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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-12-22
Words:
2,411
Chapters:
1/1
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10
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210
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16
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1,422

sweet nothing

Summary:

siempre que manuel regresa de un agotador día de entrenamiento de boxeo, lautaro lo espera para hacerle mimos.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Lautaro está tumbado sobre la cama en medio del living cuando oye la puerta ser abierta abruptamente, cerrándose de golpe.

Se gira entre las sábanas que lo cubren para enfocar sus ojos en el alfa que hace su aparición, luciendo transpirado, cansado y molesto mientras se saca el buzo y tira las llaves del auto contra la mesa de ping-pong. El olor agrio y picante que emana Manuel le pica molesto en la nariz al omega, siendo suficiente para hacerle saber que las cosas no marchan bien.

"Che, ¿estás vivo?" El omega pregunta a la vez que se incorpora sobre la cama, ladeando su rostro cuando ve al ojiverde suspirar.

"Por poco" esboza una sonrisa cansada mientras responde, acercándose hasta donde Lautaro está, aún sobre la cama desordenada frente al televisor.

Faltaban solamente dos días para la pelea y tanto Lautaro como Santiago no habían dudado ni un segundo cumplirle el pedido a Manuel de sacar las camas hacia el living para poder ver películas juntos, en un momento de relajación. A pesar de que la idea inicial era pasar el rato los tres juntos, Santiago prefería dejarlos solos, justificando su ausencia con cualquier excusa barata.

Cuando Manuel se subió sobre la cama, lo primero que sintió de golpe fue el aroma dulce de Lautaro impreso en las sábanas. Un olor cremoso y suave se coló por sus fosas nasales al aspirar poquito la cálida mezcla entre el coco suave y la miel junto con los jazmines. Lautaro olía delicioso. Manuel podría llegar incluso saborearlo en la punta de lengua si cerraba sus ojos y apagaba el caos de su mente.

Salió de su ensoñación al sentir el tacto suave de Lautaro contra su rostro, exactamente donde los moretones causados por el entrenamiento estaban.

"¿Fue muy duro hoy?" Acarició con la yema de su pulgar la herida cicatrizada por encima de la mejilla del alfa, de un tono verdoso.

"Me hicieron mierda, pero gané" casi suelta un ronroneo gracias a los toques suaves del omega en su rostro, tuvo que morderse el labio inferior. "¿Dónde está Santiago?"

"Salió con Balza hace rato. ¿Seguro que te sentís bien?" Nuevamente volvió a cuestionar, sus cejas arqueándose hacia abajo en un gesto de genuina preocupación y sus ojos brillando por algo que el alfa no terminaba de comprender. "Manu, no me gusta que estés todo golpeado"

El abultamiento en sus labios solo causó que algo en el estómago de Manuel se revolviera, sus ojos bajando por un instante fugaz al pronunciado puchero de Lautaro.

Iba a matarlo de ternura.

Por su propia seguridad, Manuel quitó su mirada del omega y se dio la vuelta, recostando su cabeza sobre los muslos regordetes de Lautaro.

"No tengo otra opción, gordo. Encima la pelea es en dos días. ¿Qué vas a hacer cuando el pelotudo ese me de la primera piña?"

Lautaro sabía que lo más probable era que se desmayara mientras Manuel peleaba. Lo presentía.

Mucho le gustaba el rostro del alfa como para verlo lleno de golpes. Odiaba eso.

Sus dedos no dejaron de acariciar dulcemente los moretones esparcidos en el rostro del alfa, subiendo el toque hacia su nariz y luego bajando a sus mejillas, donde suavemente palpaba la piel cálida de Manuel, quien mantuvo sus ojos cerrados todo el rato, dejándose hacer.

"Capaz me muera de los nervios e intente cubrirme la cara para no ver que te golpean" respondió por fin, ahora hundiendo sus dedos en los mechones azabaches del ojiverde que felizmente suspiró, suavizando su tensa expresión antes de ronronear poquito. Lautaro sonrió. "O me suba al ring para morderlo"

Las caricias continuaron por lo que parecieron ser horas, incluso Lautaro creyó por un momento que Manuel se había quedado dormido por los mimos, sin embargo la respiración le hacía saber que no estaba en lo cierto.

Él daría su vida por vivir más momentos como estos con Manuel. Los dos juntos, sobre las sábanas desordenadas de la cama mal acomodada en el living, la tenue luz del atardecer filtrándose a través de las cortinas mal puestas y con el aire repleto de sus aromas mezclados.

Olía a ellos dos. A hogar.

Lautaro aprovechó que Manuel mantenía sus ojos cerrados para así poder tomarse el atrevimiento de contemplarlo con ojos desbordando corazones sin ser atrapado en el proceso. Desde sus cejas pobladas, su nariz respingona y sus labios gruesos... Todo en Manuel le gustaba. Incluso esos golpes feos que le daban un aura más animal.

"No entiendo cómo haces eso tan bien" la voz rasposa de Manuel se coló por sus oídos, interrumpiendo bruscamente sus pensamientos. El alfa abrió sus ojos con lentitud, fijándolos en los avellanas que lo veían de vuelta por encima. "Seguí haciéndolo. Me gusta como se siente"

"Sos un alfa re mimoso vos" le dijo con un tono de burla, pero no esa que juzgaba. Manuel asintió, moviendo un poco su rostro hasta que sus labios rozaron el pulgar de su amigo, donde dejó el roce de un beso efímero que hizo los mofletes del omega incendiarse en su brillante carmín. "¿Con quién más hacés esto?"

"Solo con vos. Soy un alfa muy fiel, Lauti"

Estuvo a punto de responderle con una joda, más se vio obligado a callar porque Manuel se removió hasta encontrar una posición más cómoda, que era entre las piernas abiertas de Lautaro, su espalda pegada al pecho del omega y su cabeza descansando sobre el hombro derecho del rubio.

Lautaro se tensó por un momento, pero poco a poco fue relajando sus músculos, rodeando con sus brazos el torso de Manuel, metiendo con cuidado sus manos por debajo de la camisa gris que desprendía con potencia un olor almizclado con toques de canela y miel. Con la punta de sus dedos frotó con sutileza la piel tibia de Manuel, a quien Luataro sintió estremecerse apenas entraron en contacto.

Lo que se trasmitía en la televisión seguía reproduciéndose, pero ellos estaban inmersos únicamente el uno en el otro.

Desde su posición, el rubio podía ver con más claridad el rostro maltratado de Mernuel, algo en su pecho contrayéndose quizá porque a su omega no le agradaba para nada ver a quien consideraba su alfa en esa situación.

Fue su instinto capaz, o tal vez el mismo Lautaro inclinándose lo suficiente para dejar sus labios apoyados encima de uno de los hematomas. Manuel abrió sus ojos tan pronto sintió la caricia ajena y aprovechó el momento de otro beso para tomar las manos de Lautaro que antes descansaban en su abdomen para guiarlas hasta que las tuvo frente a su rostro.

"¿Qué hacés?" Se quejó el omega cuando Manuel beso el dorso de sus manos.

"Devolviéndote el favor" volvió a dejar otro beso, ahora en la otra mano. Lautaro quiso contraer sus brazos nuevamente a su lugar, pero la fuerza de Manuel era superior a la suya, por lo que ni siquiera se movió un centímetro.

"No estoy haciendo esto como un favor, Manu. Lo hago porque quiero que te relajes, que estés más tranquilo y sin presiones" desde su lugar, el alfa lo miraba fijo a los ojos, escuchándolo. "Vas a pelear en dos días y sé que eso te tiene tenso, gordo. Y por eso es que hago esto. No por mí. Sino por vos, porque quiero hacerte sentir bien"

Había cosas que Luataro nunca había visto en su vida, el ligero sonrojo en las mejillas de Manuel eran una de ellas.

Se veía hermoso así. El cabello azabache revuelto, boca semiabierta, pómulos ruborizados y ojos centelleantes similares a unas estrellas clavados en los suyos propios.

En los momentos así, Lautaro realmente se preguntaba si Manuel también sentía lo mismo.

En los momentos así, Manuel se cuestionaba internamente a sí mismo si acaso era prudente lanzarse y besarlo.

Aún así, se topaban de golpe con la realidad que tan pronto como los ilusionaba, los obligaba a reprimir lo que sentían.

Eran amigos. Mejores amigos. Compañeros de stream. No solo eran ellos dos, Santiago también era importante para el grupo. Ante el ojo de los demás, solo eran amigos que se querían de una manera distinta.

Pero solo eso. Amigos.

Tragándose el nudo en su garganta, Lautaro se removió incómodo, apartándose de Manuel como si su presencia quemara.

Por dentro, el alfa de Manuel gimoteó al sentir como el omega se escapaba de su alcance.

"Lautaro"

"No me mires así, Manuel" pronunció con cierta dificultad. Manuel frunció el entrecejo al percibir el aroma dulce del omega tornarse amargo.

No, no, no.

"¿Así como?"

Lautaro suspiró, molesto consigo mismo por tomar decisiones tan impulsivas. Manuel lo observó con cautela mientras gateaba en la cama hasta llegar una vez más a donde el omega estaba. No lo dudó, volvió a recostarse sobre él, su nariz haciéndole cosquillas al cuello puro y blanquecino del omega.

"Te quiero oler. Quiero que me hagas mimos, Lauti"

¿Cómo podía negarse si se lo pedía así, con esa voz suave que solo Manuel usaba cuando le hablaba a él?

Hundió por tercera vez sus manos en el cabello de Manuel y cerró sus ojos, apretando sus labios para no soltar sonido alguno mientras el alfa se hundía aún más contra su cuello, olfateando su aroma como si fuese el elixir de la vida eterna, una droga incapaz de poder dejar.

Manuel amaba el olor de Lautaro. Si había algo que lo calmaba, era su agradable aroma dulzón.

Dios, Manuel viviría feliz con su nariz enterrada en ese cuello.

Inhaló con ímpetu, cerrando sus ojos porque se sentía mareado y oh, los mimos en su cabello no ayudaban mucho a lo que estaba sintiendo.

Dejó sus labios presionados sobre ese espacio en el cuello de Lautaro, donde una marca tendría que estar. En su cabeza repleta del olor de Lautaro, Manuel se repetía con seguridad que sería la suya.

"No entendés lo bien que me hacen tus feromonas, bebote" susurró aún por encima de su cuello, depositando más besos cortos alrededor de la glándula odorífera del rubio. Los vellos de la piel del omega se erizaron. "¿Podés marcarme con tu olor? Por favor" pidió saliendo de su escondite, mirándolo con esos ojos verdes brillando en desespero.

Era raro ver a un alfa rogando por obtener las feromonas de un omega cubriendo su cuerpo. Hasta donde Lautaro conocía, eso solo lo hacían cuando ya estaban en pareja, enlazados.

Manuel y él no eran nada de eso.

"Los alfas no piden cosas así"

Pero ni siquiera eso lo detuvo de cumplirle el deseo al alfa que su omega interior proclamaba como su propiedad.

Manuel dejó caer sus párpados pesados después de un ruidoso suspiro apenas el leve aroma de Lautaro lo comenzó a abordar de a poco. Al inicio fue suave, pero con el pasar de los segundos fue intensificándose. Manuel probablemente gimió contra el cuello del rubio para cuando detectó la esencia tropical y ligeramente avainillada del coco oponiéndose ante el floral de los jazmines con chispas doradas de la miel.

El cuerpo entero de Lautaro se paralizó apenas percibió la humedad de lo que suponía era la lengua del alfa. Sin pensarlo soltó los cabellos negros y posó sus manos sobre los hombros anchos por el entrenamiento de Manuel, apretando sus dedos con fuerza contra la piel por encima de la camisa.

"Manuel, pará" no parecía tener intenciones de hacerlo y la única idea que se le ocurrió a Lautaro en esos momentos fue llamarlo de otra manera. "Alfa"

Se produjo al instante, Manuel saliendo de su cuello para mirarlo con las pupilas dilatadas, el verde completamente extinto mientras buscaba el motivo de su llamada.

"Omega" correspondió al rubio, sonriendo como un tonto enamorado cuando se inclinó y rozó sus narices en un afectuoso besito esquimal. El omega soltó una risa encantadora que solo motivó a Manuel a frotar ahora sus mejillas juntas y también sus frentes, en busca de marcarlo con su propia esencia. "Lautaro, gracias por todo"

"¿A qué te referís con eso?" Inquirió curioso, sus rostros aún juntos. Respiraban el aliento contrario.

"Por todo. No sé qué haría sin vos a mí lado, gordo. Tuve un día de mierda" comenzó diciendo con una triste sonrisa dibujada en sus labios, "pero vos me lo mejoraste. No sabes lo bien que me hacés sentir"

"Dale, boludo, te vas a poner así por unos mimos" jodió aún risueño, sus manos instalándose con cuidado a cada lado de la cara del alfa. "Siempre voy a estar acá para vos, Manu"

El beso simplemente se dió así. Sin esperarlo, sin palabras, sin prisas. Sus labios y respiraciones se mezclaron. Los dedos de Lautaro nunca dejaron de acariciar las mejillas de Manuel mientras se besaban.

Por un momento se quedaron así, sus frentes apoyadas mientras regulaban sus respiraciones. Lautaro tenía una sonrisa boba en su cara al igual que Manuel, quien se inclinaba nuevamente para picotear los labios ajenos.

Manuel deslizó sus manos por la espalda del omega, trazando círculos imaginarios por sobre su camisa, queriendo quedarse con esa cercanía para toda la vida. Lautaro ahora era quien se apoyaba en Manuel, su cabeza contra el pecho del tatuado mientras caían de espaldas al colchón.

"Me estoy esforzado mucho" susurró Manuel, dejando un beso suave en la coronilla de Lautaro. "Te prometí que lo haría, Lauti"

"Yo creo en vos, Manuel"

Finalmente, ambos se quedaron en silencio, acurrucados, envueltos en sus feromonas fusionadas en una sola fragancia. Manuel cerró sus ojos, contento con la cercanía que compartía con el rubio recostado en su pecho.

Ahí, en ese momento, Manuel se olvidaba de todo el estrés que sufría diariamente durante el proceso de entrenamiento. Era ahí, con sus brazos llenos de tinta rodeando el cuerpo delgado de Lautaro, que Manuel lograba sentirse pleno, en paz.

 

En ese abrazo y en esa respiración compartida, los dos lo supieron sin decirlo, sabiendo que podían enfrentar cualquier cosa mientras estuvieran al lado del otro.

Y nada más podía importarle a Manuel más que la sensación de ser correspondido en silencio.

"Sos el mejor de todos. Confío y creo en vos, Manuel, por favor, nunca dudes de eso"

Lautaro creía en Manuel, y eso era suficiente para motivarlo.

"Te amo mucho, Luataro"

"Lo sé. Yo también te amo" correspondió sin dudarlo, frotando su mejilla contra el pecho duro del alfa. "Así que seguí esforzándote, Manu, que al final de un día duro de entrenamiento tenés una recompensa"

"¿Mimos?" Cuestionó entre risas.

"Sí, Manu. Todos los mimos que vos quieras"

Notes:

muy capaz saque una continuación porque me gusta el concepto de moski consolando a mernuel después de lo de anoche :((

ficsito todo de luna, te amo mucho muack

espero les haya gustado <3