Chapter Text
Había una extraña energía acumulada en el patio del castillo de Shugodom, casi de anticipación. Los seis reyes estaban juntos, mirando cómo Gira metía una mano dentro de una bolsa y buscaba algo con insistencia. Al sacarla, un pedazo de papel quedó atrapado entre sus dedos. Acercó la hoja a su rostro y la observó con atención.
— ¡El primer miembro del equipo A es Kaguragi!
Cuando la paz se vuelve (casi) absoluta, cuando no hay enemigos ni peligros inminentes constantes, y lo único con lo que hay que lidiar es con la cotidianidad de gobernar un reino, existe el riesgo inminente de que todas tus habilidades de lucha se enfríen. Por ello, tener una reunión dedicada puramente al entrenamiento parecía algo positivo, independientemente de las relaciones entre reyes y reinos.
— Vamos Gira, más rápido... — murmura Yanma, quien está con sus manos en los bolsillos, observando como Gira mete la mano de nuevo para sacar un segundo papel de la misma bolsa.
Cuando el rey de Shugodom vuelve a sacar la mano, procede a leer en voz alta
— Primer miembro del equipo B ¡Hymeno!
La aludida, que estaba de pie con su clásico porte elegante, simplemente asiente y se dirige al extremo izquierdo del patio. Kaguragi, al ver esto, decide imitarla y avanza, dirigiendo sus pasos al lado derecho.
— ¿Estás seguro de que todo esto es necesario? — vuelve a hablar Yanma, flexionando las piernas para quedar en cuclillas, mientras apoya el codo derecho sobre la rodilla, y dejando descansar su mejilla en su puño.
— No seas tan impaciente, Yanma — Responde Jeramie con aquel tono poético característico de su voz — Ayuda a mantener las cosas más interesantes.
— Además, — agrega Rita, de pie, moviendo apenas los músculos necesarios para respirar, con los brazos descansando a los costados del cuerpo — elegir los equipos de manera aleatoria asegura que el enfrentamiento se lleve a cabo en condiciones igualitarias de azar.
— ¿Y no es más fácil elegir dos capitanes, y que ellos elijan a sus compañeros? — cuestiona una vez más el jefe de Nkosopa, mirando a Rita como si su explicación no tuviese sentido, para luego observar de reojo a Gira, que tiene dificultades para elegir el tercer papel.
— El mero hecho de que una persona pueda elegir primero a uno de sus compañeros antes que otro ya otorga una ventaja. Es más justo que todo sea decidido de manera aleatoria. — remata Rita, su voz fría marcando una sentencia, a lo que Yanma solo responde rodando los ojos.
— Eres desesperante… — murmura él, cosa que la juez de Gokkan responde mirándolo de reojo.
Gira saca la mano de la bolsa.
— Yanma, vas en el equipo A.
El rey, al escuchar su nombre, se pone de pie y, haciendo un gesto con dos dedos de manera despreocupada e informal, se dirige hacia donde se encuentra Kaguragi.
— Es raro ver a Yanma compartir espacio con Kaguragi — comenta Jeramie, observando cómo el líder de Nkosopa vuelve a ponerse en cuclillas y se sienta en el suelo, mientras el señor de Tōfu solo está parado ahí, escondiendo las manos dentro de sus mangas, mirándose de reojo.
— Tampoco es tan conflictivo. — dice Gira con tranquilidad mientras busca el cuarto papel — Simplemente… es alguien más hiperactivo y ya… ¡Oh! Vas en el equipo B.
Con el papel en mano, se lo muestra al mestizo, quien asiente y mira a Hymeno, haciendo una ligera reverencia con una sonrisa, a lo que ella responde imitándolo.
— Es bueno saber que trabajaré con alguien con clase de mi lado. — dice Hymeno, sonriendo con cierta seguridad, mientras observa cómo Jeramie se acerca a ella.
— Es bueno saber que tienes altas expectativas de mí — responde él, situándose al lado de la reina de Ishabāna.
Rita y Gira, siendo los únicos que quedaban en el centro, se miran: él con una sonrisa ligera, ella sin una expresión o emoción clara.
— ¿Estás seguro de que un enfrentamiento tres contra tres es una buena forma de entrenar? — cuestiona de repente la juez en voz baja, sin despegar sus ojos del rey de Shugodom.
Gira, que estaba concentrado intentando recoger los últimos dos papeles, levanta la cabeza y mira a Rita.
— ¡No te preocupes! Es solo para tener muchos escenarios posibles y distintas variables — responde él con bastante energía, mientras saca los últimos dos nombres de la bolsa — Si la próxima semana tienen tiempo, quiero invitarlos de nuevo a entrenar. Me gustaría probar un dos contra dos contra dos. Y en otra sesión de entrenamiento, enfrentamientos individuales.
Dicho esto, extiende ambos papeles en dirección a Rita.
— Elige uno. El nombre que salga irá para el equipo de Kaguragi y Yanma.
La juez, entendiendo la instrucción, levanta su diestra con lentitud deliberada y, tras pensar unos segundos para decidir si tomar el que está a su lado izquierdo o derecho, finalmente cierra los ojos y estira la mano para tomar uno al azar. Ya teniéndolo entre los dedos, abre los ojos y siente el peso de la hoja doblada. Al levantar la mirada, Gira acomoda su papel entre sus dedos.
— Y por descarte, el que tengo yo, irá al equipo B.
Rita, sin decir mucho más, vuelve a agachar la mirada, y observa el papel arrugado. Con los dedos de ambas manos, lentamente lo abre, hasta tener el nombre completamente visible.
— Gira. — dice finalmente con voz seca, mientras voltea la cara escrita en dirección al rey de Shugodom — Dice tu nombre.
De inmediato, Gira abre el papel que tiene en la mano, solo para confirmar que este decía el nombre de Rita.
— ¡Genial! Entonces yo voy con Yanma y Kaguragi, y tú con Jeramie y Hymeno.
Al escuchar esto, Yanma no puede evitar reír.
— No puede ser. ¿Esto se resume en el equipo divertido versus el aburrido? — dice a la vez que se levanta, mirando a Rita caminar al otro equipo. — ¡Suerte con tu club de té, Juez!
Rita, al escucharlo, solo frunce el ceño ligeramente, mientras camina en dirección a Gira para entregarle el papel, el cual el anfitrión recibe. Inmediatamente después, la juez se dirige a su grupo, donde Jeramie simplemente extiende las manos a la altura de sus hombros con una sonrisa, y Hymeno saluda con ánimo.
Gira, por su parte, guarda todos los papeles en la bolsa, mientras camina con entusiasmo hacia donde están los otros dos reyes.
— ¡Señor Gira! — Saluda Kaguragi, inclinando su cuerpo levemente — Tengo mucha curiosidad por la dinámica que podemos tener como equipo.
Yanma, en cambio, se acercó al rey, y lo abrazó por el hombro, antes de atraerlo y acomodarlo entre él y el lord de Tōfu.
— ¡Bueno, cara pulpo! Cómo podrás ver, te tocó el equipo divertido, así que espero que le saques provecho.
Luego dirigió su mirada hacia Kaguragi, apuntando dos dedos entre los ojos de él y los del propio Yanma.
— Y tu, Tanuki idiota, nada de hacer trampas y esas cosas… al menos no contra nosotros, que conocemos tus mañas.
— ¡Oh! ¿Y esa acusación, Yanma? — responde el hombre más grande, ladeando su cabeza en señal de confusión, pero con una ligera sonrisa asomándose.
— ¿De verdad quieres que te lo recuerde?
Kaguragi se queda en silencio unos segundos, antes de ladear la cabeza de nuevo, esta vez hacia el otro lado, mientras hace un rostro de confusión a la vez que emite un “¿Bwah?” de sus labios. Yanma solo rueda los ojos, pero no puede evitar reír.
— Bueno, bueno… esto será divertido... — Concluye finalmente el rey de Nkosopa
En el otro extremo, por el contrario, permanecían más tranquilos. Jeramie y Hymeno se movían ligeramente, pero con elegancia, mientras Rita, inamovible como siempre, mantenía su porte estático.
— Entonces... — habló Jeramie, mirando de reojo al resto de su equipo. — ¿Algún plan? Nos enfrentamos a una combinación algo... caótica.
— No creo que Gira sea un problema — responde Hymeno, señalando de forma sutil y elegante a los miembros del equipo contrario. — Él es alguien fuerte, pero cuando no está bajo un peligro real, se relaja demasiado. Luego tenemos a Kaguragi. Es el más grande y fuerte, por lo que no será fácil derribarlo.
— Y Yanma es ágil e impredecible. — remata Rita, cruzándose de brazos mientras sus ojos se mantienen en el equipo rival. — Él no sigue otras reglas que no sean las suyas propias. Eso nos puede tomar por sorpresa.
Jeramie, tras escuchar las aportaciones, asiente y sonríe.
— Bueno, al menos conocemos bien a nuestros rivales. — dice finalmente, con un tono ligeramente cantarín — Tenemos que mantenerlos a raya para que no se nos dispersen. Después de todo, lo que nosotros tenemos es orden y organización, cosa que dudo que ellos posean, al menos por ahora.
Con su cabeza, hace un gesto sutil hacia el otro equipo, donde se ve a Yanma raspándole los nudillos a Gira, quien se mueve desesperado, atrapado con el otro brazo, mientras Kaguragi se ríe con energía. Luego mira a su propio equipo, con las cejas levantadas y una sonrisa sutil. Hymeno no puede evitar reír con diversión al ver la escena, mientras que Rita permanece quieta e impasible, mirando al frente.
Desde la puerta principal del castillo, Dūga, quien había permanecido en silencio e inmóvil hasta entonces, camina en dirección al equipo A, viendo cómo su rey era torturado de manera infantil por el jefe de Nkosopa.
— Rey Gira. — saluda él con una leve inclinación, intentando no reír por lo que veía. — Espero su señal para dar comienzo.
El asistente observó de reojo a Yanma, quien se está divirtiendo mucho a costa del rey de Shugodom. Este, al recibir la indirecta muy directa a través de la mirada, suelta un resoplido y libera a Gira de sus brazos, agitando su mano por el dolor y el calor residual de frotar sus dedos contra el cuero cabelludo.
— ¿Y yo soy el peligroso? — susurra Kaguragi, sonriendo con genuina diversión, mientras Gira se frotaba la cabeza, adolorido.
— Al menos eso demuestra que está con energía, — menciona el anfitrión, señalando a Yanma con la cabeza mientras aún se acariciaba. — cosa es que es bueno para el entrenamiento.
— ¡Claro que estoy de ánimo! — responde Yanma con una sonrisa. — Tengo excusas para darle una lección a la araña, a doña perfecta y a estatua de hielo.
— ¡Te estoy escuchando, Yanma — grita Jeramie desde la distancia con una sonrisa sutil.
— ¡Tú cállate, que aún no cobro venganza por la broma del otro día!
Gira y Kaguragi se miran entre sí, ligeramente divertidos, antes de que el rey anfitrión mire a su asistente y le entregue la bolsa que usó para el sorteo.
— Nosotros estamos listos, puedes dar inicio cuando quieras — ordena finalmente, con su característico tono amable, mientras aún se soba la cabeza unos segundos más, antes de finalmente dejar descansar su mano.
Dūga, reverenciando levemente en señal de entendimiento, guarda la bolsa en su pantalón y se dirige al centro del patio, justo en la mitad, causando una separación visual y notoria entre los dos equipos.
— Enfrentamiento de equipos, tres contra tres. Pueden usar sus armas principales. El combate termina cuando uno de los dos equipos quede completamente inhabilitado
Ambos equipos se miraron con expectación.
— Ahora... ¡Preparen sus armas!
En ese momento, los seis reyes sacaron sus espadas: las Ohger Calibur y la Kumono Slayer brillando bajo el sol.
Y entonces, un grito al unísono:
“ŌHGAI BUSŌ!”
La representación simbólica de los Shugods atraviesa a cada respectivo rey, otorgándoles un brillo que los ilumina, envolviendo su silueta hasta que, al desaparecer, cada uno de los monarcas se ha transformado, portando sus armaduras reales.
Dūga, quien aún permanece en medio, levanta la mano derecha al cielo.
— ¡Comiencen!
Y apenas dijo esto, rápidamente se volteó para escapar del centro y regresar frente al portón principal.
En ese mismo momento, todos los reyes corren al encuentro del equipo contrario, espadas en alto.
La Ohger Calibur de Hachi Ohger choca contra la de Kamakiri Ohger. Kuwagata Ohger se enfrenta a Papillon Ohger, mientras Tombo Ohger arremete contra Spider Kumonos.
El sonido metálico de las espadas al chocar resuena incluso en el espacio abierto. Algunos aprovechan sus habilidades físicas para ganar ventaja. Hymeno gira sobre sí misma con la espada desplegada, como si fuese un baile elegante, obligando a Kaguragi y Gira a tomar distancia. Rita aprovecha para acelerar unos pasos y ganar terreno, lanzándose contra Gira. Sin embargo, Yanma responde rápidamente y asesta un espadazo contra el costado de la juez.
Pero antes de que pueda avanzar en su ofensiva, Jeramie usa su Venomix Shooter para atrapar la Ohger Calibur del jefe de Nkosopa y desviarla. Kaguragi toma su Kings Weapon, convirtiéndolo en garras y sin dudar, acelera contra el mestizo, cortando las telarañas y empujando al contrincante. Cuando Hymeno está a punto de contraatacar para ayudar a Jeramie, Yanma, quien se había liberado gracias a las garras, se interpone y entabla un enfrentamiento directo con ella. Mientras tanto, Gira toma su propio escudo, lo transforma en una espada secundaria e intenta flanquear a Rita, quien permanece en su lugar, moviéndose lo justo, contrarrestando cada ataque.
No hubo orden, no hubo un plan mega organizado. Solo reyes con confianza en sí mismos, logrando mantener un enfrentamiento continuo con poca comunicación directa y, a veces, incluso pasándose a llevar entre compañeros de manera accidental (o no). Pero todos con el mismo y exacto objetivo:
Vencer al equipo contrario.
Los ataques son tan variados y dispersos que rápidamente terminan ocupando la totalidad del patio del castillo, fragmentándose en enfrentamientos individuales donde los rivales se intercambian constantemente.
Rita, que hasta entonces se había mantenido firme en su posición, se vió obligada a retroceder cuando Kaguragi concentra su atención en ella. El señor de Tōfu empuña una espada en una mano y la garra en la otra, demostrando por qué está tan orgulloso de su fuerza y estatura.
La juez repele cada ataque con su Ohger Calibur, intentando mantener su posición sin éxito, mientras Kaguragi empuja cada vez con más fuerza, con su cuerpo y sus armas. Hasta que, en un momento, el rey dirige todo su peso contra su rival, con la suficiente potencia para desarmarla y hacerla caer de espaldas. Rita suelta un quejido adolorido apenas toca el suelo. Sin embargo, su mirada, aun fría, mostró una determinación inquebrantable, como ella. Por ello, no dudo en acomodar su cuerpo a punto de levantarse, recuperarse y contraatacar.
Sin embargo, Kaguragi gira el rostro, alertado por movimientos que percibe en su vista periférica, notando a Gira y Hymeno en pleno enfrentamiento: una Naginata choca contra una Guadaña, las Ohger Calibur combinadas con sus respectivas Kings Weapon crean armas aún más grandes en una lucha de media distancia. Sin dudarlo, Kaguragi se aleja de la juez para ayudar al rey de Shugodom, convirtiendo el duelo en dos contra una.
Hymeno, viéndose rodeada, aprovecha la longitud de su arma para tomar distancia de ambos, dando giros más rápidos mientras extiende su arma, obligándolos a alejarse para esquivar la hoja, dando tiempo suficiente para que Jeramie, quien también estaba en su propio enfrentamiento individual, aparezca en su ayuda e iguale la contienda.
Mientras esto ocurría, Rita sigue en el suelo, algo desconcertada, pero lista para volver a la carga y continuar el enfrentamiento. Estira el brazo para recoger su espada, flexiona sus piernas y apoya la mano libre contra el suelo, dispuesta a continuar.
Sin embargo, cuando está en medio de su recuperación…
Algo… la alertó…
Algo no se siente bien. Como si todos sus instintos le gritaran peligro.
Sus ojos se abren. Su respiración se contiene.
Rita rápidamente suelta su Ohger Calibur y toma su escudo, lo transforma y lo adapta a un arco en cuestión de segundos. Carga el arma con toda su potencia, se pone de pie de un impulso y gira medio cuerpo hacia atrás. La flecha de energía, lista para ser disparada.
Y entonces…
“ŌHGER SHOOTING!”
Una ráfaga de energía colisiona en una explosión. Un brillo potente incandece a todos los presentes. La onda expansiva obliga a detener la lucha a los otros cuatro reyes, que miran con extrañeza hacia el origen, donde solo ven tierra y humo levantándose.
Lentamente, la neblina comienza a disiparse. Rita, con el arco en alto, apunta hacia el otro extremo del patio, concentrada, buscando una silueta entre el polvo.
Y entonces, al otro lado, aparece la imagen de Yanma. Su Kings Weapon transformada en pistola, apuntando desde la dirección opuesta. También concentrado.
De repente, el rey de Nkosopa suelta una risa leve.
— Oye, eso de atacarme por la espalda no es muy propio de alguien como tú, Rita.
La aludida, parpadeando unos segundos, pero rápidamente recupera su dureza.
— ¿De qué hablas? — lo encara, a pesar de la distancia — Solo me defendía de tu ataque, Yanma Gast. Yo solo contrarresté.
— ¿Mi ataque? — cuestiona, mientras relaja el codo y apoya el arma sobre el hombro, con la otra mano se saca unos restos de telaraña — Sé que Nkosopa tiene cierta fama, pero no justifica tu acusación. Apenas tuve tiempo de desatarme antes de responder tu ataque a traición.
Rita, mostrando evidente confusión a pesar de la máscara, baja lentamente el arco, intentando entender la aparente contradicción.
Entonces, el rey Bug Naraku habla, haciendo que Yanma y Rita girasen su rostro.
— Ciertamente, había dejado a Yanma inhabilitado. — dice Jeramie, levantando con orgullo su Venomix Shooter — Quise mantenerlo ocupado unos segundos mientras evitaba que Hymeno tuviese que lidiar sola contra dos.
— Rita también había sido inhabilitada temporalmente — continúa Kaguragi, encogiéndose de hombros con naturalidad — Así que no, no podría haber atacado primero... ¿O tal vez sí? — ladea la cabeza con fingida duda.
Juez y Lider se miraron mutuamente, sintiendo un aire pesado en el ambiente, difícil de describir.
Gira rápidamente nota la tensión extraña, y, viendo que todos se han enfriado, decide desactivar su transformación rápidamente e intentar llamar la atención de los demás.
— ¡B-bueno, chicos! Creo que hoy fue un buen entrenamiento. — dice con una sonrisa, girando sobre sí mismo para abarcarlos a todos — ¿Por qué no entran al castillo y almorzamos juntos? Tengo algo para recuperar energías.
Jeramie, Hymeno y Kaguragi se miraron entre sí, antes de asentir y desactivar sus armaduras también.
—¡Una idea espléndida, señor Gira! — exclama Kaguragi con ligera teatralidad, sacando un abanico de entre su manga para abanicarse — Pero permítame ser yo quien cocine. Como rey de Tōfu, me sentiría ofendido si no lo hiciera. Nadie mejor que yo conoce cómo preparar los cultivos que nacen de mis tierras, incluso aquellos que se exportan a otros reinos.
Y dicho esto, toma la delantera y cruza el patio, cortando momentáneamente el enfrentamiento de miradas confusas que aún se sostienen.
Jeramie observa de reojo por última vez a Yanma y Rita, como si disfrutara ser espectador de una nueva historia que se gesta frente a sus ojos. Luego se gira hacia Hymeno y Gira, haciéndoles un ademán y cediéndoles el paso. Gira asiente con una sonrisa y se adelanta, mientras que Hymeno agradece con una reverencia elegante y comienza a caminar, sus tacones firmes sobre el suelo.
— Rita, no te quedes ahí. — dice la reina con tono alegre y ansioso, sin dejar de avanzar hacia el portón — ¡Aún no hemos hablado de nuestras teorías sobre la película de Moffun!
Jeramie, por su parte, avanza por detrás de Hymeno, pero se detiene un instante para mirar a Yanma.
— ¿Y tú no te mueves? — comenta él en tono ligeramente bromista — No me digas que un simple entrenamiento te dejó cansado.
— ¡Claro que no! — responde Yanma al instante, ligeramente a la defensiva. Desactiva su armadura y sacude la cabeza con un gesto inusual de ansiedad, avanzando con las manos en los bolsillos. Jeramie lo sigue, una sonrisa bailando en sus labios.
Finalmente, Rita también desactiva su transformación, y tras dar un suspiro inusualmente pesado, también emprende camino en dirección al castillo.
Dūga, que aún permanece cerca del portón, observa cómo los seis reyes entran uno a uno. Cuando el patio queda vacío, él también suelta un suspiro.
— Nunca nada es normal cuando se trata de los reyes...
Finalmente, él es el último en entrar, cerrando la gran puerta detrás de sí.
