Actions

Work Header

Secretos

Summary:

Jared busca abandonar una vida ajetreada y llena de peligros instalándose como maestro en un pueblo tranquilo de esos en los que nunca pasa nada, el lugar es tan ideal que parece sacado de una postal, pero pronto percibe que hay algo extraño bajo la superficie, la pequeña comunidad rural parece estar llena de secretos, casi tantos como los del propio Jared, que, intentando huir de su pasado, quizá se lo haya encontrado.

 

Se puede leer como original, sin necesidad de conocer nada del fandom.
He escogido a estos actores para "interpretar" a mis personajes, pero se trata de una historia original con worldbuilding propio.

No se permite la publicación de esta historia en ninguna otra plataforma sin mi autorización. (Relato registrado en safe creative para evitar plagios).

Notes:

DISCLAIMER- No pretendo saber nada de la vida o la personalidad de estos actores. Solo les pongo sus rostros a mis personajes. Y escribo sin ningún animo de lucro.

 

Los personajes de la serie aparecen con su nombre en ésta cuando su personalidad se mantiene dentro del canon, si su carácter es OoC, aparecen con el nombre de los actores.

Chapter 1: Capitulo 1

Summary:

Secretos

 

Autora: GirlJ2

Calificación: NC-17

Tema: RPS/ J2 AU/fantasia

Chapter Text

Este impresionante fan Art es obra de Nocturnal_Fox, que tiene un talento impresionante y tuvo el increíble detalle de crearlo para el fic! *_*

 

 

 

 

                                                  Capitulo 1.

 

Lo primero que Jared vio de su nuevo hogar fue la mansión en lo alto de la colina. Era realmente magnífica, un edificio solemne, de formas majestuosas, que se alzaba como una improvisada atalaya. Las fotografías que había contemplado de la mansión no le hacían justicia, incapaces de capturar la atmósfera del lugar.

La sombra de la casa se alargaba para cubrir parte de la población a sus pies,y reforzaba la  sensación de un ente bienhechor que guardaba la entrada a la pequeña ciudad.

Sabía que se permitía arrastrar por impresiones infantiles de films como “Salem’s Lot”* pero no pudo evitar pensar que había algo feudal en el edificio que parecía conferirle cierta presencia tenebrosa. No había sido un niño impresionable, pero recordaba aquella película con gran precisión, y a ello achacó la extraña aprensión que le causó la imagen del edificio.

Contempló la casa otra vez, alejando aquellas sensaciones, y el entusiasmo regresó a él. Estaba allí para empezar de nuevo y aquel era el lugar apropiado desde cualquier punto de vista. 

La tasa de muertes y desapariciones estaba por debajo de la media nacional, ninguna leyenda inquietante de la que preocuparse, nada que despertase sus recelos.  Sólo uno de esos pequeños pueblos encantadores que proliferaban por la geografía del país, justo lo que necesitaba.

La curiosidad, unida a viejos hábitos, le había empujado a indagar en la historia del lugar, Lyons era uno de los primeros poblados de la zona, la Casa Talis se había construido sobre el 1800, pero la familia llevaba en el lugar desde mucho tiempo antes, de hecho era una de las fundadoras del primer asentamiento.

Según los archivos oficiales, los Talis habían procedido del Viejo Continente, y se trataba de una familia muy nutrida, sus miembros constituían el primer poblado de la zona, entonces ya bautizado como Lyons. El topónimo parecía indicar un origen francés, pero el apellido de la familia era más difícil de rastrear y aún ignoraba de qué parte exacta de Europa procedían.

La Casa familiar reflejaba la opulencia del pasado que, probablemente, era un espejo de la presente. Por lo que había leído, la familia Talis aún mantenía su poder en el pueblo y era la propietaria de casi todos los negocios importantes de la zona, desde el banco hasta la clínica, pasando por la panificadora en la que mayoría de los habitantes trabajaban.

Los documentos que había consultado le habían dado toda clase de información sobre la lujosa propiedad, ésta contaba con la friolera de casi doscientas habitaciones y más de 230 hectáreas de terrenos circundantes, además del bosque que bordeaba un lado de la parcela y que cubría una extensión de unos 60 kilómetros cuadrados. Bastante impresionante.

Se preguntó qué clase de peligrosas criaturas habitarían el lugar. La cúspide de la jerarquía social del pueblo estaría constituida por jerarcas pagados de sí mismos, llenos de prejuicios y convencidos de su propia importancia, supuso que mucho más intolerables que un nido de vampiros.

Pero cuando el pensamiento cruzó su mente, se regocijó por dentro, deseaba esa clase de problemas, lidiar con personas arrogantes, hacer frente a los pequeños dramas cotidianos que constituían una existencia común, ser uno más de de los muchos habitantes de un pueblo cualquiera...

Rodeó el camino que torneaba la colina y entraba en el pueblo de Lyons, y detuvo el coche para admirar la casa desde aquella perspectiva. Sus inusuales dimensiones, así como los misterios, puramente arquitectónicos e históricos, en torno a su construcción, le habían llamado la atención mucho antes de llegar al lugar. Esperaba poder disfrutar sólo de ese tipo de misterios el resto de su vida.

Desde la zona posterior le había parecido una obra arquitectónica extraordinaria con cierto halo inquietante, pero al contemplarla de frente, le despertó otro viejo recuerdo cinéfilo que confirmaba la tenebrosa impresión. Se erguía orgullosa y siniestra como la casa Belasco de “La mansión infernal”, la estética gótica del edificio era muy de su gusto pero también le produjo un leve escalofrío, esperó que el lugar no le fuera tan desfavorable como a los miembros del grupo que exploraban el caserón de aquella película.

Dominado por un impulso, buscó su cámara para obtener un par de fotografías desde aquella perspectiva. Aparcó el vehículo en un lateral del camino y descendió para encontrar el ángulo más adecuado para tomar una buena imagen.

La linde del bosque, que circundaba una parte de la mansión y de la población, se levantaba a pocos metros de donde se hallaba y observó la espesura con una desconfianza nacida de la costumbre.

A pesar de la densidad de la floresta, podía ver la luz filtrándose entre los árboles, y respiró aliviado; Había tomado todas las precauciones, estaba seguro de que no había nada que temer, y aun así la arboleda le inspiraba una sensación desasosegante, era demasiado similar a los bosques tenebrosos que poblaban sus pesadillas.

Dirigió de nuevo su cámara, y sus pensamientos, a la residencia en lo alto de la colina, y se concentró en intentar capturar en una imagen la manera en la que la luz incidía sobre los altos tejados.

Estaba tan ensimismado en la tarea, que no percibió la aparición de una figura a sus espaldas. Cuando se giró para buscar un lugar más alto desde donde poder sacar una toma panorámica, su sobresalto al percibir, al fin,al recién llegado fue tal que estuvo a punto de perder el equilibrio y caer sobre el terreno. ¡Aquel tipo tenía que moverse como los gatos para sorprenderle así!.

Era un hombre joven, de cabellos claros y gesto severo, y lo miraba con suspicacia, en una postura definitivamente hostil: con los brazos cruzados y una expresión tan arisca y enojada que Jared retrocedió un par de pasos. Le asaltó la absurda, y alarmante, sensación de que aquel hombre se sentía disgustado al verle, como si lo reconociera y su presencia allí le irritara más allá de lo sensato.

Descartó la idea porque carecía de sentido: nunca antes le había visto, estaba seguro de ello porque le recordaría, y no parecía probable que el desconocido pudiera haberle reconocido por ningún motivo, toda su vida había mantenido un perfil muy bajo.

Antes de poder explicar su presencia allí, aquel hombre ya le estaba sugiriendo que, si deseaba fotos de la Casa Talis, en el pueblo se vendían postales para turistas, y que debía abandonar el lugar de inmediato pues aquel era el límite de una propiedad privada y los visitantes no eran bienvenidos.

Su tono era tan adusto que Jared se puso de inmediato a la defensiva, aquel hombre no tenía motivos para suponer que fuera a traspasar ningún límite, y también le irritaba que considerase que una postal era equivalente a una fotografía. Pero sus padres no habían criado a un maleducado y contuvo su malhumor.

-Soy Jared Padalecki, - se presentó, en un tono que esperó neutral -vengo a hacerme cargo de la dirección del colegio, siento haberle dado la impresión de que fuera a entrar en su terreno, no tenía ninguna intención de ello, se lo aseguro. - el extraño le escuchaba sin modificar su expresión hosca y Jared se ofendía más a cada minuto- la mansión es muy hermosa- explicó guiado por la irritación que le producía la presunción del hombre y sus desagradables maneras.


-Supongo que lo es, si aprecias los caseríos al estilo de la mansión Belasco – a pesar del tono desdeñoso, la referencia a la película de John Hough, que él mismo había asociado con el lugar, le hizo parpadear. Una coincidencia semejante le habría servido para iniciar una conversación en cualquier otra circunstancia pero aquel hombre mantenía el ceño fruncido, y una expresión de tal absoluto desprecio dirigida hacia él, que desistió de intentarlo siquiera.


-Y, en todo caso, señor Padalecki, no me interesa quien es usted, solo que se aleje de los terrenos de mi familia, cuanto antes...- le espetó éste,la voz cargada de tanto desdén, y la mirada tan helada, que Jared se sintió perplejo y necesitó recurrir a todos sus años de entrenamiento para contener su ira y no mandar toda su educación a paseo para gritarle cuatro cosas al engreído personaje.


Lo miró alejarse en dirección a la mansión, tras su agria despedida, y maldijo por lo bajo; así que ese era uno de los habitantes de la mansión, bien, si era una muestra del resto, ya podía afirmar que un ejército de vampiros habría sido mucho más agradable.


Regresó al familiar interior de su coche y, durante unos segundos, apretó con fuerza el volante para calmar el enojo que sentía. Desde luego aquel hombre no se había presentado, aunque no le extrañaba, los de su clase nunca seguían las convenciones, demasiado acostumbrados a marcar sus propias reglas, su poder en el lugar le habría hecho creer que estaba por encima de los demás.


Esperaba no volver a encontrárselo, con un poco de suerte no sería difícil que fuera así, herederos millonarios y atractivos como aquél no solían mezclarse con la comunidad de un pueblo tan pequeño. Decidió que aquel encuentro no iba amargarle sus expectativas sobre el lugar, era muy improbable que fueran a moverse en las mismas esferas.


Arrancó el vehículo en dirección al pueblo, e intentó concentrarse en lo emocionante de su nueva vida, pero, a pesar de sus intentos de alejar el desagradable encuentro de su mente, fue incapaz de lograrlo. Todo su buen humor se había agriado por culpa de la brusquedad del desconocido.

 


                                                                    Tardó varios minutos en llegar al pueblo y, ante éste, se reafirmó en su impresión inicial, parecía un lugar encantador, el tipo de lugar que buscaba. Le maravilló además el agradable olor a pan recién hecho que parecía impregnar el entorno, suponía que provenía de la panificadora, en el límite de la comunidad. Aquel apetitoso aroma creaba una atmósfera cálida y hogareña que lo empapaba todo. 

A pesar de que su decisión no había sido bien entendida en su circulo personal, necesitaba un cambio: un vida sencilla, tranquila, incluso mediocre, el tipo de vida que la mayoría obtenía. Y aquel pueblo parecía hecho para ese estilo de vida. 


Antes de comenzar a buscar la inmobiliaria con la que había establecido la compra de su futuro hogar (tenía dos lugares reservados, y el encargado le había asegurado por teléfono que podría instalarse en pocas horas en el que escogiera) atravesó la única auténtica avenida que tenía el lugar, sorprendido de lo próximo que se hallaba el bosque de la población. Desde lo alto de la colina, había tenido la sensación de que la distancia era algo mayor.

Su mirada se veía atrapada de nuevo por la zona boscosa y se recriminó su desconfianza, no había nada inusual allí, nada acechaba entre las sombras. Jared suspiró e intentó convencerse de que su malestar solo obedecía al cansancio y quizá a la irritación por lo sucedido en el camino.

Encontró la inmobiliaria casi sin buscarla y aparcó su vehículo a pocos metros. En cuanto puso sus pies en tierra, la escasa distancia hasta la entrada del edificio se transformó en algo confuso y lejano, como si hubiera sido atrapado en un sueño sin previo aviso; algo se retorcía en sus tripas, su intuición le gritaba una advertencia.  Había dependido de ésta en  demasiadas ocasiones para ignorarla sin más. 

Observó de nuevo la arboleda y el temor se aposentó en la boca del estómago como una certeza: era como el eco de una especie de recuerdo. Se detuvo, asaltado por esa sensación irritante de algo a medias olvidado que se esfuerza por retornar a la memoria pero que es imposible de aprehender. 

En las fotografías solo había parecido un hermoso bosque del Noreste, pero a pocos metros del mismo, podía percibir una sutil diferencia: cómo la luz parecía incapaz de entrar en lo más profundo del mismo debido a la espesura, sin embargo,  a aquella distancia, era imposible asegurarlo. No podía apreciar el tipo de moho que crecía sobre los troncos o el aroma que lo impregnaba, las peculiares especies que sólo crecían en tales lugares, sabía que sólo podía ser su imaginación gastándole una broma pesada, pero demasiados años en aquella ocupación le habían ayudado a afilar su instinto y sentía cada vello de su cuerpo erizado.

"No está pasando nada, nadie desaparece en este lugar, es solo tu imaginación, viejos hábitos, nada está pasando"

Pero el escalofrío que recorría su cuerpo le indicaba otra cosa y Jared miró el inicio de la arboleda con aprensión, quizá había una posibilidad de estar equivocado, oró para que la hubiera, pero sintió, en lo más profundo de quién era, todo lo contrario. 

 

 

*"Salems's Lot"- Libro de Stephen King que ha sido adaptado en dos ocasiones.