Chapter Text
La noche caía sobre Ciudad Espejismo, un manto de oscuridad que se extendía por sus calles como un presagio de los secretos que ocultaba. Las luces de neón parpadeaban, creando un espejismo de vida en una metrópolis que parecía respirar corrupción por cada poro de asfalto. En medio de este escenario urbano, un nuevo jugador estaba a punto de entrar en escena, sin saber que su llegada alteraría el delicado equilibrio de poder que mantenía a la ciudad en un constante estado de tensión.
Mike Hydro, conocido en los círculos policiales como "El Francotirador", descendió del tren con un maletín en una mano y un expediente en la otra. Sus ojos, agudos como los de un depredador, escanearon la estación en busca de amenazas potenciales. A sus 32 años, Mike ya era una leyenda en el departamento de policía de su ciudad natal. Su puntería era legendaria, su intuición casi sobrenatural, y su determinación inquebrantable. Pero Ciudad Espejismo era un animal completamente diferente, y él lo sabía.
El detective se ajustó la gabardina, sintiendo el peso reconfortante de su arma oculta. El aire húmedo y cargado de la ciudad se pegaba a su piel, como si intentara advertirle de los peligros que acechaban en cada esquina. Mike había sido transferido a la unidad de crimen organizado de Ciudad Espejismo con una misión clara: desmantelar la red criminal más poderosa que la ciudad había conocido jamás.
Mientras caminaba por las calles atestadas, Mike repasaba mentalmente la información que había memorizado. La organización que buscaba estaba liderada por un enigmático figura conocida solo como "El Ilusionista". Los informes hablaban de un criminal carismático y astuto, capaz de manipular tanto a sus aliados como a sus enemigos con una facilidad aterradora. Nadie conocía su verdadera identidad, y los pocos que habían estado cerca de descubrirla habían desaparecido misteriosamente.
Mike se detuvo frente a un edificio destartalado que servía como fachada para la comisaría local. Respiró hondo, preparándose para lo que vendría. Sabía que no sería bienvenido; los policías locales rara vez apreciaban la intrusión de un forastero, especialmente uno con su reputación.
Al entrar, fue recibido por el aroma acre del café rancio y el murmullo de conversaciones que se apagaron en el momento en que puso un pie en la oficina. Ojos desconfiados lo siguieron mientras se dirigía al despacho del capitán.
El capitán Jack un Scizor imponente, con cicatrices que hablaban de años de servicio en las calles más duras de la ciudad. Su mirada penetrante evaluó a Mike de pies a cabeza antes de gruñir un saludo.
"Así que tú eres el famoso Inteleon," dijo Scizor, su voz áspera como papel de lija. "Espero que seas tan bueno como dicen, porque aquí vas a necesitar algo más que suerte para sobrevivir."
Mike asintió, manteniendo una expresión neutral. "Estoy aquí para hacer un trabajo, capitán. No busco problemas, solo resultados."
Scizor soltó una carcajada amarga. "Resultados, dice. Chico, no tienes idea de lo que te espera. Esta ciudad... esta ciudad te cambia. Te corrompe. Y si no te corrompe, te destruye."
"He lidiado con corrupción antes," respondió Mike, su voz firme.
"No como esta," Scizor se inclinó hacia adelante, sus ojos brillando con una mezcla de advertencia y algo que Mike no pudo identificar. "El Ilusionista no es un criminal común. Es un fantasma, un mito. Nadie sabe quién es realmente, pero su influencia se siente en cada rincón de Ciudad Espejismo. Políticos, jueces, incluso policías... nadie está fuera de su alcance."
Mike procesó la información en silencio. Sabía que la situación era grave, pero la gravedad en la voz del capitán sugería que incluso los informes que había leído subestimaban la realidad.
"¿Alguna pista sobre su identidad?" preguntó Mike.
Scizor negó con la cabeza. "Nada concreto. Algunos dicen que es un ex agente de inteligencia. Otros, que es el heredero de una antigua familia criminal. Lo único que sabemos con certeza es que es brillante, despiadado y tiene un don para la manipulación que raya en lo sobrenatural."
Mike asintió, su mente ya trabajando en posibles ángulos de investigación. "Necesitaré acceso a todos los archivos relacionados con El Ilusionista y su organización."
"Los tendrás," dijo Scizor, "pero te advierto, Hydro. Ten cuidado en quién confías. En esta ciudad, las lealtades cambian más rápido que el clima."
Con esas palabras de advertencia resonando en sus oídos, Mike salió de la oficina del capitán y se dirigió a su nuevo escritorio. Los otros detectives lo observaban con una mezcla de curiosidad y recelo. Sabía que tendría que ganarse su confianza, pero eso llevaría tiempo. Tiempo que no estaba seguro de tener.
Mientras se sentaba y comenzaba a revisar los archivos, Mike no podía sacudirse la sensación de que estaba siendo observado. No por sus nuevos colegas, sino por algo más siniestro, más elusivo. Como si la ciudad misma estuviera evaluándolo, decidiendo si lo aceptaría o lo destruiría.
Poco sabía Mike que, en ese preciso momento, a kilómetros de distancia, en el corazón del distrito financiero de Ciudad Espejismo, el objeto de su búsqueda estaba siendo informado de su llegada.
En el ático de un rascacielos de cristal y acero, Zack Mirage, conocido en el submundo criminal como "El Ilusionista", observaba la ciudad que consideraba su reino personal. A sus 35 años, Zack había construido un imperio criminal que rivalizaba con las corporaciones más poderosas del mundo. Su apariencia era engañosamente juvenil, con rasgos afilados y ojos de un azul tan intenso que parecían cambiar de color según su estado de ánimo.
"Señor," una voz interrumpió sus pensamientos. Era su mano derecha, Lucy Zory, tambien una Zoroak de 28 años con una habilidad innata para recopilar información. "Tenemos noticias interesantes de la comisaría central."
Zack se giró, una sonrisa enigmática jugando en sus labios. "¿Oh? Cuéntame, querida Lucy."
"Han traído a un nuevo detective," informó Lucy, su voz profesional pero con un toque de preocupación. "Mike Hydro, alias Inteleon. Tiene una reputación impresionante. Dicen que es incorruptible y que nunca ha fallado en un caso."
Zack arqueó una ceja, su interés claramente despertado. "Incorruptible, ¿eh? Eso suena como un desafío fascinante."
Lucy frunció el ceño. "Señor, con todo respeto, este hombre podría ser una amenaza real. Sus métodos son poco ortodoxos y tiene un historial de desmantelar organizaciones que se creían intocables."
"Mi querida Lucy," Zack se acercó a ella, su voz suave pero cargada de autoridad. "Cada amenaza es una oportunidad disfrazada. Este... Inteleon podría ser exactamente lo que necesitamos para hacer las cosas más interesantes."
"¿Qué quiere que hagamos?" preguntó Lucy, conociendo lo suficiente a su jefe para saber que ya tenía un plan en mente.
Zack se volvió hacia la ventana, su reflejo superpuesto sobre el paisaje urbano. "Por ahora, nada. Observemos. Aprendamos. Veamos de qué está hecho nuestro nuevo amigo. Y cuando llegue el momento adecuado..." su sonrisa se ensanchó, revelando un atisbo de los colmillos que le habían ganado el apodo de Zoroark en los círculos más oscuros de la ciudad, "le daremos la bienvenida a Ciudad Espejismo como solo nosotros sabemos hacerlo."
Lucy asintió, reconociendo la orden implícita. Mientras se retiraba para poner en marcha la red de informantes de la organización, no pudo evitar sentir una mezcla de admiración y temor por su jefe. Zack Mirage no era un hombre que tomara las amenazas a la ligera, y ella había visto de primera mano lo que les sucedía a aquellos que se interponían en su camino.
Mientras tanto, de vuelta en la comisaría, Mike Hydro se sumergía en los archivos, conectando puntos que otros habían pasado por alto. Su mente analítica trabajaba a toda velocidad, construyendo un mapa mental de la red criminal de El Ilusionista. Cada pieza de información, por insignificante que pareciera, podía ser la clave para desentrañar el misterio.
A medida que las horas pasaban, Mike comenzó a notar patrones. Negocios aparentemente legítimos que servían como fachadas para operaciones de lavado de dinero. Políticos cuyas campañas habían recibido donaciones sospechosas. Jueces cuyos veredictos parecían favorecer sistemáticamente a ciertos acusados.
Pero lo que más le intrigaba era la figura del propio Ilusionista. Los informes hablaban de un hombre que podía estar en varios lugares a la vez, que cambiaba de apariencia como otros cambiaban de ropa. Algunos testigos juraban haberlo visto transformarse ante sus propios ojos, aunque Mike atribuía esos relatos a la histeria y la superstición.
Mientras profundizaba en su investigación, Mike no podía sacudirse la sensación de que estaba siendo observado. No era paranoia; años en la fuerza le habían enseñado a confiar en sus instintos. Alguien, en algún lugar, estaba siguiendo sus movimientos.
Lo que Mike no sabía era que, en ese preciso momento, Lucy Zorua estaba recibiendo un informe detallado de cada paso que había dado desde su llegada a Ciudad Espejismo. La red de informantes de Zack Mirage era vasta y eficiente, con ojos y oídos en cada rincón de la ciudad.
"El detective Hydro ha estado revisando los archivos del caso Diamante Negro," informó uno de los infiltrados en la policía. "Parece especialmente interesado en las conexiones con el distrito financiero."
Lucy frunció el ceño. El caso Diamante Negro había sido uno de los pocos momentos en que la organización de Zack había estado cerca de ser expuesta. Que el nuevo detective estuviera indagando en eso no era una buena señal.
"Mantenlo vigilado," ordenó Lucy. "Quiero saber cada movimiento que haga, cada persona con la que hable. Y prepara un informe completo para el señor Mirage."
Mientras Lucy coordinaba la vigilancia, Zack Mirage se preparaba para su aparición pública semanal. Como CEO de Mirage Enterprises, una de las corporaciones más influyentes de Ciudad Espejismo, Zack mantenía una fachada de respetabilidad que le servía como escudo perfecto para sus actividades menos lícitas.
Esa noche, Zack asistiría a una gala benéfica en el Museo de Arte Moderno de Ciudad Espejismo. Era el tipo de evento al que acudía la élite de la ciudad, una oportunidad perfecta para reforzar alianzas y, si era necesario, ejercer un poco de presión sutil.
Mientras se ajustaba la corbata frente al espejo, Zack reflexionaba sobre la llegada del detective Hydro. Por un lado, representaba una amenaza potencial a todo lo que había construido. Por otro, la idea de un adversario digno le resultaba emocionante. Hacía tiempo que nadie representaba un verdadero desafío para él, y Zack sentía que se estaba oxidando.
"Quizás sea hora de subir el nivel del juego," murmuró para sí mismo, una sonrisa depredadora formándose en sus labios.
De vuelta en la comisaría, Mike finalmente levantó la vista de los archivos, notando que ya era de noche. Había perdido la noción del tiempo, absorto en su investigación. Se frotó los ojos, sintiendo el cansancio del viaje y las horas de trabajo intenso.
Fue entonces cuando notó un sobre en su escritorio que no estaba allí antes. Frunciendo el ceño, lo abrió con cautela. Dentro había una invitación elegante para la gala benéfica en el Museo de Arte Moderno, junto con una nota manuscrita:
"Detective Hydro, bienvenido a Ciudad Espejismo. Pensé que le gustaría conocer a algunos de los ciudadanos más influyentes de nuestra hermosa ciudad. Espero verlo esta noche. - Un amigo"
Mike examinó la invitación y la nota, su mente trabajando a toda velocidad. ¿Quién podría haberla dejado? ¿Y por qué? ¿Era una trampa o una oportunidad genuina para recopilar información?
Después de un momento de deliberación, Mike decidió que no podía dejar pasar esta oportunidad. Si los rumores sobre El Ilusionista eran ciertos, era probable que estuviera conectado con la élite de la ciudad. Y qué mejor lugar para comenzar a desentrañar esas conexiones que en un evento lleno de los poderosos y ricos de Ciudad Espejismo.
Con determinación, Mike se levantó y se dirigió a su apartamento temporal para prepararse. Mientras se duchaba y se ponía su mejor traje, no podía evitar sentir que estaba a punto de entrar en la boca del lobo. Pero si eso era lo que se necesitaba para resolver el caso, estaba más que dispuesto a correr el riesgo.
Lo que Mike no sabía era que, al otro lado de la ciudad, Zack Mirage se preparaba para el mismo evento con una anticipación casi palpable. El juego estaba a punto de comenzar, y Zack tenía toda la intención de establecer las reglas.
A medida que la noche avanzaba, los invitados comenzaron a llegar al Museo de Arte Moderno de Ciudad Espejismo. La crème de la crème de la sociedad desfilaba por la alfombra roja, luciendo joyas deslumbrantes y trajes de diseñador. Fotógrafos y periodistas se agolpaban tras las barreras, capturando cada momento para las páginas de sociales del día siguiente.
Mike Hydro llegó en un taxi, sintiéndose ligeramente fuera de lugar entre tanto lujo. Su traje, aunque elegante, palidecía en comparación con los atuendos extravagantes que desfilaban frente al Museo de Arte Moderno de Ciudad Espejismo. Las joyas brillaban como estrellas bajo las luces de los flashes, y los invitados parecían moverse con una confianza que solo el poder y el dinero podían otorgar. Mike, sin embargo, no estaba allí para encajar; estaba allí para observar.
Pagó al taxista y salió del vehículo, ajustándose la corbata mientras sus ojos analizaban el entorno. La seguridad era estricta: guardias en cada entrada, cámaras estratégicamente colocadas y un flujo constante de asistentes verificando invitaciones. Su instinto le decía que este evento no era solo una gala benéfica; era un escaparate para los jugadores más importantes de la ciudad. Y entre ellos, tal vez, estaría su objetivo: El Ilusionista.
Con la invitación en mano, Mike se acercó a la entrada principal. Un hombre corpulento con un auricular lo detuvo momentáneamente para verificar su pase. Tras un breve asentimiento, le permitió pasar.
"Bienvenido, señor Hydro," dijo el guardia con una sonrisa profesional pero vacía.
Mike asintió en respuesta y cruzó las puertas hacia el interior del museo. El ambiente cambió inmediatamente: música suave de piano llenaba el aire, las paredes estaban adornadas con obras de arte contemporáneo, y las conversaciones se mezclaban en un murmullo constante. La élite de Ciudad Espejismo estaba allí, luciendo sus mejores galas y moviéndose como si fueran dueños del mundo.
Mientras avanzaba por la sala principal, Mike no podía evitar notar las miradas curiosas que recibía. Era evidente que no era un rostro familiar entre esa multitud. Pero eso no le preocupaba; al contrario, lo consideraba una ventaja. Ser un desconocido significaba que podía moverse sin levantar demasiadas sospechas... al menos por ahora.
En una esquina de la sala, junto a una imponente escultura abstracta, vio a alguien que destacaba incluso entre esa multitud: Zack Mirage. Alto, elegante y carismático, Zack parecía irradiar una energía magnética que atraía a todos los presentes hacia él. Vestido con un impecable traje negro y una corbata roja que añadía un toque audaz a su apariencia, Zack estaba rodeado por un pequeño grupo de personas que reían ante algo que acababa de decir.
Mike lo reconoció inmediatamente por las fotos que había visto en los archivos: Zack Mirage, el carismático CEO de Mirage Enterprises y uno de los hombres más influyentes de la ciudad. Pero lo que los archivos no podían capturar era la presencia casi hipnótica del hombre. Había algo en su manera de hablar, en su postura relajada pero autoritaria, que hacía imposible apartar la mirada.
Decidido a aprovechar la oportunidad, Mike se dirigió hacia el grupo. No sabía si Zack estaba directamente involucrado con El Ilusionista o si simplemente era otra pieza en el tablero, pero estaba claro que valía la pena investigarlo.
"Disculpen," dijo Mike al llegar al círculo. "No pude evitar notar su conversación desde el otro lado de la sala. ¿Puedo unirme?"
Zack giró la cabeza hacia él, sus ojos azules brillando con interés mientras evaluaba al recién llegado. Una sonrisa apareció en sus labios.
"Por supuesto," dijo Zack con voz suave pero firme. "Siempre es un placer conocer caras nuevas. Soy Zack Mirage."
"Mike Hydro," respondió Mike mientras estrechaban manos. El apretón fue firme pero breve, como si ambos estuvieran midiendo al otro.
"Hydro... ese nombre me suena," comentó Zack con una sonrisa enigmática. "¿Es usted nuevo en Ciudad Espejismo?"
"Así es," respondió Mike con calma. "Trabajo en seguridad pública."
La mención de su profesión provocó una ligera reacción en algunos miembros del grupo, pero Zack no pareció inmutarse.
"Interesante," dijo Zack mientras tomaba una copa de champán de una bandeja cercana y se la ofrecía a Mike antes de tomar otra para sí mismo. "Ciudad Espejismo puede ser... complicada para alguien nuevo en su línea de trabajo."
"Eso he oído," dijo Mike mientras aceptaba la copa pero no bebía. "Pero me gustan los desafíos."
Zack soltó una carcajada suave pero genuina. "Entonces ha venido al lugar correcto."
La conversación continuó durante unos minutos más, tocando temas superficiales como el arte expuesto y los proyectos benéficos respaldados por Mirage Enterprises. Sin embargo, Mike notó algo curioso: aunque Zack parecía completamente relajado y amigable, había un brillo calculador en sus ojos, como si estuviera analizando cada palabra que salía de su boca.
Finalmente, Zack se inclinó ligeramente hacia él y dijo en voz baja: "Espero que disfrute del evento esta noche, señor Hydro. Pero tenga cuidado... Ciudad Espejismo tiene una forma peculiar de poner a prueba incluso a los hombres más fuertes."
Antes de que Mike pudiera responder, Zack se disculpó cortésmente y se alejó hacia otro grupo de invitados.
Mike observó cómo desaparecía entre la multitud, sintiendo que acababa de tener un encuentro con alguien mucho más peligroso e inteligente de lo que aparentaba ser. Una sensación fría le recorrió la espalda. Sabía que Zack Mirage era su principal sospechoso, pero algo en su actitud le decía que la verdad era mucho más compleja de lo que había imaginado.
De repente, sintió una mano en su hombro. Se giró rápidamente, listo para defenderse, pero se encontró con una mujer de cabello oscuro y ojos penetrantes que lo miraba con una sonrisa enigmática.
"Detective Hydro, ¿verdad?" dijo la mujer con una voz suave pero autoritaria. "Estaba esperando conocerlo."
Mike frunció el ceño. "¿Quién es usted?"
"Mi nombre es Lucy Zorua," respondió ella. "Soy... una amiga de Zack Mirage. Y creo que tenemos mucho de qué hablar."
