Chapter Text
Nueva ciudad, nuevo comienzo.
Todo saldría bien, ¿Cierto?
¿Cierto?
Ya llevaba un par de semanas en ese nuevo colegio de Staten Island, el lugar al que recientemente se había mudado por el trabajo de su padre, y sentía que las cosas no habían cambiado mucho respecto a su círculo social. Ya se había mentalizado de ello; Estados Unidos, el país con casos masivos de bullying y tiroteos, y aún así no lograba acostumbrarse a los tratos que recibía en la escuela.
Esa mañana llegó vestido con una camiseta de su banda favorita y un par de jeans baggy. La mochila en la espalda le pesaba y deseaba con todas sus fuerzas dar media vuelta e irse, importandole poco y nada que ni si quiera había entrado aún al recinto estudiantil. Se detuvo frente a la escuela, suspirando al ver la bandera estadounidense flameando con ego.
—Estados Unidos; la tierra de la libertad, los hot dogs y la obesidad —murmuró con cierto sarcasmo, entrando finalmente por el gran umbral con unas inexistentes ganas de hacerlo. Caminó por los pasillos buscando su casillero, esquivando a los alumnos que se dignaban a usar todo el espacio del pasillo para darle algún que otro codazo o empujón. Sacó sus libros y se dirigió a su primera clase; Química.
La clase estuvo aburrida, e incluso mucho más pesada que antes; no era buena idea tener Química cuando había despertado hace apenas media hora, por lo que las fórmulas químicas flotaban alrededor de su cabeza, mareandolo y haciendole querer tirarse al piso, cobijarse con su mochila y dormirse ahí mismo. Cuando empezaba a cabecear sonó el timbre para el recreo, suspirando aliviado y dignandose a sacar su merienda; un sandwich y una pequeña cajita de jugo (Sin azúcar debido a su diabetes). Guardó su 3DS en el bolsillo de su pantalón y salió al patio. Buscó un lugar aislado, sentandose en una banca bajo la sombra para abrir la caja de jugo de naranja y empezar a beberla, a su vez que sacaba su pequeña consola para buscar algún juego que jugar. Ahí estuvo al menos unos 5 minutos, hasta que sintió a alguien sentarse a su lado. Miró de reojo a través de los mechones de cabello rebelde que cubrían parte de su rostro, quedando asombrado al ver que se trataba de nada más y nada menos que Vincent.
Vincent.
Ese chico iba en penultimo año, y era bastante popular en la escuela; era conocido por ser campeón a nivel de la ciudad en un videojuego conocido, sin mencionar que además era alguien extrovertido, inteligente y para colmo, con una cara que parecía haber sido tallada por los mismos dioses. Más de una vez había escuchado a las chicas de su clase hablar de sus deseos de lujuria con ese chico, y todas esas veces estuvo a punto de vomitar.
Vincent lo miraba. ¿A caso estaba sonriendo?
¿A caso... se burlaría?
Oh, no podía estar más equivocado.
—Hola —saludó el de cabello más corto, con los ojos pegados en Joel. Parecía interesado en... lo que sea que había visto en Joel —¿Cómo te llamas?
Olvidó su nombre, y lo recordó tres segundos después.
—Joel —se presentó, y por su marcado acento era evidente que no era de ahí. No supo que más decir, si es que tan siquiera debía hacerlo. Desvió un poco la mirada.
—No eres de aca, ¿Cierto? —Vincent era curioso. Al ver que el menor asentía su curiosidad aumentó, mostrando esto con un brillo en sus ojos —Ya sabía yo; nunca te he visto antes —soltó una pequeña carcajada —¿Puedo saber de donde vienes?
—Soy de Suecia —dijo con simpleza. Su mirada volvió al de ojos claros —eres Vincent. ¿Cierto?
—Sip —corfirmó, acomodandose en la banca —un gusto conocerte. ¿Quieres sentarte conmigo en el almuerzo?
¿A caso había escuchado bien?
—¿Qué?
—Que si quieres almorzar conmigo hoy —ahogó unas risitas, mirando a su contrario.
Sí, escuchó perfectamente.
—Oh.. —por un momento se quedó en blanco, pero luego una sonrisita apareció en su rostro. Oh, dios, el chico popular lo estaba invitando a almorzar —pues, me parece bien.
...
Y esa sería la amistad de su vida.
El uno estaba encantado con el otro, especialmente Joel. Oh dios, era su primer amigo, ¡Y no uno falso como antes le pasaba! Vincent era una persona realmente amable y considerada, sin mencionar que también era alguien divertido con quien pasar el rato. Compartían cosas en común como los videojuegos y la música. No había día donde no se reunían para jugar videojuegos.
Hasta que Vinny empezó a distanciarse.
En cuanto Joel notó aquello sus ojos empezaron a apagarse un poco. No, no es que Vinny empezara a ser frío con él o que le empezara a hacer bullying como los demás. Solo que... Vinny parecía estar más ocupado con más gente.
Desde que volvió a estar solo las personas empezaron a molestarlo más. En repetidas ocasiones escuchaba comentarios respecto a su persona en los pasillos y en el salón de clases, a su vez que más de una vez sentía como en el almuerzo algunos chicos le lanzaban cosas desde la distancia.
Pero algo extraño pasó.
Esa tarde terminó la clase de educación física, y, como siempre, era el único de su clase que usaba las duchas luego de hacer ejercicio. El agua tibia recorría su cuerpo y mojaba su larga melena, echando un enorme suspiro por el único momento de paz que podía tener en el día. No estuvo mucho tiempo tranquilo cuando sintió que el agua se tornaba fría de golpe y escuchaba unas cuantas risas cerca de él. Jadeó suavemente ante el cambio de temperatura mientras cerraba el grifo con rapidez, alarmandose al escuchar unos pasos apresurados que se acercaban a su ducha. Agarró la toalla con una velocidad impresionante para cubrir su cuerpo de quien sea que se acercara. La puerta de la ducha se abrió de golpe, revelando así a un grupo de chicos. Joel los reconoció de inmediato; era el grupo de amigos de Vinny, los cuales acostumbraban a decir varios comentarios acerca de él y burlarse de su persona. Vinny no estaba con ellos.
Joel tragó saliva.
—¿Qué tenemos aquí? —dijo uno de ellos mientras sonreía de forma tenebrosa. Joel lo miró con temor —Joel Varg Johansson...
—Qué puto raro.. ¡Sweirdish! —dijo otro con una risa.
Otro a su lado entró a la ducha y sus manos rodearon el cuello del más joven, el cual se sentía aterrorizado.
—Que sepas que esta ducha la usaba Vinny. No queremos que un sucio sueco la vuelva a usar. ¿Oíste?
—P-pero... Vin...ny... —tartamudeó el de cabello largo. ¿Por qué metían a Vinny? Se preguntaba Joel mentalmente. La falta de aire empezaba a sofocarlo, mareándolo.
—¡No lo uses! —empujó al frío piso al chico, seguido de una patada justo en el estómago. Joel jadeó por aire, y al momento de recibir una segunda patada gritó tan fuerte como pudo, esperando que alguien lo escuchara.
—HJÄLPA! ¡AYUDA!
Nuevamente sintió unas manos prohibiendo el paso del aire a sus pulmones, pataleando en vano mientras otra mano se posicionaba sobre su boca con una fuerza cruel que buscaba callarlo y sofocarlo. Por un momento sintió que moría, hasta que escuchó nuevamente la puerta de las duchas abrirse de golpe. Era la maestra de educación física.
La mujer mayor vio la escena, y por un segundo permaneció perpleja ante la escena antes de gritar.
—¡Fuera! ¡Todos fuera! ¡Quedan anotados!
Los chicos no hicieron caso a la primera, sin embargo, una fuerza extraña empujó hacia atrás al chico que asfixiaba a Joel por el cuello sin que él lo quisiera. El que cubría la boca del sueco se alejó por cuenta propia.
—¿Qué mierda...? — murmuró el primer chico antes de retirarse junto al resto del grupo.
—¡Ni crean que quedará hasta ahí! —les gritó la mujer antes de mirar a Joel. Lo vió temblando, a penas cubriendose con la toalla y casi azul por la falta de aire. Moretones empezaban a salir en su cuello, echo un ovillo en el suelo —levantate... —le murmuró, buscando cómo ayudarlo. Joel la miró, jadeando por aire.
—Profe...profeso-ra...
—Arriba, Johansson —intentó echarle una mano al chico, evitando tocarlo mucho para evitar cualquier malentendido. La luz de la ducha parpadeó un par de veces antes de finalmente reventar, haciendo saltar del susto a la joven maestra. Luego del susto miró a Joel, el cual ya estaba de pie.
—¿Dónde están tus cosas? Tienes que vestirte...
...
Saliendo de las duchas ya vestido tuvo que ir a la oficina del director junto a su maestra para explicar la situación. Se encontraba aún aturdido, temblando y con un dolor de cuello inmenso, como si se lo hubieran aplastado. Se aferraba a su mochila como si su vida dependiera de ello.
La maestra miró al director luego de dar los nombres de los estudiantes que le habían hecho eso al joven sueco.
—Todos pertenecen a penultimo año. No creo que deban ir al baile de fin de año... son un peligro para los demás estudiantes —decía la maestra.
—Siendo sincero estoy de acuerdo con usted —dijo. Ahora miró al estudiante, el cual goteaba agua de su cabello húmedo —ahora tú, Jude...
—Joel.
—Sí, Joel —se corrigió a sí mismo —deberías ir a casa; el susto fue enorme y no me quiero imaginar lo que duele.. eso.. —dijo, refiriendose al hecho de ser asfixiado y sus consecuencias —¿Entiendes cuando hablo? De-be-rías-ir-a-ca..
—No me deletreé, puedo entenderlo —Joel pareció alterarse levemente. Las cosas a su alrededor empezaron a temblar. Sin embargo, no había ocurrido ningún sismo...
Un cuadro cayó al piso, rompiendo el vidrio protector. Los dos mayores miraron aquello desconcertados, pero pensando que fue no más que un sismo lo ignoraron. El director sacó una hoja y escribió la autorización y el motivo del retiro de Joel del colegio para ese día, entregándoselo al chico con un suave suspiro.
—Entregaselo a tus padres y no vuelvas hasta que te sientas mejor, ¿Ok?
Joel asintió, tomando el papel y levantándose para salir del lugar, aún aturdido.
...
—¿Que a Joel qué?
Vinny se encontraba frente a su madre, la cual lo miraba con molestia.
—Tu grupito golpeó a Joel. ¿No que él era tu amigo? ¿Por qué lo permitiste?
—Ni siquiera fui hoy al colegio, ¡Apenas me entero de esto! —se defendió Vinny con confusión —no puedo creerlo..
—Y tú juntándote con ellos... —miró a su hijo con decepción a pesar de la presunta inocencia de su hijo en el caso —no quiero que vayas al baile de la escuela. Quedas castigado.
—¡Pero no hice nada!
—Pero es TU grupito el que anda molestando a Joel. ¿No crees que eso es de lo más erróneo?
—No me dejarán tranquilo si me dejo de juntar con ellos, mamá..
La mujer suspiró.
—No irás, punto final.
Vinny suspiró ante la sentencia, dirigiendose a su cuarto. Una vez ahí tomó su teléfono y llamó a su amigo; Mike. Mike estaba en la misma situación que él; ese grupito de pronto los había integrado sin siquiera preguntar y ahora estaban condenados a estar con ellos, y si llegaban a alejarse, los molestarían hasta el cansancio, cosa que sabían ya que ya habían sido amenazados anteriormente...
La llamada fue atendida a los pocos segundos.
—¿Qué? —fue lo primero que dijo Mike mediante la línea. Vinny rió ante la falsa frialdad, siendo seguido de la risa del contrario. Al calmarse habló
—Amigo, no me dejaron ir al baile.
—¿QUÉ? ¿Y por qué?
—Mi mamá cree que estoy involucrado en lo que le pasó a Joel..
—¿Qué le pasó?
—Los estúpidos que nos amenazan lo golpearon y casi lo asfixiaron.
—Oh, hombre... —Mike quedó helado —¿Y qué haremos?
—Pensaba en algo... —dijo —pensaba en ir con Joey al baile para no dejarlo solo, pero como no podré ir, ¿Crees que puedas acompañarlo tú?
—Claro, claro —respondió de inmediato con suavidad —No hay problema.
—¡Perfecto! Igual veré si me escapo de la casa para ir a verlos, aunque sea vernos afuera de la escuela.
—Perfecto.
...
Joel fue al día siguiente a la escuela, aliviandose al notar que al parecer los bullies habían faltado ese día a clases. Mientras guardaba algunas cosas en su casillero sintió cómo tocaban su espalda suavemente, volteandose y encontrándose con Mike. Nunca había llegado a juntarse con él, pero lo reconocía por ser baterista de la escuela (además de ser el amigo de Vinny). Sabía que era amable.
—Hola Joel —saludó el baterista, sonriendo amablemente. Un poco del brillo de sus ojos se esfumó al notar los moretones en el cuello del más joven.
—Hola —saludó devuelta el sueco, mirando al contrario con curiosidad.
—Hey, ¿Irás al baile mañana?
—No lo sé; no tengo con quién ir. Supe que castigaron a Vinny y se suponía que iríamos juntos.
—Sí... —Mike aguantó un suspiro —¿Quieres ir conmigo?
—¿Eh?
—Podemos ir juntos para que no te lo pierdas —le sonrió con amabilidad, notando cómo un brillo aparecía en los ojos del metalero. Lo vió sonreír.
—Pues... me parece bien.
—¡Perfecto! Mañana te paso a buscar a las 8.
...
Esa tarde llegó a su hogar como de costumbre, dirigiendose a su cuarto casi corriendo. Rebuscó en su closet un traje con el cual pudiera asistir mañana al baile escolar, tarareando una melodía que no recordaba de dónde la había escuchado. Se sintió emocionado; a pesar de la ausencia de Vinny sentía que haría una buena amistad con Mike. Sonrió alegremente, sintiendo esa misma emoción en su pecho, ¡Haría otro amigo! ¡Increíble!
Las cosas empezaron a temblar a su alrededor nuevamente, cosa que lo confundió. Saltó del susto al escuchar algo caer, notando que era su 3DS. Las cosas dejaron de temblar, sin embargo, sintió un impulso, como un instinto que le decía que hiciera algo en específico...
Alzó una mano en dirección a la pequeña consola en el suelo, concentrándose en la forma del objeto mientras lo miraba fijamente.
—Arriba... —murmuró.
Y la consola flotó.
Joel abrió los ojos con sorpresa mientras la consola levitaba a la altura de su mano. Por curiosidad concentró su vista en otro punto de su cuarto, y con tan solo pensarlo la consola voló hacia la dirección deseada. Sonrió, dejando caer la consola nuevamente para mirar su closet mientras se alejaba un par de pasos antes de que las prendas de ropa empezaran a salir disparadas de los cajones, volando en circulos alrededor de Joel, haciendo que una ráfaga de aire le despeinara el pelo. Rió ante la sensación, sacando de forma telekinética un traje un tanto glamuroso para la fiesta, dejandola tendida sobre la cama mientras la otra ropa volaba devuelta a los cajones, cerrando el closet una vez que terminó.
Admiró la ropa durante un momento antes de murmurar.
—Genial.
...
Finalmente, era hora.
Ya tenía el traje puesto, y se encontraba esperando a Mike mientras hacía flotar un par de cosas en su habitación. Notó que ya eran las ocho, ¿A caso Mike se estaba atrasando?
8:05
¿Se habrá olvidado?
8:10
¿Habrá sido una broma?
Knock-Knock
¡Había llegado!
Bajó corriendo la escalera con una sonrisa cual novia dirigiendose al altar, abriendo la puerta con alegría. Ahí vió a Mike, con un traje blanco. Mike sonrió al verlo.
—¿Estás listo?
—Sí —respondió Joel, saliendo de su hogar.
Ambos se dirigieron al colegio, el cual quedaba cerca de la casa del sueco. Al llegar se escuchaba la música desde afuera, y al entrar al gimnasio que era donde se llevaba a cabo la fiesta todo brillaba bajo los reflejos de la bola de disco del centro. Habían diversas mesas con varios aperitivos para el momento, y ya habían varios alumnos, todos vestidos con trajes glamurosos y elegantes.
Mientras la fiesta fluía, el grupo de acosadores había planeado algo. Se habían dirigido a una granja cercana y habían asesinado a todos los cerdos del establo. Recolectaron la sangre en unas varias cubetas y se dirigieron a la escuela a escondidas. Uno de los del grupo (específicamente el que había intentado ahorcar a Joel) se infiltró al gimnasio con las cubetas de sangre y trepó al entretecho del gimnasio, posicionandose justo donde estaban los asientos de Rey y Reina del baile. Luego amarró el balde a una cuerda y bajó del escenario con sigilo junto a la cuerda que conectaba con la cubeta. Planeaban derramar la sangre sobre Joel en el caso de que saliera Rey del baile. Rió para sus adentros, esperando el momento.
Joel se encontraba junto a Mike en una mesa, charlando un poco hasta que notaron que a su mesa se acercaban un par de personas con papeles pequeños en sus manos. Cuando recibieron los papeles Joel miró a Mike con duda.
—¿Y esto? —preguntó.
—Tenemos que escoger a una pareja para que salgan Rey y Reina del baile —contestó. De pronto, el baterista soltó una risa —¿Y si nos ponemos nosotros?
—¿Seguro? —Joel rió.
—Sí —Mike rió más —Imaginate y salimos ganando.
Joel continuó riendo, escribiendo sus nombres en el papel al igual que Mike. Una vez que metieron los papeles a los buzones con sus nombres Joel se percató de que los demás que habían recibido papeles los miraban a ambos fijamente, quizás riendo un poco mientras los miraban y escribían. Se sintió inquieto.
—Nos miran... —murmuró.
—No te preocupes —dijo rápidamente —están... locos.
De pronto, empezó a sonar Rasputin en los parlantes del gimnaiso. Mike miró a Joel.
—¿Bailamos?
Joel sonrió, levantándose de su lugar junto a su contrario.
—Con gusto.
...
Bailaron durante un buen rato, sin sincronización alguna del ritmo musical que se emitía por las bocinas del gimnasio. La pasaban bien, meneandose, riendo y hablando, hasta que alguien se dirigió al escenario con un micrófono. Todos pusieron atención.
—Les pido que tomen asiento en sus lugares porque vamos a anunciar a los reyes del baile —anunció el director a través del micrófono. Las luces se oscurecieron a un tono más violeta. Sonrió, mirando el papel donde estaban los ganadores —Y los reyes del baile son...
...
—¡Michael y Joel Johansson! —los aplausos y los gritos resonaron por el gimnasio, haciendo que ambos sonrieran de emoción. La felicidad inundaba la mente de Joel, poniendose de pie junto a Mike para empezar a avanzar hacia el escenario. Se sentía de ensueño, casi como una película. Logró observar el rostro alegre del director y la sonrisa de la maestra de educación física que lo había defendido aquella vez. Subió poco a poco los escalones, y una vez en el centro del escenario recibió una corona igual a la de Mike junto a un lindo ramo de flores. Miró al mayor.
—Parecemos una pareja homosexual —murmuró, riendo. Mike rió fuerte ante ello.
Joel miró a su alrededor, notando como todos continuaban aplaudiendo y gritando de emoción. Sonrió con alegría, sintiendose por fin el protagonista de su propia vida.
Poco y nada sabía lo que estaba por suceder.
Bajo el escenario estaba el líder del grupo de matones, sosteniendo una cuerda que al jalarla dejaría caer la sangre del balde que se ocultaba sobre el escenario. Se relamía los dientes como si fuera a devorar una presa, esperando el momento justo.
La gente aplaudía.
Sintió pisadas en el escenario.
Era hora.
Volvió a relamerse los labios.
Sonrió.
Y jaló de la cuerda.
Mientras Joel miraba a la multitud sintió como algo frío caía sobre él. Hizo una mueca de asombro y miedo, sintiendo un aroma metálico. Cerró los ojos con fuerza para evitar que el líquido extraño entrara a sus globos oculares, escuchando como el silencio inundaba el lugar y las gotas que resonaban al caer al suelo. Mike miró aquello con sorpresa y confusión, a penas procesando lo ocurrido. Habían vertido sangre sobre Joel. Miró hacia arriba, notando un balde dado vuelta que colgaba del techo, goteando sangre aún. Quedó perplejo, sin embargo, el balde se soltó de la cuerda que lo sostenía, cayendo sobre Mike. Mike no alcanzó ni siquiera a reaccionar, y al momento de que la cubeta impactara fuertemente con su cabeza causando un ruido metálico doloroso cayó al suelo, muriendo al instante.
Joel no abrió los ojos hasta unos segundos después, notando así a Mike tendido en el suelo, inerte, y al público que los miraba con asombro. Tenía los ojos desorbitados de confusión, perplejidad y terror.
Y de pronto, una risa.
Otra más.
Otra más.
Y el lugar se llenó de risas y carcajadas descontroladas. Joel observó cada rostro; el del director, el de la maestra de Educación física, el de sus compañeros y compañeras y hasta los de los conserjes. Soltó un grito de horror, cubriendo su rostro y viendo todo a traves de la prisión de sus dedos.
"Mike está muerto" pensó.
"Se están riendo"
"Se están burlando"
"Me hicieron una broma"
"Mike está muerto"
"Se ríen de mí"
"SE RÍEN DE MÍ"
Quitó sus manos de su rostro, con los ojos desorbitados de rabia y terror. Miró los grandes portones del gimnasio, y con tan solo pensarlo estos se cerraron de golpe, causando un fuerte estruendo y, por ende, la confusión de los invitados. Luego observó las tuberías a través de las paredes, sintiendo su contorno y el agua fluyendo a través de su mente. Empezó a romperlas con solo pensarlo, causando que empezara a llover dentro del gimnasio. Las personas al empezar a ver cómo sus trajes se empapaban empezaron a gritar, intentando empujar las puertas del gimnasio para escapar de lo que sea que estuviera pasando. Joel ahora observó los cables de las radios y de las luces, empezando a romper cada uno de estos y a causar que estos tuvieran contacto con el agua. La cosa fue rápida; muchos se empezaron a elctrocutar, y algo de fuego empezaba a aparecer. Joel observó y escuchó el llanto de muchos, y sin llegar a sentirse satisfecho bajó del escenario a paso lento, mirando el desastre que había dejado, dejando un rastro sangriento detrás de él.
Salió del gimnasio, sintiendo el hedor a humo que salía de su colegio. Mientras caminaba por las calles empapado en sangre y escuchando las sirenas de los bomberos observó la gasolinera. Se le ocurrió algo.
Pensó en los tanques de gasolina debajo del suelo del lugar, y se le hizo pesado, muy pesado, sin embargo, con solo algo de esfuerzo levantó cada uno de aquellos tanques y los arrojó justo en su colegio, destruyendo la infrastructura y causando un fuego mucho mayor. Escuchó gritos, muchos gritos, por lo que continuó caminando. Quería irse a casa.
Fue a paso lento hacia su hogar, demorando hasta media hora en llegar. Una vez que llegó a su hogar entró, notando todas las luces apagadas a excepción de la televisión, donde se transmitía la noticia de último minuto acerca del incendio de su colegio. Miró a sus pies, notando a traves de la luz tenue que estaba lleno de sangre al igual que sus manos, su traje, su pelo, su rostro y todo.
Luego escuchó unos pasos en la cocina, donde había un par de velas que iluminaban el lugar. Al dirigirse hasta allá vio a su madre. Sintió sus ojos humedecerse de inmediato.
—Mamá... —la llamó. Su madre lo miró, con una mueca de horror y molestia.
—No, no me llames así —la mujer retrocedió un par de pasos, negando frenética —no soy tu madre, no eres mi hijo. No, no.
—Mamá, se rieron de mí —su voz empezaba a romperse.
—No, ¡No eres mi hijo! ¡Mi hijo no se ve así, cubierto en sangre! ¡Solo el diablo se ve así! ¡Mi hijo murió y te apoderaste de su cuerpo y vienes a por mí!
Sabía que su madre creía en dios, pero el pensar en que su madre juraba que era el diablo le hizo derramar lágrimas.
—No, mamá. No soy el diablo... mamá, se rieron de mí, me tiraron sangre y no sé de quién o de qué es.
Se acercó, y vio a su madre sacar un cuchillo a la par que se acercaba. La vio arremeter contra él, y sin lograr reaccionar sintió cómo la mujer clavaba el cuchillo en su hombro lo suficientemente profundo como para que el mango del cuchillo tocara su traje. Soltó un gigantesco alarido, y, sin siquiera pensarlo bien, lanzó con su mente el refrigerador contra su madre, aplastándola contra la pared y matándola al instante. Al segundo se percató de lo que hizo, cayendo sentado sobre el mugriento piso mientras cubría su rostro. Otro grito más salió de lo más profundo de su garganta.
—¡MAMMA!
"No quería matarla"
"Mamá está muerta"
"Mike está muerto"
"Mamá"
"Duele"
A penas pudo ponerse de pie, arrastrando sus pies mientras caminaba hacia el patio. Sabía que su padre no estaba en casa, y que muy posiblemente tampoco aparecería. Caminó sin rumbo, caminando sobre los jardines de los vecinos y avanzando tanto como su cuerpo dolorido y cansado se lo permitía.
No supo cuando perdió la consciencia.
...
Vinny estaba en su cuarto leyendo. Había escuchado una sirena de bomberos, ignorando la primera. Sin embargo, escuchó otra, otra, y muchas otras más. Aquello lo llevó de inmediato a ver por su ventana, notando una gigantesca hoguera que procedía de su propia escuela. Su rostro fue de horror, saliendo disparado de su cuarto mientras su madre le gritaba.
—¡VINCENT, NO SALGAS!
—¡DEBO HACERLO, MAMÁ!
Tomó las llaves y salió de su hogar, corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitían. Pensó en Mike, en Joel, en todos. Pensó que estaban todos muertos, y en parte tuvo razón, pero mientras más corría, más sentía una vibración que tenía el nombre de Joel. Cuando estaba aún a varias cuadras de llegar a su escuela miró hacia la izquierda, notando una silueta que yacía en el suelo boca abajo. Logró reconocerlo de inmediato a pesar de la penumbra de la noche.
Y supo que todo lo había hecho él. Pero no le importó en lo absoluto.
—¡JOEL!
Corrió de inmediato hacia él, tomandolo con cuidado y dándolo vuelta. Sus manos se llenaron de sangre, cosa que lo alarmó más que el hecho de ver un cuchillo clavado en el hombro de su amigo.
De pronto, sintió una voz, un susurro debil en su cabeza.
"¿Quién es?"
Era la voz de Joel. La respuesta de Vinny se transmitió mentalmente casi de inmediato.
"Vinny"
Lo cargó sobre su espalda, escuchando un gemido de dolor de Joel.
"Mira lo que me hicieron"
"Joel"
"Se rieron de mí"
"Joel..."
"Mike está muerto"
"Joel, por favor..."
"Mi mamá quiso matarme, y la maté primero..."
"Joel"
"No quise hacerlo. No quería matarla"
"JOEL, POR FAVOR. Mirame, siente lo que quiero decirte..."
Intentó transmitirle cariño, confianza, paz al chico mientras buscaba ayuda de quien sea para que su amigo sobreviviera. Sentía que moría junto a él a traves de la conversación mental que se llevaba a cabo. Lo sentía destruído, y aquello le rompía el alma. Intentó explicarle todo, el porqué dejó de estar con él, el por qué se juntaba con el grupito que tanto daño le había hecho, y más importante que todo, intentó acompañarlo.
Ahora Joel le hacía recordar todo lo que sufrió. Todo el bullying que recibió, cuando intentaron asfixiarlo en las duchas, cuando le vertieron sangre, cuando prendió fuego todo y cuando su madre intentó matarlo y terminó matandola a ella. Le mostró la imagen del doloroso recuerdo, sin siquiera moverse o hablar físicamente.
"Joel, por favor..."
"Duele, Vinny, me duele"
"Joel, estoy contigo"
"Maté a mi madre, mi padre está solo pero tampoco le preocupo. Mi madre era la única..."
"Estoy contigo, Joey"
"Mi mamá... la quería tanto y la maté"
"Joel..."
"Mira lo que he hecho... ¿Qué he hecho?"
Vinny jadeaba mientras continuaba cargando el cuerpo moribundo de Joel. Le dolía el cuerpo, todo le dolía. Intentó no escuchar más a Joel en su cabeza, pero por más que lo intentó, no pudo. Siguió siendo torturado.
"Mamma! Mammaaaa!!"
"Joel, déjame..."
"MAMMAAA..! JAG DÖDADE HENNE OCH NU HAR JAG INGENTING KVAR"
"JOEL, POR FAVOR...-"
"MAMMAAA... MAMMAA..!!"
Finalmente, se detuvo.
Y Vinny supo que había muerto. Finalmente, lo recostó con cuidado en el cesped nuevamente, mirando ahora su cuerpo inerte mientras intentaba procesar todo. Sus ojos se llenaron de lágrimas, empezando a sollozar casi de inmediato.
Muchos en su colegio habían muerto.
Mike había muerto.
Joel acababa de morir en sus brazos.
Finalmente, se quebró en llanto, abrazando el cuerpo inerte del joven sueco.
