Chapter Text
Había llegado esa mañana y el corazón le latía con fuerza ¿Qué debería hacer? Considere romperla, prenderle fuego, lanzarla por el inodoro; pero eso no era correcto ¿Verdad? No era su carta, era de Scorpius que ahora se encontraba en el colegio, además era probable que mandarán otra y no quería ocultarle nada a su hijo; pero a veces las mentiras ayudaban a proteger ¿No? Debía llamar a alguien, le estaba faltando el aire, tal vez a su terapeuta, pero su cita no era hasta dentro de dos semanas, no quería incomodar a Rebeca.
Finalmente se decidió por Pansy, ella era sin duda la persona adecuada para eso, siempre lograba aterrizarlo.
Fue hacía su chimenea y lanzó polvos flu llamando a la dirección de Pansy, tardo exactamente 15 segundos (los contó).
— ¿Draco, qué ocurre? — pregunto la chica.
— Llegó — respondió enseñando la carta.
— Voy para allá.
Y apareció en su casa, Draco le dio la carta y Pansy confirmó que era de Hogwarts.
— ¿Y cuál es el problema? — me pregunto viendo como Draco jugaba con las mangas de su suéter
— No estoy muy seguro de si quiero que Scorpius vaya a Hogwarts — confeso mirando hacia la chimenea — ¿Y si no es seguro? Tal vez allá magia oscura desde la guerra ¿O si lo molestan? Es mi hijo eso ya es un motivo suficiente o por su condición ¿Qué tal si ofende a alguien? Imagina que insulta a alguien con algo racista.
— Cariño cálmate — interrumpió Pansy haciendo que se sentara en la sala — te traeré un té, práctica tus ejercicios de respiración.
Eso hizo, Rebeca le había dicho que cuando se sintiera ansioso fuera consciente de su respiración, tal vez podría morder algo de hielo o mojarse la cara si no funcionaba.
Pansy le puso un té en sus manos y se sentó en la mesita frente a él; le puso atención por primera vez desde que llegó, llevaba un lindo vestido rosa con escote y su cabello perfectamente cortado arriba de los hombros, sus labios rojos le sonrieron, le devolvió la sonrisa un poco tenso.
— Contestando a tus preguntas, Hogwarts es seguro, no ha habido ningún incidente desde que la guerra acabo incluyendo rastros de magia negra— vió como comenzaba a abrir la boca así que volvió a hablar — puedes pedir que te lleven a verificarlo.
— No creo tener ese poder — dijo soplando su té.
— Blase y yo podemos ayudarte con eso — protesto poniendo los ojos en blanco — sobre los insultos racistas, Merlin Draco criaste a ese niño estupendamente no es ni será un mini tú de tú época oscura, a literalmente crecido con muggles Draco y si alguien lo molesta, bueno estamos hablando del niño que golpeó a un chico de quinto año cuando iba en tercero por meterle el dedo en la oreja, estará bien y más les vale a los profesores no permitir ningún acoso.
Draco se calmo un poco ante sus palabras y tomo un sorbo de té.
— Tienes razón, es solo que... Me trae recuerdos confusos, se que mis experiencias no van a ser las de él. Estoy preocupado de todos los modos.
— Estás un poco al borde del colapso — se burló Pansy — pero deberías recordar eso que siempre dices, tomar en cuenta la opinión de Scorpius aunque sea un niño porque su opinión cuenta y es importante.
— Sí, estúpida crianza respetuosa — gruño — en este momento solo quiero comerme esa carta .
— Sabíamos que este día llegaría Draco, incluso si te deshaces de la carta Scorpius preguntará.
— Lo se — suspiro, podía sentir su corazón más tranquilo pero sus manos se sentían frías incluso con el té entre ellas — ¿Te quedadas para darle la noticia?
— Estoy saliendo a un viaje, lo siento — Draco avanzando — pero mándame la decisión, le enviaré una carta y también quiero saber en qué casa queda si es que asiste o te enviaré dinero para sus materiales, me voy Blase está esperando.
Beso su mejilla y se fue.
Termino su té, lavo la taza y se puso a remodelar la sala mientras esperaba a Scorpius.
Paso el sillón de un lado a otro hasta que estuvo satisfecho y después sacona pasear a Toto.
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Cuando Scorpius llegó y su carta fue entregada salto de alegría y la mayoría de sus preocupaciones volvieron, froto sus manos hasta que su hijo terminó de leer la carta y pudo expresar lo que sentía.
"¿Vamos a comprar mi varita?" Preguntó haciendo señas con sus manos "también dice que necesito una capa y caldero y puedo llevar una mascota aunque no un perro ¿Por qué no un perro?"
Las manos de Scorpius se movían más rápido de lo normal por lo que Draco casi se pierde un poco, hizo una seña de alto y Scorpius paro con una sonrisa.
"No se por que un perro no, pero cuidare de Toto" prometió "iremos a comprar todo lo necesario si es tú decisión ir"
"Por supuesto que quiero ir, voy a aprender magia" Scorpius puso los ojos en blanco como si fuera obvio "¿Cuando iremos?"
"El último fin de semana de junio" contesto "pero tengo que advertirte sobre todo lo que puede pasar, sabes que no fui la mejor persona, alguien podría molestarte por eso."
"Puedo cuidarme" replicó Scorpius "fuiste un idiota, ya no lo eres... Lamento haberte dicho idiota".
"Esta bien" suspiro Draco "lo fuí. Bueno si eso es lo que quieres esta bien."
Scorpius se lanzó a abrazarlo quien lo recibió encantado, ya era bastante alto para su edad, tenia 11 años y casi llegaba a su hombro.
Draco lo separo ligeramente.
"Ponte hacer tú tarea, prepararé la comida."
Scorpius simplemente asintió.
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El mes paso demasiado rápido para gusto de Draco, ahora estaban ingresando al caldero chorreante, llevaba gafas de sol, un gorro de pescador y una sudadera azul holgada , intentaba pasar lo más desapercibido posible, habían pasado 10 años desde que no volvía al mundo mágico y no quería complicarle la vida tan pronto a Scorpius, había pasado casi toda su vida en insomnio pensando en eso, Scorpius era un buen niño, inteligente y amable; en el mundo muggle le costaba un poco socializar pero había conseguido amigos, en el mundo mágico su apellido pesaba demasiado y no quería que fuera juzgado por pecados ajenos.
— Disculpe ¿Necesita ayuda para la barrera? — preguntó una mesera.
Se tenso mirando a la mujer, Scorpius sintió que apretó más fuerte su mano y miró a su padre y a la bruja, saludo con la mano y la bruja sonrió.
— Vienen del mundo muggle ¿Verdad? Puede ser complicado pasar la barrera, les ayudaré.
— Gracias — acepto Draco.
La bruja los guío a la barrera tocó algún patrón en las piedras y comenzó a abrirse, Scorpius hizo la señal de "gracias" la bruja lo miro raro y Draco le tradujo.
— O no, de nada disfruta tu año en Hogwarts jovencito.
Scorpius era bueno leyendo los labios así que no necesito ayuda de Draco para entender y asintió emocionado.
Ya en el mundo mágico los ojos de Scorpius iban y venían emocionados por las personas vestidas de manera excéntrica, las tiendas y todos sus artículos, fue arrastrado a verlas todas incluso si no necesitaban comprar nada en esos lugares.
Draco se estaba controlando muy bien en su opinión, sus manos sudaban más de lo normal pero Scorpius no se quejo; sonrió ante la fascinación de su hijo, siempre supo que era un mago pero jamás había ido a su mundo, la guerra estaba muy fresca, tanto en el lugar como en su cabeza, Scorpius lo entendía y fue paciente esperando tener 11 años.
Tenía la egoísta esperanza de que la carta no llegara, que no consideraran a los Malfoy lo suficientemente buenos para ir a Hogwarts, o que Scorpius lo pensara mejor y le desanimara saber que su padre había sido un purista y se intimidara por lo que eso podría provocar, por supuesto eso no paso y ahora estaban en una tienda de túnicas probando el uniforme.
— ¿Cómo se siente el uniforme? — preguntó Madame Malkin
Draco tradujo la pregunta a su hijo ya que la mujer estaba clavando alfileres boca abajo.
"Algo ajustado de las mangas" respondió Scorpius.
— Está algo apretado en las mangas — comunico Draco.
Esa era otra preocupación, el mundo mágico estaba atrasado en muchos aspectos, los magos con distintas capacidades no eran nada comunes y los que había no eran atendidos ni hacían un esfuerzo por adaptarlos, en el mundo muggle era difícil pero no imposible, cuando noto que Scorpius no era como otros bebés fue al hospital y le dieron la noticia de que su hijo no podía escuchar, Draco se había desmoronando pero los doctores fueron un gran apoyo, le recomendaron aprender lengua de señas e ir a grupos de apoyo con sus mismas experiencias, incluso descubrió la terapia, el mundo mágico no ofrecía nada de eso, ni siquiera estaba seguro de que Scorpius podría lanzar algún hechizo ¿Qué pasa si no era capaz? Tenía magia accidental como cualquier niño mágico pero ¿Un hechizo? ¿A los maestros les importaría? Lo había tenido que cambiar de escuela más de una vez ¿Podría hacer amigos? ¿Si quedara en Slytherin le traería problemas?
Sintió una mano en su rodilla desviando sus pensamientos, no había notado que se mordía la uña del pulgar y su pierna subía y bajaba rápidamente.
Puso atención en su hijo vestido en su túnica, le recordaba tanto a él, aunque su cabello era más largo y alborotado y con menos gel pero por lo demás Draco podía verse en su hijo, su pecho se presionaba.
Scorpius giro enseñando su túnica de todos los ángulos, le quedaba perfecta, Draco sonriendo.
"Te queda genial"
Pagaron y fueron en busca de su varita ¿Le venderían una varita? Ollivanders sabría quien era, aunque ya no tuviera varita y no haya usado magia desde que huyo al mundo muggle, Ollivanders podía sentir la magia y nunca olvidaba nada.
Sintió un jalón en su sudadera y miró a Scorpius.
" ¿Estás bien?" Preguntó
"Ansioso" respondió honesto "me preocupa que no te quiera vender una varita"
"Si no lo hace está bien" dijo sonriendo aunque no llego a su mirada "¿Me compras un helado al salir"
"Claro, también pensé en comprar una lechuza" dijo y la mirada de Scorpius se iluminó de nuevo "para mandarnos cartas"
Scorpius avanzó y siguió su camino, las personas a su alrededor los miraban un poco extrañados pero suponía que era raro ver a dos personas estar haciéndose señas, no era por él se repitió.
Al llegar a Ollivanders Draco se tenso, estaba preparado para no ser bienvenido e irse rápidamente, recuerdos del hombre en la mazmorra de la mansión Malfoy llegaron a su cabeza, Dios pobre hombre no sabía i cara poner, quería quedarse fuera a esperar pero Scorpius no podía comunicarse y era su padre tenía que estar a su lado.
Oyó la campana del local y el fuerte olor a madera le invadió la nariz.
— Bienvenidos a Ollivanders ¿Primer año en Hogwarts? — pregunto el anciano cuando llegaron a mostrador, Scorpius se acercó y Ollivanders pidió su mano dominante — bien.
El hombre entró y salió con 5 paquetes de varitas, le pasó una a Scorpius, el niño la agito y está explotando la lámpara del mostrador.
— Parece que no — le quitó la varita y le pasó otra.
La segunda fue la correcta, era gris azulada con espirales plateadas, al momento de tenerla en su mano la varita soltó chispas doradas, Scorpius lo miro con ilusión y Draco le sonó también emocionado.
— Esa si que es tuya, madera de cerezo, núcleo de pluma de ave de trueno, se dicen que predicen el peligro, 22 centímetros, flexible. 7 galeones por favor.
Scorpius asentía encantado, Draco pago y le pidió a Scorpius esperar en la banca de la entrada.
— Señor — hablo con una voz muy aguda, tosió y lo volvió a intentar — señor Ollivanders yo, en, se que me reconoció, quería disculparme por, haberlo privado de su libertad, se que es tarde, muy tarde y no tiene que disculparme, solo, solo quería decirlo y gracias, por venderle una varita a mi hijo y no echarnos.
Dijo esto lo más rápido que pudo así que no sabía si Ollivanders lo había entendido, este apilo las varitas para guardarlas de nuevo.
— Era un niño joven Malfoy no creo que mi libertad haya estado en su poder —contesto por fin — aún así acepto su disculpa, no creí volver a verlo pero siempre es grato ver a las personas encontrar su varita, sobre todo la primera ¿Aún tiene su varita?
— No, yo creo que Potter se quedó con ella — dijo sin creer qué había sido tan fácil, la culpa aún lo carcomia — es probable que le dé un mejor uso.
— ¿Y no quieres encontrar otra? — pregunto con una sonrisa.
Draco lo había pensado antes, volver a tener una varita pero no creía que uera necesaria, además no sería como la primera, tal vez lo consideraría por seguridad pero tendría que pensarlo.
— Nom está bien, estoy en el mundo muggle ahora — contesto al final — pero gracias.
— Bien pues, buen año para su hijo en Hogwarts.
— Yo, si, gracias, am, me voy y otra vez lo siento.
Sin esperar respuesta se fue encontrando a su hijo agitando su varita viendo chispas salir de ella.
"¿Vamos por ese helado ahora?" Preguntó.
"Si y por la lechuza también."
Siguieron explorando el lugar, comprando todos los materiales que faltaban y evitando tot.
Además de "sortilegios Weasley" que incluso si Scorpius casi hacía un berrinche, aunque parecía conformarse con Zonko.
Aún estaba preocupada pero ahora estaba estable.
