niños.

 

Satsuki Miyanoshita sabía lo raro y loco que sonaba decir que el amor de su vida era aquel pequeño pervertido que buscaba cualquier pretexto para ver su ropa interior y que, para empeorar las cosas, también era su vecino. Sin embargo, las cosas solo sucedieron y ambos sabían que no podían vivir el uno sin el otro.

 

Tenía que agradecer a aquel fantasma que había influido en qué el omega se presentará en plena calle durante la noche. Sí se planteaba bien las cosas, de no ser por esa situación, tal vez ella nunca se hubiera presentado cómo alfa tampoco y no le gustaba imaginarse un futuro dónde el omega estuviera en brazos de otra persona y no con ella. Hajime era suyo y ella de él.

 

—Hajime, cuidado que en esas cajas hay cosas frágiles —dijo con tono alegre mientras ambos acomodaban cosas en el auto.

 

Aoyama se encogió de hombros y acató la indicación con una sonrisa. La pareja estaba feliz de dar un paso más en su relación.

 

—Alfa cocinará algo delicioso para los dos en nuestra nueva casa ¿Verdad? —canturreo abrazando a la alfa por detrás, logrando que esta se sonrojara.

 

Satsuki solo asintió entre risas, le gustaba cuando Hajime tenía ese contacto más directo con ella. Aunque en algunas ocasiones no podía faltar un chiste por parte del chico o algún comentario recordando su hábito de ver la ropa interior de la alfa cuando eran niños que provocaba una discusión llena de risas entre ambos.

 

—Esa será mi tarea, no quiero que quemes la casa que apenas y terminamos de pagar —le contestó sacándole la lengua de forma infantil.

 

La pareja no pudo evitar abrazarse, en definitiva estaban destinados a estar juntos. }

 

Los rasgos de Hajime seguían manteniendo ese aspecto despreocupado y relajado, aunque ahora su rostro era un poco más maduro. Debido a que era un omega, no tenía rasgos tan toscos ni tampoco era tan alto, pero a los ojos de la alfa no había un hombre más perfecto que él.

 

Por su parte, Satsuki tampoco había cambiado mucho. Salvo que su cuerpo ya no era el de una niña, estaba casi de la misma altura que el omega debido a que los genes beta de su familia habían influido un poco en su desarrollo por lo que no era tan alta cómo la mayoría de las mujeres alfa, pero tenía esa presencia que indicaba liderazgo y fortaleza propias de esa jerarquía. Salvo que ahora andaba con el cabello suelto la mayoría del tiempo.

 

—Diría que te encargo a mi hija con mi vida —Reiichirou salió de la casa familiar cargando una última caja con cosas más ligeras— Pero recuerdo que Satsuki resultó ser alfa de un día para otro, así que ya no sé bien quién cuida a quien.

 

—Debemos cuidarnos de forma mutua —Hajime soltó a la chica dándole una tierna mirada— Soy el omega, pero Satsuki es un poco distraída a veces.

 

—¡Oye! —la alfa le recriminó con una débil sonrisa mientras colocaba la caja que había traído su padre en un lugar adecuado.

 

A través de la caja se asomó una fotografía dónde mostraba al grupo de amigos cuando aún eran niños frente a la escuela vieja. Momoko, Leo y Keiichirou tenían una gran sonrisa en el rostro mientras ella y Hajime parecían haber tenido una de esas tontas discusiones cuando eran niños.  Sí se encontrara con su versión niña de seguro estaría aterrada de ver quien sería su pareja en el futuro.

 

—¿De qué tanto te ríes, Satsuki? —el omega se acercó y también sonrió al ver la fotografía— Buenos tiempos ¿Eh?

 

Terminaron de subir las cosas y se despidieron de aquel barrio dónde habían crecido y vivido una gran cantidad de aventuras increíbles. Era momento de seguir adelante y comenzar una nueva etapa en la vida adulta.

 

◇◆◇◆◇◆◇

 

El grupo de amigos estaba reunido de nuevo, había risas, recuerdos, chistes internos amenizados por un poco de comida deliciosa y alcohol pues los cinco ya tenían la edad más que necesaria para beber, esos niños que sellaron a los fantasmas de la escuela vieja ya habían madurado mucho.

 

—El único que siguió con esa línea de betas fui yo —Keiichirou rió con timidez, tal cómo lo mencionó, era un beta cómo el resto de los Miyanoshita y la familia de su difunta madre.

 

—Créeme que tener un lobo interno que te susurra cuando quiere contacto o que te hace comportarte como un animal algunas veces no es tan genial cómo parece —Leo respondió con sarcasmo y diversión.

 

Todos estallaron en risas ante eso. Satsuki pudo notar que la mayor de todos no quitaba la mirada del otro omega, al parecer la alfa pura seguía prendada de aquel chico con aroma a caramelo que aún vivía obsesionado con lo paranormal. Momko pudo notar la mirada burlona de Satsuki sobre ella, así que ese instinto competitivo de entre alfas se activó y decidió contraatacar.

 

—¿Y cuándo tendremos un cachorro suyo corriendo por aquí, Satsuki? —dijo conteniendo la risa al ver que la otra alfa casi se ahoga con su bebida.

 

—Aún es muy pronto para eso —Hajime también estaba sonrojado por esa pregunta.

 

Las risas volvieron a inundar la nueva casa, a pesar de los años la amistad solo se había fortalecido. Cada uno había trazado un camino diferente, pero siempre buscaban momentos para recordar las aventuras que habían vivido en la escuela vieja.

 

—Pensé que después de todas las veces que estuviste internada no querrías volver a pisar un hospital en la vida, Momoko —Leo miró atento a la hermosa alfa que estaba junto a él.

 

—Bueno, me convertí en doctora justo porque entiendo mejor que nadie a la gente que se queda mucho tiempo en el hospital —le devolvió la sonrisa, rogando por no sonrojarse ante la mirada del omega— Podríamos decir lo mismo de ti, todos esos fantasmas y tú todavía quieres seguir cazándolos.

 

—Bueno yo…

 

—No lo digo cómo algo malo, al contrario, me gusta que no cambies.

 

Todo se hundió en silencio. Los otros tres notaron la tensión que había entre ellos, aunque Hajime y Satsuki sabían que no tenían derecho a burlarse de ellos por su falta de iniciativa cuando ellos también tuvieron sus momentos en los que se negaban a aceptar lo mucho que se gustaban.